EL JUEZ DE PLAZA.

Y si no haces lo que te digo, te me vas...

Por Óscar López Gamboa*

El juez de plaza por antonomasia es un individuo que, se distingue o sobresale entre los demás, por sus amplios conocimientos sobre la Fiesta de los Toros pero sobre todo, por su reconocida solvencia de honestidad, moral, ética  y juicio atributos necesarios, para detentar tan digno cargo para el que ha sido designado por las autoridades correspondientes; para que en el ejercicio de dicho nombramiento, vele de manera insoslayable por los intereses de los aficionados, seriedad y respeto por la Fiesta Brava.

En el último festejo  de la temporada grande 2012-2013, en la monumental plaza de toros México, que se llevó a cabo el domingo pasado el juez de plaza que presidió dicho festejo, el subalterno en el retiro señor Jesús “Chucho” Morales Guerrero, que en sus inicios fue novillero con una larga  y reconocida trayectoria como subalterno, proviene de una larga familia taurina entre ellos, su papá y  hermano con el mismo nombre de Rutilo  Morales el primero; conocido cariñosamente como “Moralitos” que  fue  guarda plaza del Toreo de la  Condesa y Cuatro Caminos y el segundo,  excelente subalterno de la vieja escuela, que en sus inicios  también fue novillero.

Pero volviendo al tema del juez Chucho Morales, su actuación en el festejo de referencia, fue desastrosa por varias razones la primera de ellas, fue qué, no tuvo la atención de respeto post-morten después del paseíllo, y solicitar al respetable guardar un minuto de silencio o bien de aplausos, en memoria del Señor Francisco Lazo,  reconocido comentarista taurino del diario ESTO, quien falleciera la víspera de la corrida en comento segunda razón; en principio premió con una oreja en la faena de su primer toro, al rejoneador  Hermoso de Mendoza, pero cuando irrespetuosamente el torero navarro se encaró al palco limosneando más premios, el  titular del biombo, sé asustó  y soltó raudo y veloz la otra oreja ya que dicho torero, está acostumbrado, a hacer de las suyas con las autoridades de pacotilla que presiden en las distintas plazas de provincia, dónde  él, siempre hace empresa y no es dudar que también en esta ocasión, haya hecho empresa pues, a excepción de los toros que él lidió de Los Encinos, los demás toros fueron de seis diversas ganaderías es decir, la clásica limpia de corrales de fin de temporada prueba de ello, que más de cuatro toros, les faltó trapío y la mayoría de los asistentes más no aficionados, ni sé enteraron de ello ya que tragaron con alegría, todo lo que salió por toriles tercera razón; al matador Fermín Espínola, que se jugó alegremente el físico en el tercio de banderillas, que fue muy bueno y espectacular, luego con la muleta, hizo una faena de mucha entrega, variada, de buen gusto y con clase muy distinta a sus faenas de otras tardes ya que ésta última, llegó con mucha fuerza a los tendidos, sé tiró a matar cobrando una estocada en buen sitio, que bien merecía las dos orejas, pero otra vez el juez Morales, la volvió a “regar” y mezquinamente le otorgó sólo un apéndice ante las protestas del público y como la “Cereza del Pastel” ;  que coronó tan nefasta actuación, fue el rabo que concedió al diestro extremeño Alejandro Talavante, sin que nadie en los tendidos avalara aquel descabellado premio al grado que el mismo torero, al momento de recibirlo de manos del alguacilillo discreta y respetuosamente, sé lo devolvió a éste y los aficionados ante aquel gesto de honradez del diestro, lo arroparon con una fuerte ovación entre gritos de torero-torero y así,  pasear alegre y orgullosamente únicamente las dos orejas de aquella inaudita y reprochable concesión de parte del “solón”

No es la primera vez que este juez de plaza comete una serie de pifias reprobables, pero las cometidas en la última corrida de plano son imperdonables sobre todo, viniendo de una persona que tiene una amplísima experiencia de la Fiesta Brava y con esos hierros garrafales, las autoridades que lo nombraron, deben de destituirlo de inmediato pues con ésas pésimas  actuaciones, incluyendo las de otros jueces de la misma plaza y de tantas más, están dando al traste con la seriedad que debe guardarse por los ¡Cánones!, que rigen tan bello espectáculo que día a día, pierde más credibilidad por todas las atrocidades que cometen los profesionales del toreo entre ellos, la mayoría de  jueces de plaza.

Por todo esto propongo a la afición taurina del país, exigir respetuosamente a todas las autoridades correspondientes antes de nombrar jueces de plaza,  les practiquen pruebas de confiabilidad, para evitar de ésa manera, sospechas de corrupción y de sobornos en sus dudosos y obvios ejercicios de uso de autoridad ya qué con lo sucedido en aquel festejo; invita a dudar de la Honestidad,  del juez de plaza.

Es todo por hoy y hasta la próxima, sí el Divino Creador lo permite.

*Ex Juez de plaza Calafia y comentarista de Grupo Radiorama.

opiniontaurina@gmail.com

1 comentario »

  1. Es de sabios errar y le asiste toda la razón en sus apreciaciones lo que me lleva a recordar a otros jueces con más o menos fama no sé si lograda a base de errores y pifias como las que refiere en el caso de Chucho Morales, pasaron a la historia del coso de Insurgentes.

    Quien no recuerda a Don Jesús Dávila, al matador Jesús Córdoba, al Dr. Pablo Pérez y Fuentes, a Don Ricardo Balderas y tantos otros que con más pena que gloria han ocupado el biombo.

    Pero aguarde!

    Somos proclives a marcar incicivamente los errores pero habrá que tener en cuenta que el toreo es una actividad del espíritu y por tanto algunas apreciaciones resultan tan variadas como contradictorias.

    Que si el toro embistió a los caballos, que si tuvo una salida franca, que empezó a rajarse por falta de casta, que llegó manseando al último tercio; en fin, tantas y tantas opiniones que hasta termina uno a veces por confundirse.

    En todo caso y más allá de la apreciación de quien representa a la autoridad, está la labor torera labrada a pulso de arrimarse, de parar, mandar y templar y de crear una obra artística que quede grabada en la memoria de los aficionados.

    Siempre habré de agradecer que el matador culmine la obra con el colofón de una certera estocada y si es así, entonces podremos desbordar nuestro entusiasmo como si nos fuera la vida en ello.

    Hay faenas que en mi opinión merecieron el reconocimiento de la gente y el premio de los apéndices, pero…, pero me quedo con el recuerdo de ellas en la memoria como aquella que trazó David Silveti a un toro de Teófilo Gómez en el 2007.

    O como el toreo que bordó José Tomás en Nimes en la encerrona del 2012.

    Lo demás?

    Lo demás es retazo con hueso!

    Buena tarde!

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