Por Marco Bastarrachea.
En una tarde que parecía hecha para ir a los toros concurrieron los aficionados de cepa, uno que otro villamelón, los empresarios, ganaderos, matadores y…¿Los toros?
Tarde de toros en la monumental de Reforma, media plaza en una tarde agradabilísima. La corrida de inauguración de la temporada en Mérida, encabezada por el Matador español Alejandro Talavante y completada en tercia por el hidrocálido Juan Pablo Sánchez y el Jalisciense Arturo Saldívar; que lidiaron una corrida infumable de Teófilo Gómez y uno de Celia Barbabosa que completó el malogrado encierro.
Se partió plaza a las 16:30 en punto, ante un público ávido de una tarde de toros que prometía ser lo que fue.
Porque hay que decirlo, quien esperara de Teófilo Gómez algo diferente a lo que vimos, ha de ser catalogado como idealista. Un encierro descastado, con bravuconería en el mejor de los casos, sin clase, sin ritmo, bajito pero con cara e infumable por donde se le viera. Presentado en el “tipo” de la ganadería y que al final respondió como esperábamos que respondiese.
Abrió plaza el español Alejandro Talavante, ante “Llanero”, número 995 de la ganadería de Teófilo Gómez con unos muy justos 460 kg y poca cara; que fue en muchos aspectos el “menos malo” de la tarde.
Un toro suavón y pastueño, sin malas ideas y que se dejó mientras duró. No era un toro de triunfo, no lo fue ninguno de la tarde.
Pintó Talavante verónicas muy bajas al recibo y tras una leve vacuna con la puya por parte del hombre a caballo, dejó pinceladas de gran torería bajando la mano en la tercera y quinta serie por derecha. Tras entender el resquebrajamiento del toro, realizó florituras y detalles muy toreros dejando una faena que, si bien no fue la flama que convirtiese en hervidero la plaza, fue de entendimiento y torería, mucha torería. Firmó con una estocada trasera y ligeramente desprendida cuyos lentos efectos enfriaron al público que, quizá en otro momento de la tarde, le hubiese entregado una oreja. Tras las acostumbradas incidencias con el tiro de mulillas, Alejandro fue sacado a saludar al tercio con mucha fuerza por parte del multicéfalo. Ovación con saludos.
Salió “Campero” de la ganadería de Celia Barbarosa con 482 kg. y fue recibido con pitos. Un toro que no era pequeño y que era armónico en su conjunto, con mucha más elegancia que la “teofilada”, sin llegar a ser un “tío”.
Inició el de Aguascalientes su faena por verónicas delicadas e inmediatamente puso en suerte al de Barbarosa que acudió al caballo con alegría para luego acusar falta de casta y escupirse al sentir el breve acero de la puya. Vale la pena mencionar que, salvo por la actuación en banderillas de Gustavo Campos, no hubo nada que recordar en el tercio de banderillas.
Aplomado Juan Pablo Sánchez que entendió al bravucón y exprimió 4 series por naturales, una quinta por derecha y doble remate y una última de 6 naturales que pareció detener el tiempo. ¡En que torero se ha convertido Juan Pablo Sánchez! Con que aplomo, con que arte y que torería entendió y desgranó una faena de lidia con el toque justo de arte que encendió los tendidos de la Mérida. Ya con la faena hecha, una estocada trasera y desprendida se llevó la posibilidad del segundo trofeo. Una oreja.
Arturo Saldivar reapareció en la Mérida y pues…nada. Arturo y Mérida no encajan, no combinan, no embonan; no hacen “click”.
Pareciera que el universo conspira para cobrarle a Arturo todos los triunfos cosechados en otras plazas, en esta plaza; a la que jamás a podido conquistar. Mucho más maduro, mucho más asentado y con la convicción de dejarse en el ruedo, brindó al público la faena de “Cielo Rojo”, de 488 kg. que era, en toda la extensión de la palabra, un inválido.
Tras acusar de salida lo que parecía ser un calambre y luego de un puyazo muy breve en buen sitio, “Cielo Rojo” se convirtió en “Cielo Color de Hormiga” para Saldivar, que se llevó al lote más infumable de la tarde. Tras intentar un pase cambiado en los medios, el toro se fue a tierra y así continuó en todos los intentos. Logró Saldivar una sola serie por derecha, muy cerebral, elegante y con ritmo que fue aplaudida por el sensible público yucateco. Tras la justa, el de Teocaltiche decidió abreviar, gesto que fue agradecido por el público. Un pinchazo arriba, una media estocada que no fue efectiva y el terrible recuerdo de los 14 descabellos que firmara al final de la temporada pasada con Begoña comenzó a rondar el callejón. Pero quedó en tres a un toro que merecía ser filete y no gladiador. Silencio.
Segundo de Talavante, “Chimuelo” con 490 kg de la ganadería de Teófilo Gómez. El toro más presentado de la corrida. Fue recibido con verónicas y picado muy brevemente, perdiendo las manos en el mismísimo momento de sentir la puya. Brindó Talavante al público. Prometió con un trincherazo de arte y entonces la tarde naufragó en un sopor. Tras intentar una serie, realizó una faena de alineo –es decir, de pitón a pitón.- pinchó en tres ocasiones y finalmente descabelló en el tercio al segundo intento. Silencio.
Llegó el turno de Juan Pablo, ante un “Mirandita” con 480 kg de la ganadería de Teófilo Gómez. Tras un brevísimo encuentro con el acero del hombre a caballo y un tercio de banderillas en el que se extraño de sobremanera a Gustavo Campos, Juan Pablo dispuso la muleta frente a un toro que no tenía la bravuconería del segundo, pero con malas ideas. Sacó agua de las piedras en 5 series de singular belleza a un toro que no merecía ser tratado como bueno. Tapándole los defectos y saliendo airoso de las 3 veces que el toro hizo por él, destacando la tercera, en la cual el desplante torero a pies juntos arranco una ovación del respetable para el joven hidrocálido.
Alineado para matar en la suerte natural, tras tres pinchazos y un aviso, una estocada tendida y muy desprendida, vamos, casi baja, Juan Pablo malogró la faena que le pudo haber valido la segunda oreja de la tarde. Palmas tras aviso.
Salió “Yucateco” con 520 kg de la ganadería de Teófilo Gómez, el toro con más kilos de la corrida y con mayor altura. Tocado del pitón derecho, con poco cuello y una salida alegre, terminó este “Yucateco” de sellar el fatídico destino de Arturo Saldivar. Mira que hay que tener mala suerte en los sorteos.
“Yucateco” no peleó en el caballo, duró una serie en la muleta y…se rajó. Saldivar abrevió más con alivio que con frustración. 2 pinchazos, media estocada desprendida y traser y dos golpes de descabello fueron necesarios para acabar con “Yucateco”. Silencio.
Y no hubo más. Concluyó la primera corrida de la temporada de manera cabal pues todos nos presentamos a jugar el papel que nos correspondía: el público a ver, los toreros torear y los “Teófilos”…¡Pues a rajarse!
Twitter @Bastarrachea
Plaza de Toros Mérida, primera corrida de la temporada. Media plaza justa. 5 Toros de Teófilo Gómez, mansos, débiles y que duraron poco, a excepción del quinto, que fue ligeramente más potable. 1 de Celia Barbabosa, bravucón, con mucha movilidad y encastado que se lidió en segundo lugar.
Alejandro Talavante, ovación con salida al tercio y silencio.
Juan Pabló Sánchez, oreja y palmas tras aviso.
Arturo Saldivar, silencio y silencio.
Incidencias: se brindó un minuto de aplauso en memoria de Victor Miranda “Mirandita”.




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