Recapitulando… La Implacable Decadencia – Martirizante encierro de Bernaldo de Quirós.

Castella en el cambiado por la espalda a
Castella en el cambiado por la espalda a “Queretano” de Campo Real.

El cantado naufragio de Bernaldo de Quirós tristemente envuelve una tarde decepcionante en varios aspectos siendo el principal la nula posibilidad de ser un encierro de lidia. Terrible frentazo a la Afición que solo en su primero supera “Zotoluco” mientras que Castella y Juan Pablo Sánchez en algo alcanzan a aliviar la cuita del declive del toro de lidia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Solo decir la verdad podrá dar la cara al problema que plantea el toro de la decadencia.

Decadencia constituye, al parecer desde tiempos de “Costillares” y Pedro Romero una constante en la Fiesta. El arte no cae en crisis, pues no forma parte del mundo de la producción. No. El arte tiene la constante e implacable amenaza de un declive tan estrepitoso como el que ayer vivimos.

En buena parte sucede porque Bernaldo de Quirós –otra vez- aporta un encierro ideal para los veedores, ideal para la brindar la sensación de comodidad a los toreros… pero que trae consigo el tedio, la incomodidad y sobre todo el malestar en el tendido, con el drama oprimido y subyugado a la falta de raza y descastamiento.

Entiende “Zotoluco” no agobiar al débil, descastado y chico astado que abre plaza.

Correcto y bien aplicado todos sus toques con el capote. Impide torpezas en el segundo tercio, lidia ejemplar el mismo primer espada. Lo hace incluso sin pegar capotazos. Esa estela de inteligencia extiende al comienzo de faena donde otorga el terreno que el toro quiere para luego imponerse suavemente hacia donde el toro no quiere.

Abajo el trapo al comienzo. Media altura consecuentemente.

Supera “Zotoluco” la tendencia regresiva del toro, que rasca al comienzo, que prueba el inicio de cada tanda pero que una vez que dispara la embestida el torero despliega en derechazos en el tercio del lado de sol y cerca de toriles donde deja la muleta puesta, no pierde pasos, para ganar en temple.

Hay un doble cambio de mano, clave e importante, vertical y dominante donde La México le responde. Gira al final y vuelve el buen toreo. La última tanda, acelerada, contrasta con el inteligente final donde el irredento toro saca lo peor de sí mismo en huida constante, “Zotoluco” castiga y se perfila en la suerte contraria.

Pinchazo. Elige el torero no darle las tablas al burel para que no se escurra de la suerte. El manso juega contrario y todo queda en ovación.

Con el cuarto Eulalio no se encuentra, el toro es corto de condición y de embestida. Él, pronto desespera. Mal con la espada, será en la tornata.

Una tardes muy difícil tiene Sebastián Castella ayer tarde. Malestar estomacal evidente. Hace el paseo ahogado y contrariado luce con el geniudo segundo.

A punto de un desaguisado se encuentra antes de pedir permiso para lidiar al segundo. Sin fe acude a la cara de un toro que le descubre, que le impide pensar delante del mismo y que lo pone en clarísimo predicamento sus reacciones diversas, toma bien el primero y protesta después. Desarmes hacen ver agobiado al francés.

Tras breve paso por la enfermería. Sebastián se encuentra un toro quinto, muy chico, que literalmente se desarma tras su paso con el caballo. No ha tenido un pase.

Por ello, ante las iras del respetable regala uno…

La corrida cunde en la decepción tras la lidia del quinto. Sin embargo, el único momento de alegría de la tarde, pleno y auténtico de toreo, ocurre cuando Juan Pablo Sánchez alivia, pleno de temple y de andares al cárdeno y muy retacado tercero.

Manso de salida, flojo en los primeros tercios, regatea la embestida al comenzar alternadamente y al planteársele la faena en los medios de la Plaza. Solo que ahí Juan Pablo, muleta puesta, plantas firmes, traza el derechazo, convenciendo al manso de tener que tomar la muleta.

Liga sí, pero antes de encadenar derechazos camina para que el toro recorra ese sendero donde alcanza a sacar lo poco que tiene.

Entonces, Sánchez sobre la derecha de nuevo, no deja escapar ya al toro que embebido toma el engaño. Los redondos son rotundos, la infinita capacidad de Juan Pablo hace que el toro camine y que el torero prosiga en andar pleno por el terreno que el astado recorre, brindando al perder pasos, el tranco que recupera el toro.

Sí, todo esto, que está muy bien, se diluye al matar tan mal. Otra vez.

Como el sexto tampoco funciona regala en el turno extraordinario de Castella un regalo a nuestro parecer, no solo regulatorio, sino taurino meramente, improcedente.

Antes, Sebastián Castella, desgarrado, afectado y en corbatín desatado, se encuentra a un toro bravo, sin mayores denominativos o expresiones. Lances suaves de salida con algo de flojedad del toro. Ángel Juárez, sin mala intención pica muy atrás y esto condiciona la lidia de “Queretano”.

