Plaza México 5a Corrida de la Temporada Grande: El Arte es, entre otras cosas, Morante.

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Tarde mágica e inolvidable la que se vivió el dia de ayer en la Plaza México 19 de noviembre del 2012, marque usted esta fecha ya que es histórica. Ayer los duendes del arte bajaron al ruedo de la Plaza México e invadieron los corazones de gran parte de los asistentes con un toreo puro y en su estado más natural, realizado por un genio del toreo como lo es Morante.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

El toreo natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio. Felipe Sassone.

Pocas tardes he visto yo torear al natural tan bien en la Plaza México, bien vi a muchos, muy bien recuerdo algunas que marcaron mi afición realizadas por Armillita Chico, David Silveti, Guillermo Capetillo y “Joselito” pero extraordinariamente bien como la de Morante del día ayer ninguna.

La calidad no necesariamente es cantidad en la vida, por eso me sorprendían los comentarios de algunos “aficionados” que decían ¿Dos orejas con tres tandas? De lo bueno poco señores y si es mucho, que mejor, pero hay veces en el toreo que 30 muletazos dicen más que 100, ayer tuvimos el ejemplo perfecto con “El Zapata” y José Mauricio.

El primero de Morante anunciado como de Jorge María pero del hierro de Los Ébanos, había resultado infumable al no permitirle prácticamente nada. Pero Morante aún así intento sacar agua de un pozo seco solo para llevarse al final de la faena algunos injustificados abucheos, de una parte de un público “grasa” e ignorante, que asistió ayer a la Plaza México atraídos por el día festivo y por las ganas de seguir exprimiendo su fin de semana cervecero.

Pero la magia llegaría con el segundo de la tarde un toro de San Isidro de salida incierto que salía con la cabeza arriba, Morante desde el inicio de capa trató de torearlo por abajo, muy suavemente, enseñándole el camino que tenia que seguir pero el astado se resistía. Tras una lidia perfecta de parte de la gran cuadrilla que le armo su administración en nuestro país, Morante comenzó su faena de muleta con algunos doblones, sometiendo al complicado “Chatote”.

Acortando distancias pero sin ahogar al toro ni recortar el muletazo Morante consiguió el milagro una vez sometido el toro, fue ahí cuando cambió su muleta a la mano izquierda y la México cayó rendida a los pies del genio.

Fueron tres tandas perfectas que marcarán quizás a toda una generación de los ahí presentes, muchos años pasarán y le platicaremos a un amigo, un hijo o tal vez a un nieto y les diremos “Yo estuve ahí esa tarde, cuando Morante toreo al natural tan perfectamente que cada pase era una pintura por la pureza, la verdad y el sentimiento con que se ejecutaron.”

Tres tandas le tomo a Morante acabar con el cuadro ya con la plaza entregada con gritos de “Torero,torero” se perfilo a matar señalando apenas una media estocada, en todo lo alto, pero que fue de efectos mortales. La plaza blanca de pañuelos pedía la oreja, pero el juez acertadamente otorgo las dos.

Algunos “petardos” chillaron la segunda producto de su ignorancia o de su poca sensibilidad, pero la verdad es que ante obras maestras como la realizada el dia de ayer por Morante las orejas pasan a ser sólo un elemento decorativo y de estadística. Porque el arte y el aroma que desplegó Morante no se mide con orejas, ni con rabos, porque esta más allá de lo terrenal y lo tangible.

Gracias Morante por tu arte, por tus cojones y por tu verdad torera.

El resto del festejo fue de SOL y SOMBRA para nuestros diestros nacionales, si bien el “Zapata” corto una oreja muy benévola a su segundo toro, con su primero un toro serio y bravo de Jorge María anduvo a la deriva, una vez que los efectos especiales no surtieron el efecto esperado.

José Mauricio que la temporada pasada había tenido 3 buenas actuaciones, en esta ocasión no pudo mantener el mismo nivel a pesar de haber tenido en sus manos el triunfo, ya que se llevó el mejor lote de la tarde.

Sin mucho mando y sin templar del todo a su primero con la muleta, el cual siento que dejo crudo en el caballo, la faena naufrago entre enganchones producto también de un viento que le molesto toda la faena, pero aun así pudo dibujar algunos detalles de mucha calidad aunque sin romper.

Con su segundo nos dejo ver por momentos la gran estética y valor que atesora, pero tampoco pudo redondear una faena a la que le faltó construcción y ligazón.

Hay mucho camino que recorrer para este torero que tiene sobrada clase y valor, pero también es un aviso de atención para seguir preparándose más.

Al final se llevaron en hombros al triunfador de la tarde, Morante, que se perdió en la noche capitalina entre gritos de ¡Torero, torero! y que algunos todavía podían escuchar durante la madrugada por algún bar de la ciudad, donde el maestro celebraba junto a los suyos la gloria alcanzada.

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

Ficha:

México, D.F.- Plaza México. Quinta corrida de la Temporada Grande. Poco mas de media plaza en tarde con algunas ráfagas de viento. Tres toros de Jorge María (1o., 2o. y 3o) de los que destacaron el primero por su bravura y el tercero por su calidad . Y tres de San Isidro (4o., 5o. y 6o.) justos de presentación, de los que solo destaco el corrido en sexto lugar por su calidad y nobleza. Uriel Moreno “El Zapata”: División y oreja con muchas protestas. Morante de la Puebla: Leves pitos y dos orejas con protestas. José Mauricio: Ovación y silencio.

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5 Comentarios »

  1. Dos sevillanos en la México en dos días seguidos y por eso, es qué sé bailó por ¡sevillanas! con el toreo grande desplegado por aquellos primero fue Daniel Luque y al día siguiente José Antonio Morante de La Puebla, el Señor de la Verónica, la media Verónica y el pase Natural quien se dio el gusto y regusto, de destapar el ¡frasco de las esencias!del toreo con su magisterio taurómaco.

    Óscar López Gamboa
    Mexicali, B. C.

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  2. Perfectamente otorgadas las dos orejas por el juez, a pesar de los jilgueros pagados de la televisión que acusaban a Chucho Morales de otorgar demasiado rápido el par de apéndices. Como después de ver semejante obra maestra, querían sólo concederle una oreja y nivelar este majestuoso trasteo al de la vulgaridad ramplona del Zapata? Al final, en este caso, es muy cierto eso de que las orejas son retazos de toro, o mejor dicho, también en este caso, de chivo. Lástima que Morante no hubiera sido primer espada, porque después de “eso”, el Zapata hubiera tenido que irse a su casa.

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