Al Viento del Estilo – Brisa y… Nueva Oreja para debutante en La México.

Mirafuentes en el derechazo a «Candelero» de Marrón.

Entre ráfagas, viento constante, mansedumbre e indecisiones de varios tipos, solo la voluntad y sello de Mirafuentes de Anda contrastan con su aun incipiente oficio del que por algún momento parece a merced de la situación. Una oreja que hoy es tan solo un boleto de ida y vuelta que se terminará de confirmar cuando repita el novillero numéricamente triunfador.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Solo por un momento hagamos breve pero necesaria comparación de una figura taurina, el veedor, con otra que muy común en el arte de fistiana, el concertador.

Hacemos notar lo anterior porque en el boxeo, se dice, los estilos hacen las peleas; en los toros decimos –al menos Juan Belmonte– que el estilo es al torero, como siguiendo aquella idea de Georges Louis Leclerc que indica: el estilo es el hombre.

De ser un poco más profundos los análisis taurinos en el actualidad quien reseñe un encierro, además, tendría que tener un ojo taurinamente afinado para poder ver mejor a un torero. Esto, extendido al resto del andamio taurino tiene que impregnar a la crítica. En el pugilismo, quien se emplea en concertar un encuentro, tiene que encontrar en la unidad, el plan y la claridad –que decía Buffon– del posible combate.

Todo eso en su fuero interno para materializarlo después.

Así, encontramos una novillada dispareja con el serio y bien armado cuarto o con el acapachado segundo. De los seis no vemos al primero por el terrible viento que consigo trae “Huracán” al abrir novillada. Tumba a Juan Pablo González y no da la sensación de definirse aunque carece de malas ideas. Alejandro López le enfrenta con ímpetu y destaca al recoger la salida del negro astado, no en su quite por gaoneras.

La clase no es un atributo, si la entrega. Por su firmeza, Alejandro logra salir del compromiso sin alcance artístico pero procurando no perder la planta y tratar a pesar de que bajar la muleta lo más posible pero no hay forma de redondear algo.

El cuarto, un cárdeno con cuello corto y cabeza, se la vive con la cabeza por las nubes y López no consigue superar tal situación donde no pasa de estar con voluntad pero sin la tan necesaria y por demás echada de menos solvencia, para verse más listo que el novillo al que no puede vencer en ese afán de quererle hacer pasar por bajo.

En el encuentro de estilos Xavier Gallardo da un paso atrás en su repetición.

Desde salida por su terno grana y oro que pierde toda la plaza que había ganado la semana anterior el blanco y plata, remates negros. Al saludar al segundo, de horrible cabeza, cuando le sorprende al intentar larga cambiada. Confundido, el hidalguense se va tras la barrera, mentalmente, pierde todo el sitio ganado y el desconcierto le cunde al grado de no ver claro ningún pasaje de los primeros dos episodios de la lidia.

Gallardo tiende siempre a dejar la muleta puesta. Por eso en algún momento con la mano derecha logra ligar la única tanda estimable de toda su actuación, justo cuando el novillo podía definirse hacia lo bueno y no desarrollar hacía la trampa de la querencia.

El novillero lo consigue por un instante sobre el tercio. Ahí justo donde de no continuar saliendo al frente a la embestida el novillo no habría impuesto su ley a costa de diluir el esfuerzo de Xavier que ya no tuvo respuestas para la cara alta y las vueltas contrarias.

Mal con la espada, da la sensación de no reponerse del susto inicial.

La estela de su contrariedad se extiende con el quinto, el más serio de toda la Temporada, cárdeno, alto, precioso de estampa y con la cabeza astifina. De tipo, este es el novillo por definición para la Plaza México.

El incipiente paso de Gallardo queda al descubierto al encontrarse de nuevo con un novillo que le hace ver desconfiado. Desde salida le muestra un raro defecto de doblar el cuello antes de embestir orientando su vista hacia el sitio del torero. Esto ha sido suficiente para que Xavier no haya solventado las salidas de los muletazos que, aunado a la tremenda seriedad del astado, termina por dejarlo a merced de la grisura.

Alargando la faena queda Gallardo en la raya de la oportunidad con un novillo al que no puede mandar lo suficiente para no dejar que le gane todo el sitio. El público de dulce guarda los papeles.

A partir de Juan Belmonte el toreo es un ejercicio de estilo.

