Ocho con ocho – Salvador Rojas por Luis Ramón Carazo

Hace algunas semanas se adelantó en el paseíllo de la vida hacia la eternidad, Don Salvador Rojas, la noticia recibí muchos días después y me dio pena no haber acompañado personalmente en el momento de su despedida física, a la familia qué tanto estimo.

 Fui hurgando en la memoria hasta los años setenta, cuando por vez primera visité la ganadería de San judas Tadeo, ubicada en Tepeji del Río en Hidalgo acompañando al equipo de Toros y Toreros que encabezó el licenciado Julio Téllez, con Porfirio Calderón en la cámara y desde luego mi querido Arenero, haciendo las entrevistas, en la tienta participaron Antonio Lomelín y Mariano Ramos.

 Salvador fue un gran conocedor de la ganadería de lidia y su afición desbordante, por eso participo activamente como tesorero y miembro de la Mesa Directiva de la Asociación de Criadores de Toros de Lidia por varios años. Sus hijos Salvador y Sergio se dedican a lo mismo que su padre y Salvador intentó convertirse en rejoneador profesional.

Don Salvador Rojas Salgado para quienes no tuvieron el gusto de conocerlo, fue una de las personas más afectuosas del medio ganadero mexicano, cálido en su trato, construyó una telaraña de amistades inmensa por su bonanza y su carisma. Fue presidente municipal de Atizapán de Zaragoza.

La cadena de la historia de sus ganaderías se inicia desde  1948, cuando Don Manuel, Doña Concepción y Don Alfredo Barbabosa (apellido ilustre ligado a las ganaderías de Atenco y San Diego de los Padres) iniciaron  la ganadería de Zamarrero en el Municipio de Almoloya de Juárez en el Estado de México, con vacas y sementales de San Diego de los Padres.

En 1952, la compró Don Agustín Barbabosa, le agregó vacas de Matancillas de los hermanos  Madrazo. En 1977 Don Salvador la adquirió, y posteriormente, en 1985 le cambió el nombre de Zamarrero, para utilizar el suyo y agregó sementales de Campo Alegre de Don Alfredo Ochoa (inolvidable propietario michoacano) con origen en San Mateo y que también fueron la base de su ganadería de San Judas Tadeo.

En Tepeji del Río, en la Hacienda La Cañada se ubica una de las haciendas más bellas de la cabaña ganadera mexicana y de paso comento que es entrañable para mi familia, pues mi padre, José Luis Carazo Vega Arenero, en su plaza  de tienta, dio sus últimos lances y pases. Desde hace algunos años, La Cañada además  es un lugar que se usa para momentos inolvidables como bodas y diferentes festejos.

En 1980, Don Salvador Rojas le cedió a su hijo Salvador, de apellido materno González, la ganadería de San Judas Tadeo, que se presentó en la Plaza México, el 22 de noviembre de 1981, con seis novillos para José Alonso, José Lorenzo Garza y Javier Bernaldo (hoy en día ganadero de Bernaldo de Quiroz) triunfador por cierto esa tarde de la novillada.

En 1953, en Zacatecas, Don Jesús Cabrera Llamas, fundó la ganadería El Cortijo con vacas y sementales de su propio nombre y apellido, en 1980 la adquirió otro hijo de Don Salvador, Sergio Rojas y con esa denominación lidia su ganadería, divisa morado, rosa y blanco, ubicada en Rancho Nuevo, en Zacatecas. Con toros de Sergio Rojas, por cierto, se inauguró la plaza de Monclova, en Coahuila, el 29 de noviembre de 1998, Eloy Cavazos fue el máximo triunfador de aquella tarde inaugural, al obtener las orejas y rabo de uno de los toros de Sergio Rojas lidiado aquella tarde.

Hoy en día los ganaderos de reses de lidia, los Rojas, además de la enorme afición y empeño que ponen por  tener toros con calidad, se caracterizan por la política de tratar a todos bien y no mires a quién, así han construido muchos afectos en un medio taurino complicado y difícil, lo cual por no ser fácil, se les reconoce y espero sus ganaderías les brinden los éxitos que han ido construyendo a lo largo de hace varios años.

Con ese pensamiento le doy un mensaje de solidaridad a la familia, seguro de que escribo en nombre de tantos que los apreciamos y que lamentamos la partida de un buen hombre que estamos ciertos nos deja una lección de cómo ser amigo y cálido con los demás, su recuerdo será imperecedero, lo vamos a extrañar en este mundo.

lr_carazo@yahoo.com.mx

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