Una de las aficiones más complicadas del mundo es la de la crianza de toros de lidia, significa mucho dinero, tiempo y preocupaciones por preparar a los toros que se van a lidiar en las diferentes plazas del mundo taurino.
Antes, durante y después de los festejos, los ganaderos sudan la gota gorda, al tener que lidiar de acuerdo a los gustos de las figuras, quienes a través de sus veedores, escogen los toros con la ventaja de una época en la que por la disminución de los festejos taurinos, existe una prevalencia del adquirente quién influye en la crianza para su decisión de compra.
En México en la época dorada de Manolo Martínez, Eloy Cavazos y Curro Rivera, gran cantidad de ganaderías se fue plegando a un toro proclive a la fijeza y a la nobleza extremas, cayendo en lo que denomino toro light, pues su acometividad y codicia se minimizaron y ahí seguimos, ese el grial de las figuras que lo imponen aduciendo que así es en México el toro para las figuras y tejones por qué no hay liebres.
En Guadalajara en el cartelazo para la alternativa de Ricardo Frausto con Morante de padrino y El Juli de testigo el domingo 17 de noviembre de 2013, para no ir más lejos, medio se impuso la autoridad y no aceptó los animales de una ganadería campeona en ese concepto y por eso hubo el cambio a un encierro compuesto de dos hierros de Los Encinos y San Isidro del que los periodistas muy exigentes tapatíos, tampoco quedaron muy convencidos de acuerdo a lo que se lee en su acres crónicas.
En la Plaza México, en la corrida del domingo 17 de noviembre de 2013 sufrimos un encierro de Pepe Marrón y un regalo de Campo Real del Chino Gómez de presencia muy justa y light, con el agravante de que eran animales a los que había que hacerles la suerte de varas de manera simbólica, parecían globos de gas que iban perdiendo fuerza conforme pasaban los minutos y acababan rehuyendo embestir y si lo hacían, era con desinterés y con la cara alta.
Los esfuerzos de Fermín Rivera, Arturo Macías y Juan Pablo Sánchez además de sus fallas con el estoque, resultaron infructuosos pues los tres torearon por momentos con primor pero sin emoción aunque los tres arriesgaron mucho, toreando en las cercanías de las encornaduras para provocar las emociones que no producían las pastueñas embestidas de los astados.
Pepe Marrón es una de las personas más amables y brillantes que conocemos por su carrera profesional en las finanzas.
Como ganadero tiene una gran afición, pero ya van varias temporadas que trae a la México corridas de toros light que no sé qué tanto sea lo que él pretende o bien, por qué prefiere criar para que lo elijan los apoderados de toreros extranjeros y mexicanos que así entienden bien administrar a sus toreros y no pasar a la lista de ganaderías que nunca las escogerá, por significar más acometividad y codicia en las embestidas.
Con ese concepto me parece que no vamos a ninguna parte, con anti-taurinos provocándonos y con entradas paupérrimas salvo honrosas excepciones, no acabo de entender el toro que se tiene como modelo del toro mexicano que siempre se ha caracterizado por su juventud, pero antaño hasta mediados de los sesenta cuando menos (como hoy algunos románticos y en cierto sentido heroicos) se buscaba más acometida y emoción.
Como dije en el primer párrafo, no respetar la inversión y el trabajo ganadero es majadero, pero lo que no acabo de comprender, es por qué se prefiere una fiesta light con poca convocatoria y no la fiesta brava que antaño nos dio tanta gloria y tal vez en el futuro sea la que logré preservar para las minorías de aficionados a ultranza, su continuidad, por qué la agonía con las entradas a mucha de las plazas es más que clara, no encuentro qué argumento puede ser más sólido que ese. Y si no, al tiempo que es sabio, dejo la respuesta.




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