Esto lo sabemos porque la mayoría de las veces al aludir al belmontismo dejamos la frase a la mitad. Sí, “se torea como se es”, porque antes debemos iniciar: “El estilo es al torero.” Y esto es así porque igualada la técnica a partir del canon belmontino –“Ni me quito yo, ni me quito el toro”- torear se convierte en algo más personal, mucho más subjetivo, proclive a la interpretación a partir de la aplicación de una norma taurómaca.

Por ello, al salir el tercero, “Candelero” nombrado, quienes hemos visto a Mirafuentes de Anda sabemos que  su vocación artista le muestra como un novillero con interés pero con poco avance en lo técnico, es decir, está cercano de la expresión pero no del tan necesario rudimento.

Esto se acentúa cuando el cárdeno claro y bien puesto, bajo y lomitendido, comienza a corretear hacia todos lados sin llegar a ninguna parte. Mantazos de salida, apunte de un buen lance por el lado izquierdo y apenas una media antes de que el vendaval aparezca. Sergio González pone orden e interviene, a la brega en varas y en dos formidables pares tras los cuales saluda.

Entonces, Mirafuentes, a pesar del verdor nos muestra cierto avance técnico –si hubiesen visto al torero que yo vi una tarde en Fábrica María…- se dobla con expresión y llega por fuera de las rayas. Hay momentos en donde embarca lucidamente y el muletazo fluye aun la cabeza suelta y la vuelta contraria del manso novillo. Orlando se ve por varios momentos desbordado, a veces sin plan, muleta rota en dos ocasiones.

Hay dos tandas con la mano zurda y ayudándose, cala hondo porque tanto en el centro de los muletazos como, sobre todo, en los pases de pecho completísimos su composición estética tiene fuerza integradora y por ello buena parte de La México se emociona y corea. Nueva tanda con la izquierda ayudándose se remata torera ante la protesta del novillo con afarolado y molinete invertido muy aplaudidos.

El estilo del torero se afianza no obstante su base técnica es corta aun. Por ello va por todos lados del ruedo. Hasta el lado de sol se encuentra con una entera defectuosa que trae el fin de la hora postrera del novillo que dobla pronto. La petición mayoritaria pone en su mano una oreja, que más que discutida o no, pone en claro la condición taurina personal de Mirafuentes. Increíble como se aplaude a un novillo manso.

Los toreros con sello no se acaban en una tarde, o en un toro como el sexto al que, justo es decir, abusaron en el caballo. Orlando se nota desconfiado, mostrando ese otro reflejo de la falta de oficio torero.

En los toros debe observarse mucho, de la vista nace prácticamente todo.

Decía Lalo Cuevas: “Debe el torero observar, de la vista se evitan más de un percance”. Así como los veedores en el toreo se adelantan prendiendo los radares al juego de los toros antes de que se lidien. Así como el concertador ve un combate pugilístico antes de que ocurra, debemos ser concientes de que el estilo muestra en el toreo el punto al cual se aspira en el arte, a la impronta y la distinción.

Hay que procurar ver esto, que no adivinar, por anticipado.

Claro que implica un análisis mayor, aun con lo discutidos que son los triunfos hoy es posible que nuestra mente taurina pueda concertar al presente con el futuro, al torero por hacer con la posible figura y, claro, al paso siempre trascendental de la técnica hacia el arte.

Porque además de técnica hay que buscar y tener un estilo, que es decía una dama francesa, lo que permanece. En México se comienza al revés, el rudimento se deja para luego, como si se edificara de arriba hacia abajo.

Menos mal que hay cosas, como la técnica que se aprenden.

Otras como el estilo, no es necesario aprenderlas. Y eso es lo que marca distancias.

Veremos si ocurre en los próximos domingos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2012. Domingo, Agosto 5 de 2012. Quinta de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde despejada a ratos, nublada después. Viento imposible en el primero y constante con variada intensidad durante todo el festejo.

6 novillos, 6 de Marrón (Divisa Marrón, Naranja y Verde) Desigual de presencia. Bajos en su mayoría con notable excepción del quinto de la tarde, precioso cárdeno serio de cabeza. El resto de bonitas hechuras. Mansos en lo general, ninguno tuvo fondo suficiente para crecer en la muleta.

Alejandro López (Granate y oro con remates negros) Silencio tras aviso y Silencio. Xavier Gallardo (Grana y oro) Leves palmas y Silencio. Mirafuentes de Anda,nuevo en esta Plaza(Burdeos  y oro) Oreja con división y Silencio.

Saludó tras banderillas y por su gran labora a la brega Sergio González, magistral con el tercero.

Mal por la autoridad al no guardar homenaje luctuoso por la muerte de Jesús Martínez “El Azteca” lamentablemente fallecido en días pasados

Deja un comentario