De SOL y SOMBRA.
Julio Robles fue un volcán de anécdotas. Hoy y siempre surge el recuerdo de este magistral torero malogrado, hace ya 23 años, en lo mejor de su vida. Cuando ya disfrutaba de las mieles de ser un figura consagrada. Cuando ya no tenía que pedir a los empresarios, sino esperar la llamada y exigir.
De él se cuentan muchas anécdotas, también de su temperamento y de hacer las cosas como a él le gustaban.
Como esta anécdota que le ocurrió en Barcelona, en agosto de 1989, cuando toreó por última vez en La Monumental.
Esa tarde, Julio Robles, la salió un toro de Jandilla al que trataba de someterlo, cuando desde el callejón, Victoriano Valencia, su apoderado, no dejaba de decirle cómo debía hacer las cosas.
Robles, enfurecido lo miró una vez y con su mirada, le exigió que se callase. Pero Victoriano, fiel a su forma de ser, seguía a lo suyo: “Julio,hijo, dóblate con él en el tercio”.
Entonces, Julio, malhumorado (lo sacaba de juicio la costumbre de Victoriano de llamar a todo el mundo hijo) y harto ya de las indicaciones de Victoriano Valencia remató la serie, cogió la muleta y la espada y marchó al lugar en el que se encontraba el apoderado: “Toma Victoriano toréalo tú que eres muy listo. A ver qué haces tú con él”.
La gente alucinaba con la personalidad del torero de Salamanca, mientras que el apoderado busco refugio en un burladero y allí permaneció ya toda la corrida, sin volver a molestar a Julio, quien volvió al toro, se centró para cortar las dos orejas.
Otras anecdotas.
El famoso Rafael Molina, “Lagartijo” y José Lara, “Chicorro”, se encontraron en un balneario, después de haber dejado el primero los toros y cuando el segundo se encontraba en el ocaso de su carrera taurina.
—Pero… ¿es que ya no piensas torear? — preguntó el cordobés al de diestro de Algeciras.
—Es que soy viejo, Rafael —contestó “Chicorro”—, y voy a quearme ciego porque las cataratas se me van jasiendo cá vé más grandes. En la plaza estoy en un continuo compromiso. No jago más que tropezar con los caballos.
Y “Lagartijo” le interrogó maliciosamente: —¿Y cómo es, José, que no “tropieza” con los toros?
Sobran letras y cariño.
En cierta ocasión, Enrique Vargas, “Minuto” hubo de dedicar un retrato suyo al maestro que le había enseñado a leer y escribir, y la dedicatoria que escribió en la fotografía decía:
—”A mi querido y “hadmirado” maestro don “fulano de tal”, a quien le devo el saber leer y escribir”.
Cuando el maestro leyó la dedicatoria, se indignó, como es natural, al ver como andaba de ortografía su ex-discípulo.
—Pero hombre de Dios —le dijo—. ¿Yo te he enseñado a escribir admirado con hache?
Y “Minuto” replicó de inmediato:
—Mire usted, es tanto el cariño que siento por usted, que todas las letras me parecen pocas para demostarlo.
Ya llegamos a “Sortie”?
Viajaba “Curro Cuchares” con su cuadrilla con dirección a una población francesa donde habría de actuar, y, pasada la frontera, despertó bruscamente y preguntó:
— ¿Adonde estamos?
Y el banderillero de su cuadrilla –Matías Muñiz— después de deletrear un rótulo fijado sobre la puerta de salida de la estación francesa donde había quedado estacionado momentáneamente el tren, respondió:
— Estamos en “Sortie” lo que significa “salida” en francés.
Volvió a dormirse “Cuchares”, y al poco rato, se detuvo de nuevo el tren, abrió otra vez los ojos, miró al exterior y al ver un letrero igual al de la estación anterior, creyendo se trataba del mismo, no pudo contenerse y exclamó:
— Tanto habla de que los trenes “franchutes” corren más que el viento, y todavía estamos en “Sortie”?
Twitter @Twittaurino





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