El dispar reciclaje de los toreros tras cortarse la coleta.

Por @RaoulHiguera

Renovarse o morir. Y como la segunda opción nunca suele ser la preferida, los toreros se han decantado por la primera alternativa una vez que se han cortado la coleta. Este es el caso de Fran Rivera que, después de anunciar su retirada de los ruedos, ha cambiado el capote por la chatarra.

El torero, que abandonó el albero el pasado mes de octubre para luchar por la custodia de su hija ‘Tana’, ha vivido durante 14 años frente al toro. Ahora, el diestro busca una actividad que le asegure unos ingresos dignos que se sumen a los obtenidos durante su etapa como torero de moda. Unas cifras astronómicas que Vanitatis ya estimó entre 21.000 y 90.000 euros por corrida. Y teniendo en cuenta que en 2008 celebró su encierro número 1.000 se podría decir que salió de la plaza definitivamente por la puerta grande y con los bolsillos llenos.

Pero la chatarra no será su única fuente de ingresos. Además, Fran Rivera aparece hasta en seis ocasiones en el organigrama de diversas sociedades dedicadas a actividades agrícolas, ganaderas, de representación artística, venta de mercancías y un nutrido etcétera. Pero si una iniciativa empresarial ha llamado especialmente la atención mediática ha sido la que ha tenido al locutor Carlos Herrera como fiel aliado. Un compañero con el que pretendió –y finalmente consiguió- hacerse con la administración del mercado gourmet de Sevilla.

Ambos, torero y periodista, luchaban por la adjudicación de este proyecto contra Sergio Ramos y, otro diestro, José María Manzanares, quienes también estarían pensando en su futuro fuera de su actividad profesional actual, obviando sus (bien remuneradas) colaboraciones publicitarias.

Manzanares posee además una empresa que lleva su nombre, cuya actividad es “la organización, promoción y realización de todo tipo de espectáculos taurinos, musicales, cómicos, deportivos, circenses y teatrales en plazas de toros”, tal y como consta en el Registro Mercantil.

De toreros a celebrities

Por su parte, Cayetano Rivera decidió dejar de enfrentarse al toro como forma de vida semanas antes que su hermano. Su vocación taurina le vino bastante tarde, a los 29 años, pero la Fiesta Nacional la tiene en la sangre al formar parte de una familia que lleva varias generaciones pisando el albero.

Al parecer, tal y como han apuntado diversos medios, Cayetano quiere acercarse al mundo de la moda, donde reina su novia Eva González, además de introducirse poco a poco en el mundo de la interpretación. Ya probó suerte en 2006 participando en la película Manolete, encarnando a un miembro de la cuadrilla del diestro cordobés, interpretado por Adrien Brody.

El caso de Jesulín de Ubrique está, durante los últimos días, en boca de todos. El embargo de un tercio de la finca de Ambiciones que pesa sobre el torero, por una deuda de 251.000 euros, le ha empujado a saltar desde el trampolín de Antena 3, ¡Splash!, Famosos al agua. Una actividad que dista mucho de su filosofía de vida de mantenerse alejado de la atención mediática, la cual ha subrayado en numerosas exclusivas en el kiosco rosa.

Pero ésta no es la única empresa profesional que ha iniciado el extorero con polémica. Jesulín ya provocó controversia al convertirse en socio de los supuestos negocios del empresario judío Judha Binstok en el Casino de Sevilla, como ya publicó el diario El Confidencial en su momento.

Cristina Sánchez, una mujer que consiguió destacar en un mundo de hombres, se cortó la coleta en 2006. Nunca se desvinculó por completo del toro –trabajó como comentarista taurina- y éste se convirtió en su fuente de inspiración para dar el salto al mundo de la moda. Se hizo un hueco como diseñadora y ha contado con la colaboración de antiguos compañeros de gremio como son Óscar Higares o Miguel Abellán para lucir sus propuestas de moda masculina. Ahora, ‘corre’ para Cuatro en el programa Expedición Imposible, junto a su marido, el exbanderillero Alejandro da Silva. Con su participación en el programa que presenta Raquel Sánchez Silva, Cristina ha vuelto a convertirse en una celebritie televisiva, tras su paso por La Granja de Antena 3.

Chatarrero, empresario, concursante de reality o artista de cualquier modalidad parece ser el futuro fijado por algunos de los valientes que lograron sobrevivir a su enfrentamiento contra el toro.

Via http://www.vanitatis.com

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