La psicomagia se basa en las siguientes premisas fundamentales:
-Fracasar no existe, en cada fracaso, cambiamos de camino.
-Para llegar a lo que eres, debes de ir por donde no eres.
Cuatro horas después la sensación de la calidad del espectáculo que había presenciado seguía tatuada en mis pensamientos, buscaba respuestas para una pregunta que rondaba mi mente: En que punto o momento la fiesta brava en la capital se volvió un carnaval populachero donde parece que se han perdido las formas, el respeto, la jerarquía y la liturgia de las corridas de toros.
Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.
Hay que decir que la culpa no es sólo de la afición, que la culpa realmente es de la empresa y las autoridades, ya que durante muchos años han mantenido una pugna que ha términado por doblegar a los jueces, convirtiéndolos en personajes de cartón al servicio de vaya usted a saber de quien.
Lo grave de este asunto es que la fiesta en la capital navega sin rumbo y salvo en contadas ocasiones, en las que surge el toreo de alto calibre y las aguas parecen serenarse, una semana después volvemos a la regularidad de un espectáculo mediocre y decadente.
La delegación cansada de tantos dolores de cabeza y conflictos que han mantenido con la actual empresa durante los últimos 20 años, parece haber abandonado a su suerte a los jueces que designa y por consecuente a la afición capitalina.
Los errores garrafales en la concesión de trofeos del día de ayer por parte del juez Jorge Ramos, crearon un ambiente de desconcierto, furia e euforia que en nada beneficia al espectáculo.
La entrada mejoro un poco en relación a los festejos de Navidad – Reyes pero fue de regular a mala, si tomamos en cuenta que se presentaba una figura del rejoneo mundial, un torero triunfador de esta plaza y una promesa del toreo mexicano.
Leonardo Hernandez abrió plaza ante “Petrolero” de Fernando de la Mora un toro de condiciones excepcionales para el toreo a caballo. Leonardo toreo con gran temple sobre “Xarope” un caballo con valor y alegría. Magistral resulto la ejecución de un par de banderillas cortas al violín. Fue una pena que malograra su faena con el rejón de muerte perdiendo así una oreja. Con su segundo, tambien de Fernando de la Mora arriesgo mas y realizo un toreo más espectacular pero una vez más fallo con el acero y perdió otro trofeo.
Regalo un toro de la ganadería de Marrron muy justo de presentación pero que tuvo emotividad, esta vez Leonardo no fallo con el acero. La petición fue mayoritaria y el juez Ramos concedió la anhelada oreja que había buscado el español, sin embargo en un mar de confusión el juez plaza concedió la segunda oreja, que el público protesto sonoramente.
Muy a pesar de la petición de la segunda oreja por parte de un sector minoritario, el juez de plaza tendría que haber aplicado su sentido común, aguantar la presión del público y no haber soltado el segundo apéndice. Por cierto muy mal la actitud de Leonardo al encarar al juez de plaza por no haberle concedido los dos pañuelos al mismo tiempo.
El resto del festejo transcurrió entré altibajos ya que los cuatro toros de la ganadería de Lebrija, tuvieron un comportamiento incierto con excepción del segundo y sexto lugar de la lidia ordinaria.
Los pocos argumentos técnicos y estéticos que presento Arturo Macías ante su primero, fueron muy preocupantes. Con su segundo un toro que desarrolló mucho sentido y a punto estuvo de cogerlo gravemente en dos ocasiones, Macías dejó voluntad y valor pero sin conseguir la conexión deseada con el tendido.
Un irreconocible Joselito deambulo ayer por la Plaza México y digo irreconocible, porque se llevó el mejor toro del encierro y no estuvo a la altura. La faena transcurrió entre altibajos y después de haber señalado un pinchazo, el juez inexplicablemente le obsequio un protestado trofeo.
Arturo Macías regalo un séptimo toro de la ganadería de Jorge María, que resulto un manso perdido y que provoco una fuerte bronca en el tendido por su condición y su poco trapío.
Con la bronca desbordada el Juez Ramos se mantuvo firme y aplico el reglamento correctamente, al no regresar a los corrales al “corraleado” burel como el público le solicitaba y como lo marca el Art. 66 del reglamento taurino del DF: Si un astado de regalo es devuelto por las causas contempladas en el presente reglamento no habrá sustitución, a menos que el matador que lo regaló decida obsequiar otro.
Un tercio de banderillas negras (16 años después del ultimo que se produjo en esta plaza) algunos desplantes de valor estoico por parte de Macías, muchos oles de chunga, gritos de ¡Torero, torero! un ruedo repleto de almohadillas y varios litros de cerveza después, el público bipolar solicito la oreja impresionados por una estocada entera, en la que Macías rodó por los suelos al mas puro estilo cavazista.
Una vez más el juez Ramos otorgo una oreja entre una marcada división de opiniones y así, entre protestas, concluyo un extraño festejo.
Camino a casa recibí la llamada de un amigo de Guadalajara que molesto despotricaba contra la empresa de Rafael Hererias, a lo que le conteste: “La culpa es de las autoridades mano, no le busques más. Los jueces han convertido la Plaza México en una cantina del viejo Oeste, que opera sin ningun orden o ley” y así concluimos nuestra larga distancia.
Ficha:
México, D.F. Plaza México. Decimotercera corrida de la Temporada Grande. Un tercio de entrada. Dos toros de Fernando de la Mora para rejones, buenos, de los que sobresalió el 1o. premiado con arrastre lento. Cuatro de Lebrija, bien presentados de los destaco el corrido en sexto lugar de la lidia ordinaria. Un toro de regalo de Marrón, con transmisión y uno más, de Jorge María anovillado y manso. Leonardo Hernández: Ovación, silencio y dos orejas con protestas en el de regalo. Arturo Macías: Silencio en su lote y oreja en el de regalo con protestas. Joselito Adame: Silencio y oreja con protestas. La corrida duro casi cuatro horas.
Twitter: @LuisCuesta_




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