Aparicio se corta la coleta en Madrid – Un laberitno de historias en Madrid.

El Corte de Añadido. Sobran las palabras.

Un espontáneo, una retirada y una seria actuación de Perera marcaron el festejo de San Isidro. Julio Aparicio ha entregado «el pelo» ante el testimonio de sus compañeros en Madrid.

Por: Patricia Navarro – La Razón. Madrid.

«Defensivo» no lo vio. Sí el resto de los mortales, al cuarto toro le devolvieron a los corrales cuando el presidente asomó el pañuelo verde. No había superado el tercio de varas, a pesar de los aspavientos de Julio Aparicio para que reinara la calma.

Ese toro, inválido, le iba a la medida para la estrategia trazada. Cuando estaban en proceso de retirada del ruedo, se dejó ver a lo lejos un espontáneo en plena carrera hacia al toro con mil impedimentos en el camino. Entre ellos, los propios toreros que evitaron que el hombre se pusiera delante. Y eso que abordó al toro por uno y otro lado. Imposible. El sobrero de Fraile Mazas dejó inédita la faena de Aparicio. Más bien a la inversa. Ni uno de robado. La bronca fue monumental. No apta para procesos de migraña.

Lo había intentado con el deslucido primero flojo, flojísimo y desrazado. Aparicio había vuelto a Madrid después de la horrible cornada en la boca que sufrió hace dos años y que dio la vuelta al mundo y de una tarde, ya en este San Isidro, que dejó poco para el recuerdo que no fuera una par de broncas, una por toro.

Se había dado por perdida la corrida, pero a eso de las nueve y cuarto, ya acabado el festejo y después de una seria labor de Miguel Ángel Perera, llegó la sorpresa. Antes de emprender el camino, andando de la plaza, hacia la calle de Alcalá, pidió a David Fandila «El Fandi», compañero de terna, que le cortara la coleta. Ese momento en el que pasa por la mente a modo de película lo que ha hecho o deshecho Julio Aparicio en el toreo.

En su haber queda grandes dosis de pellizco, de torero artista, y una histórica faena que convulsionó Madrid y la dejó grabada a fuego en la memoria. Manual del toreo desgarrado y de abandono. No sé qué se le pasará por la cabeza a un torero para cortarse la coleta en Madrid, pero Julio Aparicio se fue ayer de Las Ventas con la cabeza alta, guardando quizá el sabor y el olor de su último San Isidro.

El paso al frente para asumir la nueva situación. Dicen que un torero lo es para siempre; lo que corre por las venas no lo roba ni el corazón. Julio Aparicio dijo adiós en el mismo ruedo en el que hizo sólida su leyenda.

La tarde había tenido de todo y poco bueno. Un espontáneo, una bronca y escaso lucimiento que relatar.

La corrida de Las Ramblas, con la casta bajo mínimos y poca capacidad de transmisión, no encajaba en Madrid. Hasta que saltó el sexto, con más movilidad, se tragaba al menos los cuatro o cinco primeros muletazos en los albores de la faena para luego bajar revoluciones, racanear embestidas.

Perera anduvo solvente y medido con él. Primero para coserle los viajes, y después, hundido el toro, para meterse entre pitón y pitón, rozando, en los terrenos que forman parte de su tauromaquia. El susto nos había caído antes cuando Joselito Gutiérrez le puso un par de banderillas y el toro alargó el cuello hasta echarle mano. Asombroso. La espada no fue tan  rápida ni certera y aquello quedó en ovación. Nadó contracorriente en su primero, tan noble como descastado. Emoción cero.

Fandi se destempló ayer con las banderillas en el quinto, cuando en el primer par encontró hueco la banderilla en el mismo lugar de la puya. Desde ahí, la cosa fue a la deriva. No sirvió el toro, deslucido, a menos, que fue a regañadientes, pero sí tuvo el segundo buenas arrancadas sobre todo por el izquierdo. No le sobraba boyantía pero sí ponía la cara bien en la muleta. Y Fandi lo que sí puso bien fue el capote, sobre todo en las verónicas por el pitón diestro.

También Aparicio nos dejó, ya de camino a la despedida sin saberlo, un ramillete de verónicas y un par de medias que querían volar, recobrar la esencia del toreo bueno. El Fandi no estuvo fino en la faena de muleta y le faltó un hilo conductor al trasteo, que nos alejara de tres y el de pecho o el uno a uno.

Después, ya hemos relatado, cuando creímos todo acabado, fue el propio David Fandila quien cortó la coleta a Julio Aparicio. Lo malo lo arrastra el tiempo, lo bueno ya forma parte de la Historia, torero.

Via: LaRazon.es

RESUMEN DEL FESTEJO.

Las Ventas. Madrid. Decimonovena de la Feria de San Isidro 2012. Casi lleno en tarde soleada.

6 toros, 6 de Las Ramblas y un sobrero (4º) de Fraile Mazas, bien presentados en general y bajos de casta en conjunto. El 2º tuvo más clase y un buen pitón izquierdo; el 6º, manejable y de escaso fondo; el resto, deslucidos.

Julio Aparicio, de fucsia y azabache, bajonazo (pitos); pinchazo, pinchazo hondo, tres descabellos Bronca. El Fandi, de obispo y oro, estocada, Silencio; pinchazo, estocada baja, descabello, Silencio. Miguel Ángel Perera, de burdeos y oro, dos pinchazos, media estocada Silencio; pinchazo, estocada, aviso. Saludos.

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