Plaza México 16ª Corrida de la Temporada: La Hipérbole de un Ciclón en Alegoría Riverista.

La decimosexta corrida de la temporada fue mas o menos como la imaginaba horas antes del paseíllo, un festejo en el papel poco atractivo para un cartel de «aniversario», pero que convoco algo de gente por el imán del ciclón de Jerez y el regreso prometedor de Fermín Rivera.

Por EL Guerra para De SOL y SOMBRA.

Mexico, DF.- La hipérbole del ciclón comenzó con el astado que abrió plaza el cual tuvo un inicio prometedor, pero llego muy aplomado a la muleta de Padilla, que intento acentuar el clasicismo con un toreo más lidiador, aunque siempre intentando que éstos conceptos se enmarcaran en una faena estructurada, la cual no llego a pesar de la voluntad del jerezano.

Pero Padilla es todo corazón y lo que no le alcanza con su toreo lo suple con raza y valor.

Al cuarto lo toreó mejor este torero de casta. Aunque hay que decir que no siempre cogió el ritmo de la embestida boyante y fuerte, pero construyó una faena de categoría en base al toreo por naturales, aderezados con buenos pases de pecho.

En un momento clave de la faena el toro lo levantó dramáticamente, afortunadamente sin consecuencias. Regreso Padilla mermado por el golpazo, pero tranquilo, sin mirarse siquiera la ropa, mientras el público se horrorizaba al advertir la tragedia que se habría producido si llega a penetrar el pitón en la pierna del torero.

La estocada entera fue el colofón ideal para la emotiva faena y suficiente para que el “bondadoso” juez le otorgara dos orejas, cuando una era mas que suficiente.

La vuelta al ruedo fue un testimonio de solidaridad y un homenaje a su torería por parte de la afición capitalina.

Arturo Macías tuvo una tarde el olvido así como para reflexionar acerca de su futuro y su posición actual en la fiesta nacional. Se llevo el mejor lote de la tarde pero no tuvo argumentos técnicos ni artísticos para resolver la papeleta.

Macías ha visto en las ultimas temporadas como le han superado los diestros recién alternativados y algunos espadas que se consideraban segundones.

Ayer estaba en horas bajas, como lo estuvo en su anterior actuación en esta plaza, y sus alternantes ante este bache, le enmendaron la plana.

Su primero era un toro para consagrarse, pero Macías estuvo precavido ante su encastada embestida. Ensayó algunos naturales con el quinto, de más atemperada boyantía y nobleza, pero que le salieron poco brillantes ya que nunca encontró la distancia que el toro le pedía.

La gente le reprobó su gris actuación con gritos de toro y olés de chunga.

Fermín Rivera regresaba a refrendar su pasado triunfo pero a punto estuvo de irse en blanco, lo cual hubiese sido una pena ya que había estado muy torero toda la tarde. Con su deslucido lote construyó dos faenas técnicamente irreprochables, acelerada la segunda y cadenciosa la primera.

Fermín, cuya plenitud profesional es evidente en esta temporada, lanceó a la verónica citando medio de frente -según mandan los cánones- y ciñó chicuelinas de suave trazo e imprimió hondura a las suertes de muleta, que culminó adornándose por ayudados y algunos cambios de mano sublimes.

Regalo un toro destartalado de muy feas hechuras de la misma ganadería de San José, que nunca termino de humillar en sus embestidas y que desarrollo mucho peligro conforme avanzo la faena.

Fermín aguanto estoico las condiciones adversas del “regalito” y se invento una faena, cuando parecía que su labor seria una misión imposible.

Sin efectos especiales y sin adornos al tendido, hilvano sus muletazos con mucho temple y sentimiento, mismos que emocionaron por la importancia que les imprimió. Rubrico su faena con una certera estocada y recibió una oreja de mucho peso, justificada plenamente por la tarde tan torera que nos regalo.

FICHA:

Plaza México. Decimosexta corrida de la Temporada Grande 2012-2013. Menos de media plaza. Siete toros de San José, bien presentados los de la lidia ordinaria, uno de ellos de regalo muy vasto de cornamenta, destartalado y alto de agujas, de los que destacaron los corridos en segundo, cuarto lugar y quinto lugar. Juan José Padilla: Ovación y dos orejas protestadas. Arturo Macías: Pitos tras un aviso y pitos. Fermín Rivera: Ovación, silencio y una oreja en el de regalo. Incidencias: Al final del festejo Padilla salió en hombros.

Twitter @Twittaurino

2 Comentarios »

  1. A juzgar por bien propio; en esta ocasión me quedaría en lo personal con la maravilla de Rivera quien me permitió ver el toreo clásico que se requiere del toro bravo, encastado para lucir su quehacer, que si bien ha toreado poco, he confirmado que ahí se encuentra un torero que representa una dinastía de gallardía.

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