
Por Don Francisco Baruqui
¡Qué pena de tarde..! Azul el cielo, calientita y sin brizna de viento, vamos, de las que invitaba a toros solo que…
Solo que anunciada una novillada, con la seriedad que los novillos deben tener, resultó un festivalito de luces dada la intrascendencia de las reses de La Soledad, propiedad de Mariano González Zarur, gobernador priísta tlaxcalteca, y un segundo de Gómez Alanís que eran, no se dude, para aficionados prácticos concretándose becerrotes que traían chorreándoles todavía la leche del destete por los hocicos…
Se movieron manejablemente pero, insisto, intrascendentemente… toretes sosones, de escasa transmisión y nula importancia carecientes del más elemental trapío para un coso como el tapatío. Así…
Así, la autoridad también. Inepta y sumisa tragando lo intragable dándole en la torre a la categoría de la plaza.
Por los toreros… Por los toreros, a excepción, y con sus reservas, de Juan Pedro Moreno que con la capa saludó con largas cambiadas de rodillas dejándose ver también con chicuelinas ceñidas y saltilleras, con la muleta, mejor en el cuarto que en el que abrió festival, se vió más enterado en toreo por abajo doblándose primero e hilvanando algunos ayudados con la diestra y naturales un tanto cuanto asilverados que se le corearon, cerrando con manoletinas estando breve pero sin lucir con las espadas para… Para nada más. Habrá que verle cuánto adelanta si en esto sigue.
Substituyendo a Antonio Lomelín se presentó Javier Gallardo enfundado en terno verde como significación de color por como anda como torero… Verde también. No aprovechó algunas pastueñas embestidas en una labor desvaída cuya característica principal fue el excesivo movimiento de pies y una falta fehaciente de mando y de temple. Breve estuvo con el acero en el segundo, para con el quinto escuchar los tres avisos de rigor doblando como becerrón devuelto no sin llevarse antes dos volteretas que le obligaron a salir en camilleja con una paliza encima. A meditar sobre el futuro que el camino del toro no es para todos, y…
Y misma reflexión para José Antonio Bustamante, un espigado joven con planta y bien ataviado con vestido marino y oro que fue lo más torero que lució…
Sí porque de valor debo decir que anda con poco, muy poco, poquísimo, lo que le obliga a no fijar las zapatillas causando la impresión de que no se queda quieto ni para entrenar. Solo momentos aislados, muy aislados de uno que otro muletazo llevándose aviso en cada uno de los de su lote, el tercero, un berrendo en castaño aparejado bociblanco al que propínó senda estocada pellejera haciendo guardia recibiendo música de viento, para con el que cerró plaza, dejar de nuevo constancia de que está falto de ritmo, y sin ritmo es difícil mandar y templar porque no sabe ver llegar al burel ni aguantarlo. Se le tiró un espontáneo por el tendido de sombra, — generalmente se lanzan por sol –, dando dos mantazos y la consabida corretiza de genizaros y peonada, otro aviso y despedida entre fuertes pitos. Hombre y…
Hombre, y habrá que recomendar a la empresa de un profesional técnico en cronología, — léase relojero –, que arregle el aparato que empezó bien pero a las doce y veinticinco se paró y ni pa átras ni pa adelante.
Aunque sí debo mencionar positivamente que el polveo de los círculos concéntricos se viene realizando con profesionalismo mayor, toda vez que a cambio del bote talquero, un carrito calero… Bueno el cambio con todo y calcomanía de la promotora, solo habrá que aceitar las rueditas porque vaya que fuerte rechinan…
Bajó la entrada y con ganado impresentable, de burla como el que se vió, pues……
Via: http://www.elinformador.com.mx


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