Ocho con Ocho – Don Gabino por Luis Ramón Carazo.

Gabino Lombana, Silverio Perez y Silverio hijo en una comida de su Peña.
Gabino Lombana, Silverio Perez y Silverio hijo en una comida de su Peña.

El miércoles 27 de abril de 2013 se nos adelantó en el paseíllo de la vida, una persona entrañable para quienes lo conocimos. Su manera mordaz de charlar, encubría la gran generosidad de la que era poseedor Don Gabino Lombana Pardo, para el mundillo taurino, el presidente de la peña taurina, Los de Armilla, Garza y Silverio.

Con él viví un sinnúmero de festejos en México y España. De memoria recuerdo la reaparición de José Tomás en Morelia al conjuro de las pasiones, el 30 de septiembre de 2007 en la que después de su regreso en España, reapareció en nuestro país,  el de Galapagar.

La plaza se llenó hasta el reloj curiosamente carente de manecillas para ver la reaparición en los ruedos de Teodoro Gómez, de José Tomás y la del moreliano Fernando Ochoa, él se fue con Onésimo Cepeda a la corrida y nos encontramos en el coso moreliano. Al salir de la corrida se deshacía en elogios para el de Galapagar que se llevó una oreja y  triunfó Ochoa quién se fue en hombros y los dos nos quejamos de la pobreza de trapío de los astados que se lidiaron esa tarde de Los Encinos.

Gabino era muy claro:”para juzgar al torero primero tienes que ver al toro” así lo sostenía con sus contertulios de su peña la cual fue fundada hace 48 años entre otros por Aurelio Pérez “Villamelón” presidente hasta su fallecimiento y momento en que entonces empezó la presidencia de Gabino.

En alguna ocasión que asistí invitado por él a una reunión comentó que quería dejar la presidencia de la peña y al unísono Miguel Alemán Velasco, Vicente Aristegui, Antonio Ariza, Alberto Bitar, Genaro Borrego, Carlos Camacho, Onésimo Cepeda, Alejandro Gayou, Jorge de Haro, Juan Ramón de la Fuente, Javier Jiménez Espriú, Jacobo Zabludovsky, Álvaro Lebrija, Miguel Limón, Ángel Losada, Adolfo Lugo Verduzco, Fernando Quijano, Manuel Riveroll y Leobardo Ruiz lo mandaron a donde el acostumbraba mandar a todos o alguno en particular, cuando algo no le parecía.

De los fundadores faltan varios nombres al haberse como Gabino adelantado en el paseíllo, pero uno de los últimos integrantes fue Ricardo Legorreta gran arquitecto quién falleció hace no mucho y que pudo disfrutar de la membrecía muy pocos años. Hoy ya se encontró en el firmamento con Lombana.

Hace un año  el lunes 13 de agosto,  en el festejo tradicional en la cercana población a la capital del país, Santa Clara, en el Estado de México, con gran seriedad se llevó a cabo una corrida de toros en la que se lidió una señora corrida de la ganadería hidalguense de Huichapan del escrupuloso ganadero Don Adolfo Lugo Verduzco, quién no claudica en su manera de entender y presentar sus ejemplares en las plazas.

Los astados que tienen ascendencia en la ganadería de Jesús Cabrera, fueron lidiados bajo un diluvio y conllevaron la emoción de su juego, en el lodoso ruedo de la plaza portátil de La Guadalupana, la presencia entre otras personas  (además de Gabino) los Arroyo,  Chucho y su hijo Pepe, con el nieto Pepe chanelando sobre toros a sus trece años con gran fondo al comentar sobre el ganado, acompañaron al ganadero, a su hijo y a su esposa que  hicieron que la mojada por ver un encierro así, valiera la pena.

En el ruedo Ismael Rodríguez, Víctor Mora, y Oliver Godoy se jugaron alegremente el pellejo junto con sus cuadrillas, para darle realce a la fecha dedicada a la Santa Patrona, Santa Clara de Asís.

Los astados codiciosos, pero con una gran nobleza, para que Oliver por una faena con pasajes en los cuales se nota su buena técnica obtuviera  la oreja del sexto de la tarde. Ismael Rodríguez con valor y gran disposición por remontar  la empinada cuesta de la gloria taurina. Víctor Mora se salió de su estilo, para darle gusto a una galería integrada por gente entusiasta que no se arredró ante la lluvia y que aplaudió a Víctor, quién toreó con demasiado atropello y poco reposo pero que alegró a la aterida concurrencia.

Para esa tarde  antes de la corrida me encontré con Gabino y su leal conductor Jesús en El Nopalito,  en un restaurante ubicado en Insurgentes Norte y después de comer con el ganadero y su familia, partimos  para, como relaté,  vivir una tarde de toros auténtica en Santa Clara de la que salimos tiritando, pero contentos.

Muy preocupado le hablé la mañana siguiente a casa y me dijo  “tú eres el culpable de la gripa que traigo” Hubo un silencio, rotó por su risa al escucharme apenado  ”nos las pasamos de poca, a que no” comentó y entonces a mí me volvió el alma al cuerpo pues mi amigo de más edad no paraba en su andar por la vida.

Necesitaría muchas páginas para explayarme en los momentos en los que compartí con él y con sus amigos que eran muchos, si bien él me decía “tengo muchos cuates pero pocos amigos” a todos cuates, amigos y conocidos, nos dio gran pesar escuchar la noticia de su partida por parte de su familia que lo adoraba y él lo sabía.

La peña que presidía tendrá que buscar un presidente curiosamente al mismo tiempo que se está por elegir al nuevo príncipe de la iglesia católica. Gabino me lo comentaría, en su nombre lo hago notar.

Marcos Castilla empresario taurino en 2010 en la feria de Texcoco le entregó un reconocimiento para una peña de gran prestigio y la más antigua de México. La de Juan y José en España se fundó en 1951 y la de Cocherito de Bilbao en 1910. Pero la de más caché en México y en el mundo es la de Armilla, Garza y Silverio sin lugar a dudas.

A los muchos que extrañaremos a un hombre extraordinario y un taurino cabal, les escribo estas líneas para recordar a quién disfrutó de la vida y sus aficiones como debe de ser. Dios debió estar aburrido y por eso llamó a Gabino a su lado, aquí mientras tanto en la Tierra vamos a extrañar al nacido el 6 de agosto de 1925 en Arredondo, en provincia de Cantabria España, capital del mundo como él decía.

“Algo se muere en el alma cuando un amigo se va, cuando un amigo se va,
Y va dejando una huella que no se puede borrar”

Así cantan los Del Río sevillanos y es cierto. Dejaste huella  y  te vamos a echar de menos. Saluda por favor en el cielo a mi Arenero de quién tantas cosas me revelaste cuando conviviste con él cuando tú joven y el también, tú querías construir tu camino en los negocios y él como novillero. Hombres de tu cepa muy pocos, te extrañaremos Mr. L. lo sabes bien. Y como dirías para cerrar Agur.

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