Ocho con Ocho – Suma Talavante por Luis Ramón Carazo.

Talavante por Humberto Parra.
Talavante por Humberto Parra.

Desde hace dos o tres años Alejandro Talavante nacido en Badajoz en 1987 ha buscado convertirse en un torero del gusto de la afición mexicana y asume la responsabilidad esgrimiendo un toreo variado con el capote y la muleta en los que mantiene a los aficionados pendientes de lo próximo a ejecutar, pues no es fácil  predecir en sus faenas  el siguiente lance o pase que va  a ejecutar.  Así sucedió el domingo 27 de enero de 2013 en La México.

El toro de Julián Hamdan  Hachiko de nombre,  primero de su lote y tercero de la tarde fue un toro bueno-dentro del concepto de nobleza, claridad y fijeza que pretende el joven ganadero- con la fuerza justa y así lo entendió el torero extremeño  quién ordenó un pequeño puyazo -sólo para cumplir con el requisito-.

De su capote fueron surgiendo verónicas y mandiles rematados con una media cadenciosa nacida de la inspiración como toda su tauromaquia, pero preparada de salón y en el campo, pues hemos platicado con ganaderos que lo tratan y relatan el entrenamiento intenso en las dehesas dónde practica intensamente lo que luego le vemos en el ruedo.

Después de la breve suerte de varas,  toreó por chicuelinas, suaves y ajustadas para prepararse para el tercio final.

Tomó la muleta y se dirigió al centro del ruedo para ejecutar una arrucina que nos hizo recordar al resonado Ciclón por un momento pareció que citaba para un péndulo también de la invención de Carlos Arruza, difícilmente alguien empieza con ese pase en el centro del ruedo y con el toro arrancando desde las tablas.

Luego se dio a torear con la mano derecha y con la izquierda con gran temple entendiendo a la perfección la lenta acometida del burel de Julián Hamdan, emocionando al cónclave que ocupó alrededor de un tercio de la plaza.

La faena se desarrolló (valga apuntarlo) en los medios y hubo momentos de gran plasticidad que conmovieron a los asistentes y a los muchos que seguramente la vieron por la televisión.

Culminó con unas manoletinas (dónde crujió la seda  por el poco espacio que mediaba por dónde embistió el astado y la muleta) para posteriormente citar en el mismo sitio (en los medios) para ejecutar la suerte suprema con gran convicción y tratando de dejar atrás los muchos trofeos perdidos por sus fallas con el acero.

 La logró para alegría de la concurrencia (y más de él) pues colocó una entera un poco trasera pero en la que hizo el volapié perfecto, atrayendo al toro embebido en la muleta vaciando la suerte cuando se cruzó hacia el pitón contrario.

Le otorgaron dos orejas las cuales por cierto me pronosticó su apoderado Manuel Martínez Erice antes de iniciar el paseíllo, en la puerta de cuadrillas. Estaba seguro Manolo que el triunfo sería la justa recompensa al deseo de Talavante de convertirse en consentido de la afición mexicana y como no lo va a lograr, si es patente su entrega en el ruedo. No se equivocó.

Manolo es evidente que se siente a gusto entre nosotros, campechanamente se mueve entre aficionados, profesionales y prensa empapándose de lo que sucede en nuestras plazas, por eso apuesta a los toreros mexicanos en San Isidro.

Le agrada que su torero quiera triunfar rotundamente en México sin dejar de hablar de que en mayo Talavante en Madrid se va a encerrar con seis toros de Victorino Martín y que a más corto plazo el domingo próximo para ser más exacto,  torea en Guadalajara con El Pana y Morante de la Puebla, en un atractivo cartel para reiniciar la temporada tapatía y sus carteles de aniversario.

También con inventiva actúa El Zapata, no para con el capote, banderillas y muleta de ejecutar pases y lances propios y ajenos como el de la creación del inolvidable torero poblano, Carlos Moreno o Antonio Campos de apodo El Imposible por el pase de su creación.

A él le tocó un toro de embestida clara, diáfana escasa de fuelle para una faena que a mi entender, le falto ser un poco más rotunda para lograr más allá de una oreja después de una estocada de las que bien ejecuta el tlaxcalteca y que fue protestada por su otorgamiento.

Cazador de sueños correspondió a ese ejemplar ideal para el ganadero Julián, fijo, claro y de recorrido lento pero que se presta para hacer muletazos en cámara lenta como con la muleta en la mano derecha, logró el tlaxcalteca.

Por su parte, José Mauricio había pechado con el lote menos potable y se iba de vacío cuando decidió regalar un toro que salió con una embestida a media altura y sin emplearse tanto en  el capote como en la muleta. Se la jugó y logró muletazos que fueron coreados por entender lo complicado que era lograrlos por la embestida distraída y poco codiciosa de As de corazones, que así se llamó el astado.

Con la espada José Mauricio tomo el alfanje y se fue con fe para lograr una gran estocada y así conseguir una oreja bien merecida por el esfuerzo que derrochó toda la tarde. Merece más oportunidades el torero capitalino.

La próxima semana el 3 de febrero Juan José Padilla, Arturo Macías y Fermín Rivera con toros de San José. El 5 de febrero a las 8 de la noche El Zotoluco, Morante y El Payo con 3 de San Isidro y 3 de Barralva para celebrar la fecha de inauguración de La México.

¡Feliz cumpleaños a la reina de las plazas en América!

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