Mario Vargas Llosa: «Enrique Ponce, un hombre al que admiro profundamente»

El alcalde Azkuna saludó a Vargas Llosa antes de la corrida.
El alcalde Azkuna saludó a Vargas Llosa antes de la corrida.

Por Alfredo Casas

El ‘todoterreno’ oscuro se detuvo a las 14.32 horas ante las puertas del hotel Meliá Bilbao. De él descendió Mario Vargas Llosa, su esposa Patricia y su hija Morgana. En primer momento, el escritor confundió a este periodista con el botones. Resuelto el pequeño entuerto, aplazó el encuentro hasta minutos antes del paseíllo, en el patio de cuadrillas de Vista Alegre. Quiso el azar y Javier Aresti, presidente de la Comisión Taurina de la Junta Administrativa -gracias amigo-, que, finalmente terminara acomodando en sus asientos -barrera del tendido 1, asientos 11, 13 y 15- a tan insigne aficionado y sus acompañantes. Allí atendió brevemente pero de forma distendida a El correo.com.

El Nobel peruano reconoció venir invitado por Enrique Ponce, «un hombre al que admiro profundamente y con el que me une una estrecha amistad». «Además, tengo la fortuna de que es un torero que representa aquellos valores que más admiro en quienes visten de luces: ortodoxia, clasicismo y elegancia. Un fiel continuador del toreo del maestro Antonio Ordóñez, torero al que tuve la gran suerte de ver torear en Lima».

El escritor recordó la más de media docena de ocasiones en que ha visitado Vista Alegre, «la última invitado por el presidente del Club Cocherito, que recientemente celebró, con todo tipo de fastos culturales, un siglo de vida». «La de Bilbao es una plaza que tiene mucho sabor, un gran encanto. Su afición es además muy conocedora, entusiasta, leal y defienden la Fiesta sin ningún tipo de complejo de inferioridad. Algo de lo que deben de aprender muchos», reseñó.

Interrumpido por el saludo desde el callejón de Iñaki Azkuna, fue el propio alcalde de Bilbao quien saca a colación el espinoso tema de los antitaurinos, un movimiento tras el que el novelista vislumbra «un desleal trasfondo político para acabar con un hecho cultural fundamental de nuestra civilización y una demostración artística de primer orden». «Probablemente, el toro de lidia es el animal más cuidado del reino animal. Criado con cariño, esmero ¡y desvelo! Quienes combaten la lidia no se han puesto a pensar que, si ellos consiguieran acabar con la Fiesta, acabarían con el toro de lidia. Si el toro existe es gracias a la Fiesta».

Don Mario -así fue permanentemente solicitado por los sorprendidos bilbaínos- también quiso recalcar que «los toreros son artistas… sin duda». «La suya es una profunda vocación que requiere, además de destreza, coraje, intuición e imaginación, una extraordinaria valentía». Una sonrisa puso punto final al encuentro, rematado por Ponce con una nueva puerta grande de Vista Alegre. Y es que, el maestro de Chiva, es señor de Bilbao. (Via elcorre0.com)

Twitter: @Twittaurino

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