
Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA
Es difícil comprender realmente que pasa por la mente de algunos matadores y de sus administraciones en ciertos puntos de sus carreras. Sin embargo haciendo un análisis profundo de su situación actual, podremos comprender el porque se manejan las figuras extranjeras del toreo de esta manera en Mexico.
La culpa no es de ellos realmente, la culpa es de los aficionados y de los taurinos mexicanos, así de fácil y crudo. La culpa es de la afición porque tendríamos que cambiar aquella celebre frase de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, por la de cada pueblo, en donde existe, tiene la fiesta brava que se merece y esta fiesta, mermada, turbia y desigual es la nuestra, que al parecer para algunos, es la que nos merecemos.
Porque en los últimos años la mayoría de los aficionados hemos permitido que se nos vea la cara en ya no digamos plazas de tercera categoría, si no en plazas de primera categoría, con quizás la única honrosa excepción que sigue siendo la plaza de toros Nuevo Progreso de Guadalajara.
Una prueba para medir el termómetro de la afición mexicana solía ser la plaza que daba y quitaba en sus mejores años ¿Pero que es hoy la Plaza Mexico? Hoy la verdad quita mas de lo que da, pero la culpa no es de la empresa o de las figuras extranjeras, es obviamente culpa de unas autoridades viciadas, serviciales y de todos aquellos que pagan un boleto y guardan silencio, por miedo a manifestarse abiertamente como corresponde al espectáculo cultural mas democrático del mundo.
¿Cuantos toros se devuelven por temporada por protestas del publico en la Plaza Mexico? No llegan ni a cinco por temporada, cuando deberían de ser en algunas ocasiones mucho mayor el numero por los astados impresentables que saltan en los carteles de mayor relumbrón, pero al parecer a nadie le importan esos detalles ya en la capital.
Porque en cuanto algunos protestan la silenciosa mayoría, en gran parte por miedo a sonar como los “rijosos” de sol, callan. Es ahi cuando en medio de las protestas el coleta extranjero, vamos a ponerle un nombre, Enrique Ponce dibuja unas bellas verónicas que hacen explotar el ole, la ovación y es en ese momento cuando nos olvidamos del pobre trapío del astado que esta lidiando.
Basados en esa ignorancia, en esa decidía, buena fe (o pendejez si usted quiere) es el arma que las administraciones de las figuras utilizan para poder hacer lo que quieran, porque tampoco es culpa de los empresarios que los contratan, ya que si no se doblan antes sus peticiones, simplemente no vienen y si no vienen algunos coletas, los empresarios no salvan el año.
Los ganaderos también son rehenes de estas practicas porque ya no hablemos del tema de la bravura, que es un problema que afecta actualmente tanto en España como en America. Los ganaderos saben que si crían un toro con trapío, edad, peso y cornamenta los van a tener que lidiar en carteles con toreros modestos, porque los veedores de las figuras simplemente no se van a parar por el rancho.
El ejemplo mas claro de este tema surgió en las ultimas dos semanas iniciando en la pasada feria de Zacatecas, después en la Santa Maria de Queretaro y ayer en la feria de Pachuca, en festejos en los que casualmente participo Enrique Ponce.
Nadie puede negar que Ponce es un triunfador en toda la extensión de la palabra, ha escrito su nombre con letras de oro en la historia del toreo, vamos, es uno de los grandes de la tauromaquia de todos los tiempos.
Ademas en un sin fin de veces ha proclamado su amor a Mexico como ni siquiera Jorge Negrete y Armando Soto Lamarina alias “El Chicote” lo hicieron en aquella famosísima película “Jalisco Canta en Sevilla” aunque de seguir así las cosas tendríamos que escribir un guión que se llame “Valencia llora en Pachuca”…. y próximamente será en toda la República Mexicana porque la afición en provincia ya no se esta tragando el cuento chino.
Nadie podría pensar que el amor de Ponce por Mexico es falso ¿Pero porque si tanto quiere a nuestro país, viene a tomarle el pelo a nuestra afición? Lidiando toros anovillados, de poca o nula cornamenta, cometiendo toda clase de anomalías en los sorteos y desplazandose en el ruedo y en los despachos con una prepotencia y arrogancia que no entendemos de alguien que nos quiere tanto.
Ponce conoce nuestra geografía taurina, sabe sus pros y sus contras, sabe como pocos lo necesitada que esta la misma de seriedad, de figuras del toreo, por eso no entiendo su falta de interés, sabedor del daño que le produce a los diestros mexicanos al salir a matar esos encierros impresentables.
También hay que decir que los nuestros no están libres de culpa, ya que les sirven de comparsas a las figuras extranjeras por dos sencillas razones: Porque al no haber realmente una figura del toreo en Mexico (en toda la extensión de la palabra) resultan impotentes para poder afrontarlos en sus decisiones, ademas de sigilosos al optar por el camino de la comodidad.
¿Quien va a ser el guapo que le diga a Enrique Ponce que aquí las cosas no se van hacer como el quiere? Como le sucedió hace algunos años a Jose Miguel Arroyo “Joselito” en su presentación en Mexico, en la feria de Aguascalientes con David Silveti.
Tristemente en estos tiempos parece que no hay un torero mexicano que de verdad quiera reivindicar la fiesta en el país, algunas de las jóvenes promesas también son apoderados por administraciones extranjeras que siguen viendo a nuestro país como su patio de recreo y de pretemporada, ademas de su caja chica.
Ante todas estás adversidades le toca este invierno a la afición que paga su boleto, exigir o callar ante lo que va a acontecer en los ruedos de nuestras plazas, porque al guardar silencio y aplaudir faenas a toros sin trapío, por mas bellas que sean, estamos siendo testigos de una fiesta incompleta y corrupta.
Que lejos estamos todavía de aquella fiesta integra que deseamos todos, pero que no queremos solo como un sueño utópico, si no como una realidad.
Es lo que digo yo.
Twitter: @LuisCuesta_



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