EL ‘CLICK’ SE PALMÓ Por El Bardo de la Taurina.

avila

Se piro ‘Beto’ Ávila, Humberto, el del hablar quedo y despacio, el que pa’ todos tenía algo muy especial que venderles pues era hábil parloteando y como siempre anduvo cerca de los toreros, en verdad que a sus conocidos si les surtía de cosas buenas, ternos de figuras, cabezas de toros inmortales, capotes históricos, pinturas que le habían pertenecido al Rey de España y claro fotografías originales que vendía con todo y el negativo y cuando uno veía por ahí otras copias y le reclamaba ‘Beto’ decía que eran piratas y que eso le daba más valor a la original, a propósito me viene a la tatema, una vez, que le mostré dos fotografías idénticas firmadas por su puño y letra me dijo – ‘Es que esta la vendí antes de que usted me comprara la mera buena’- ¡Que salida!.

Lo recuerdo desde siempre allá por los primeros calendarios de los años sesentas, me lo presentó Pepe Luis Méndez, apoderado precursor del entonces novillero Manolo Martínez,  nos entendimos de a rapidito y se hizo de casa a las primeras de cambio, así que en un santiamén incluyo en nuestra amistad a su hermano ‘Pepe’ que era rete aficionado al  ‘Salón los Ángeles’ que se ubicaba en la calle de Lerdo de Tejada, en la mismísima Guerrero, también le gustaba caerse por ‘El California Dancing Club’ que sigue estando sobre la Calzada de Tlalpan, en plena Portales.

Hasta cuyas puertas lo acompañaba y de ahí sin traspasar los dinteles El Bardo se iba a jamar y chanelar de toros con ‘Beto’, el que no paraba de contar historias ‘Martinistas’ pero antes platicaba una y otra vez que fue jardinero en casa del ‘Carpintero de Huamúchil’ y que Pedrito lo alentó pa’ consagrase en las pantallas de plata y que  cuando ‘Pepe El Toro’ se  palmó al desplomarse el  KUN de TAMSA, allá  en la blanca Mérida la familia de Infante recupero algunas pertenencias del ídolo que iban en el tetramotor entre ellas una vieja cámara fotográfica y que los parientes se la heredaron a ‘Beto’ el que la guardo en el ropero hasta darle lidia retratando al gran ‘Manolo’, recuerdo que uno de los primeros días que caí a almorzar a su casa en la calle de Alfredo Chavero, primero me presumió una fotografía bien grandota y coloreada donde se apreciaba al sinaloense interpretando al legendario Tizoc, acto seguido puso en mis manos la  reliquia fotográfica que había pertenecido a Pedro Infante.

No libaba alcohol, ni fumaba tabaco, pero los jueves no nos fallaba llegarle a las cantinas de su rumbo que era el de la colonia Tránsito y la de enfrente la Obrera, donde mientras le entrabamos a los ‘Caracoles panteoneros’ platicaba que empezó a seguir a Manolo Martínez, como su propia sombra por pura afición lo que le valió que ‘El Mandón’ lo incrustara en su Staff como ayudantía del mozo de espadas que era ‘El Pecas’ lapso durante el cual tomaba para él mismo fotografías de su ídolo las que cuando se las mostró al matador fue reprobado, más como el destino es veleidoso en 1973, en una corrida en Aguascalientes los fotógrafos oficiales de Manolo se hicieron ojo de hormiga y por instrucciones del todopoderoso ‘Beto’ Ávila entro al relevo y seguía contando que Martínez que conocía del toro y su manejo como nadie le enseño a tomar las fotos desde ángulos diferentes pues cada imagen servía para fines distintos, una debía de cumplir con el objetivo de que el torero se percatara de sus virtudes pero más de sus defectos a la hora de ejecutar las suertes.

Otra debía de serle útil al ganadero por lo que el objetivo era más la embestida del toro y el disparo debía captar la forma en que el burel metía los pitones y empujaba con los cuartos traseros, otras tomas se destinaban a la prensa y por lo tanto debían conjuntar el mejor ángulo de toro y torero buscando la espectacularidad y finalmente se imprimían las que se entregaban a las empresas con fines publicitarios y que también cumplían con el cometido de ser regaladas al público.

Con la desaparición de ‘Beto’ Ávila, que este 22 de diciembre, como los cóconos en vísperas de Navidad se palmó, a la fiesta se le velo  un maestro que fue parte del retrato histórico de la misma, al que desde aquí despido como siempre con nuestra palabra de saludo y adiós, ¡Click!.

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