Apuesta, otra vez Sebastián por el péndulo. Luce, es espectacular pero comienza a hacer notar que al toro le pesará desplazarse. Sin embargo, ahora sí, la cintura quiebra y el brazo extiende al pasito del toro en embestida suave. Lo consigue el francés puesto que no deja al toro ahogarse ni lo agobia. Así han ido tres tandas.

A la decepción del público viene el desfogue con el toreo al natural, bien rematado e incluso con la inventiva del molinete a pies juntos y las trincherillas, una de cartel. Insiste a la derecha, Castella se centra con el toro a menos físicamente pero con la bravura intacta en lento caminar.

Sebastián no se deja enganchar y convence. Intercala dosantinas cuando “Queretano” ahoga en su propio esfuerzo y grandes son los últimos derechazos y los medios muletazos, doble firmazo y trincherazo antes del remate arriba y la pésima estocada. El solo bajonazo impide premiar pero en examen extraordinario el criterio afloja.

Al final Castella pasa la asignatura con el toro y mantiene el promedio con la gente aunque lejos aun de la mención honorífica. Vuelta entregada.

Cuando el segundo tercio de la lidia del séptimo, Fernando Lozano instruye a Juan Pablo Sánchez de regalar, claro, a sabiendas de que el término se ha vencido. Se autoriza y sale un, cárdeno con respetable cornamenta que mansea y corretea, que tiene poder en la embestida y cuya lidia es dura, difícil porque puede herir a mansalva y no de frente.

La cuadrilla padece pero libra los primeros tercios, Juan Pablo toma notas con el toro huyendo a la querencia y el torero que procede como de él se espera, muleta abajo. Lo resiente el cárdeno veleto, flexiona la rodilla el hidrocálido, se impone en tremendo cambio de mano y el toro raja.

Vuelve Sánchez a la línea de fuego, tiene todo un reto por delante, lejano ya a la comodidad bernaldina. Y lo hace en los medios aunque el toro no quiere.

Entonces viene una faena en la línea de la emoción y el drama, donde cruje la seda y el fuego arrecia. Ahí, Sánchez se templa, desdeña con la zurda y obliga al toro con la cabeza por las nubes a hacer lo que se resiste, incluso la muñeca sujeta al huidizo que rehúye buscando tablas.

A cada derechazo corresponde una vuelta con hachazo incluido para el torero.

Y el toro a tablas y el torero en tablao dibuja derechazos, aguanta parones, siempre firme hasta doblegar a su poder al toro que pierde todo y termina en marrajo tras un derechazo infinito y de vuelta entera.

Sánchez le desdeña incluso a la salida de uno de pecho, a traición, arranca el toro y le pega la vitolina antes de partirle en la estocada por encima. Corta Juan Pablo su primera oreja en México y muestra una dimensión diferente subrayando su capacidad.

La tarde cierra en jaleo callejonero que no vale la pena subrayar de más. La decadencia del toro es la de la Fiesta y del arte. Afortunadamente siempre queda la renovación.

Esa que es consustancial al arte y que para fortuna de nosotros, en Temporada Grande, puede ocurrir de domingo a domingo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2012-2013. Domingo, Noviembre 11 de 2012. Quinta de Derecho de Apartado. Dos tercios de plaza en tarde fresca con cielo despejado. Viento fuerte en el primero, intermitente después.

8 Toros, 6 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, rojo y verde) Muy justo de presencia, mansos todos, flojos igualmente y geniudo el tercero. Cuarto y sexto no han tenido un pase. Si acaso destaca el primero siempre hacía atrás y con nobleza. El tercero se ha desplazado gracias a su Matador. 1 de Campo Real (Divisa Azul, blanco y naranja) primer sobrero, lidiado como regalo. Precioso negro girón, serio y bravo, fue picado atrás, “Queretano” nombrado. Homenajeado justamente con el arrastre lento. Y 1 de Los Ébanos (Divisa verde) segundo sobrero, lidiado como regalo. Manso y rajado además con poder y mala idea.

Eulalio López “Zotoluco” (Grosella y Oro) Ovación con Saludos y División. Sebastián Castella (Grana y Oro) Silencio, División y Oreja en el de regalo. Juan Pablo Sánchez (Azul Rey y Oro) Fuerte Ovación con Saludos, Silencio y Oreja en el de regalo.

Saludó Christian Sánchez tras banderillear. Sufrió la cuadrilla del segundo espada durante la lidia del segundo.

El Juez de Plaza, Gilberto Ruiz Torres autorizó fuera de tiempo reglamentario el regalo del tercer espada haciendo uso de una facultad discrecional no claramente establecida en el Reglamento Taurino.

La foto de Paniagua muestra la rotundidad del poder de la muleta. Doblón de Sánchez al manso de Los Ébanos.
La foto de Paniagua muestra la rotundidad del poder de la muleta. Doblón de Sánchez al manso de Los Ébanos.