Ocho con ocho – Las Corridas olímpicas por Luis Ramón Carazo

Valente Arellano
Valente Arellano

La entrada de la novillada del domingo 5 de agosto de 2012, fue deplorable y me puse a pensar en lo complicado que resulta hoy en día, atraer al público capitalino a los festejos, tanto de corridas de novillos, como de toros.

La explicación para la mala entrada del domingo en el Embudo de Insurgentes, se puede argumentar fue la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres, ya que mucha gente está sentada frente a sus televisores por dos semanas hasta su conclusión y no se mueve para salir de su casa más que lo indispensable (lo cual no incluyó la novillada de La México).

En el arcón de los recuerdos queda la celebración de los Juegos Olímpicos de México en 1968 y reflexioné que las únicas corridas de toros que se han celebrado en la historia olímpica, fueron las que organizó Alfonso Gaona para significar a México como país taurino. En su oportunidad en Barcelona en 1992, no lo hicieron y años más tarde los catalanes dieron muestra de su poca afición, cerrando la posibilidad a las corridas de toros.

Desde luego en la antigüedad y me refiero en los juegos que organizaban los griegos, antes y un poco después de Cristo, hubo momentos en los que se compitió en el salto de astado por el lomo, como se acostumbraba en Creta que fue el escenario de la leyenda famosa de El laberinto. Su espectacularidad dio motivo a escenas en las que se aprecia a hombres y mujeres desnudos saltando, para apoyarse en el lomo del toro y salir del lado contrario de pie, de la manera más elegante posible.

Hoy a lo que se le llama el caballo con arzones en la disciplina de la gimnasia, es producto de aquellas épocas en las que la convivencia con toros y caballos era más intensa, provocando que en los Juegos Olímpicos se reflejará en las competencias, que por cierto convocaban a suspender durante su celebración (cada cuatro años) las guerras.

De regreso a las corridas celebradas en La México, con motivo de los Juegos Olímpicos de 1968, se celebraron dos, interrumpiendo la temporada de novilladas de la que se recuerda la presentación de Curro Rivera con sólo dieciséis años de edad. Curro enloqueció a los aficionados de los cuales algunos le reclamaron su famoso cite denominado por Pepe Alameda como psicodélico. Las maneras de Curro de torear con el capote y la muleta, se impusieron y a la larga lo llevaron a ser, una de las principales figuras mexicanas del toreo y de su época el torero con mayor importancia para España de nuestro país.

El 13 de octubre el cartel fue con Diego Puerta, Manolo Martínez y Eloy Cavazos y el 20 de octubre lo integraron Sebastián Palomo Linares, Joselito Huerta y Raúl Contreras Finito, los toros fueron de San Miguel de Mimiahuápam y Reyes Huerta, respectivamente. En Madrid recientemente me encontré con Palomo Linares, el día del homenaje a Eloy Cavazos en Las Ventas y se acordó de que fue la fecha en la que confirmó la alternativa en nuestro coso monumental, de manos del recordado León de Tetela de Ocampo, José Huerta.

Manolo Martínez en la primera corrida obtuvo una oreja y Eloy Cavazos en el que cerró plaza dio la vuelta al ruedo, en la segunda, la de la confirmación de Palomo, en su segundo toro le brindó a María Félix asidua aficionada y obtuvo una oreja como también lo logró en el quinto Finito, yéndose en blanco Joselito, aun habiendo regalado un toro. Hoy de aquellos grandes toreros, sólo tenemos la fortuna de contar entre nosotros a Eloy y a Palomo, lo cual deseamos sea por muchos años.

Así fue el resumen de las únicas corridas celebradas en la historia con motivo de los Juegos Olímpicos y me pareció oportuno recordarlo en esta época. Como también no olvidar el aniversario luctuoso de la muerte de Valente Arellano quién un 4 de agosto de 1984 se adelantara en el paseíllo como lo dice Mauricio Locken, hacia la eternidad, dejando la impresión de haber perdido a un ser humano de alegría contagiosa y a un torero que iba para ser figura grande de los ruedos.

Finalmente, de la novillada celebrada el 5 de agosto en el coso capitalino, destacar a la mayoría de los astados de Pepe Marrón que se prestaron para el lucimiento, sin embargo el viento y la inexperiencia no permitieron el triunfo de Xavier Gallardo y de Alejandro Lopez. Pero si la revelación de MIrafuentes de Anda, que con unos muletazos de gran calidad y una estocada entregándose, consiguió una oreja que fue un poco protestada, pero que será el pasaporte para una bien ganada repetición.

Destacó también Sergio González como subalterno, en el tercero de la tarde por la lidia de capote y las banderillas para premiarlo el público lo aplaudió en el tercio. El próximo domingo será la ceremonia de clausura en Londres, vamos a ver cuántos preferimos ir a la novillada. Hasta entonces.