
Por Francisco Baruqui
Guadalajara, Jal.- Iniciando el festejo en la Nuevo Progreso, la Peña Taurina Mal de Montera entregó en el ruedo mismo, los premios más que bien ganados a la ganadería de Boquilla del Carmen por el mejor novillo, “Panamericano” de nombre, y el más destacado encierro, a manos del criador Don Manuel Sescosse. Por demás justo todo y en la tarde misma que de nuevo se lidiarían seis ejemplares de su campo bravo zacatecano y…
Y así como se dice que “quien no asegunda no es buen labrador”, el señor ganadero volvió a la arena de su triunfo con mucha ilusión mostrada por las condiciones del sexteto que resultaron, ni con más ni con menos, de rotundo triunfo.
De triunfo rotundo, que sí, toda vez que conformó una novillada de acuciosa selección, con astados, — a excepción hecha del que abrió plaza que ciertamente desentonó por cuanto a menor presentación –, muy en tipo, finos de corte, cómodos de cuerna, pequeños de pezuñas, bajos, muy bajos, de largos y abiertos rabos, con variedad del tono de capas predominando el cárdeno con matices y…
Y hablando de matices, que en los seis los hubo por cuanto a sus características en sus juegos, un extraordinario bravo, como fue el segundo, con brío, con pujanza, con boyantía, arrancándose de largo y con emotiva vibración, que como los restantes fueron para irse desorejados, cumpliendo en el castigo que debió de racionarse, lucieron, — matizando, repito –, fijeza, claridad, recorrido y son por las maneras de cómo se abrían al toque y humillaban con viaje, clase y buen estilo.
Ganado de calidad con el que cualquiera de los toreros sueña encontrarse y más en una tarde espléndida y coso de primera. Los más fueron aplaudidos en el arrastre y dos mereciendo el lento como reconocimiento a lo brindado en la arena, empero…
Empero, salvo el quinto, los demás se fueron con las orejas puestas cuando las traían prendidas con alfileres que no, lamentablemente no supieron ni pudieron quitárselos los alternantes del cartel.
Ni duda cabe que la tarde fue para el ganadero. Y como lo hiciese en la plaza desde mi barrera, ahora escribiendo le vuelvo a tocar las palmas porque si merecido fue el reconocimiento al principio, buen, muy buen asegundador resultó el triunfador criador… ¡Mi enhorabuena Señor Secosse por la legitimidad de su triunfo que le mereció una vuelta al ruedo entre el clamor de la afición tapatía!
Y triunfador también, que de no haber fallado con el estoque en el segundo también hubiese tocado pelo, repitiendo el éxito de su presentación, Ricardo Frausto se consolida en las magníficas condiciones que atesora para llegar a descollar en la tan hermosa cuanto difícil profesión.
Torero con el capote plasmó la verónica con cadencia, bajando las manos y jugando los brazos rematando con medias y revoleras que se le corearon. Bien en chicuelinas y gaoneras aguantando, para con la muleta plantear sus faenas con soporte dando largueza en sus desarrollos, llegándose a pasar en las dos lo que le implicó complicarse en la suerte suprema perdiendo un trofeo del bravo primero del estupendo lote que se llevó, plantándose firme, enmendando lo justo, para encelar, mandar y templar en series de toreo por abajo muy ligado, con ayudados por el derecho y naturales por el izquierdo, muy reunido, embraguetado, corriendo las manos con ritmo, — cualidad que le hace sobresalir –, rematando con pases de pecho largos, desde el testuz a la penca, conectando mucho con los tendidos que le jalearon fuerte. Siguió por alto en bernadinas y manoletinas bajando, por lo larga, la intensidad de una labor de más a menos terminando de tres viajes y entera desviada perdiendo, repito, la oreja.
Con el quinto, un ejemplar auténticamente de dulce, vamos, un bombón de clase y estilo extraordinarios, estuvo Frausto en similar nivel en una obra también de prolongación extrema no salvándose de alguna cogida sin consecuencias que el susto, rematando con estocada entera, trasera y tendenciosa otorgándosele los dos apéndices. Creo que uno era de real validez y el otro sobrado, muy sobrado. Con todo, resultó triunfante dando la vuelta al anillo acompañando al ganadero que vaya ovación se llevó y… Y a repetir el joven torero el domingo venidero, en una acertada decisión de la empresa al dejar un sitio disponible para el que destacara, anunciando solo a dos firmes de la terna. Bien, le aseguro que llevarán más gente.
De Efrén Rosales como de Edgar Badillo debo decir que tuvieron la voluntad y el ánimo de los incipientes para salir con entusiasmo, solo que… Solo que se les fueron sus novillos. No pudieron ni supieron aprovechar las bonancibles embestidas nobles, claras, para armarla en verdad, mirándose con una maneras ventajistas con zargas atrasadas, toreando a distancia y con el pico, en un concepto de implementar pases accesorios, de remate, como son las dosantinas como parte fundamental de sus faenas cuando es el toreo por abajo con las dos manos y por ambos lados el que marca esencia, proyección y mensaje. Lo demás son complementos, y nunca los complementos son fundamentos.
Rosales anduvo torpón llevándose algunas volteretas sin consecuencia mayor y Badillo cayendo más en el efecto que en el fondo, inclusive cogiendo los palos para recurrir a la bisutería de pares a una sola mano que son el deleite del villamelón. Para eso las banderillas son dos, una para cada mano.
Pasando la pena negra con los aceros fueron avisados los dos.
A meditar, reflexionar y determinar…
Por cierto el carrito calero ya no rechina en sus llantas, bien…Y bien también que el reloj, por fin, en fin y al fin, funcionó toda la tarde, ¿Qué tal una pintadita..?
La lluvia respetó en una tarde estupenda. Que así sea la del próximo festejo, que buen ánimo, muy bueno, quedó…
Via http://www.elinformador.com.mx



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