Por Edgar Herrera.
A muchos se nos ha olvidado que él, el de negro, el de la luna es el único REY de la fiesta, si EL TORO, ese que cuando sale nos pone a cada uno en el lugar que nos corresponde, ese que es dueño de muchos sueños y de pesadillas, de ambiciones y caídas, el que da vida y da muerte, el que te consagra o te entierra, EL TORO.
Atesoro recuerdos en mi alma que sin duda han aspirado a que hoy yo escriba esto y a que usted generosamente lo lea.
En un espacio de casa los abuelos existía y aun existe una pared con una imponente cabeza de un toro, mil listones de colores que forman la divisa de los sueños, y aquellos carteles en los que se anunciaron batallas de gloria, recuerdo en voz de mi abuela aquel “Manolo Martínez, torero con garbo la gente te grita torero milagro”, así fue como nació ese sentimiento que se llama ser TAURINO y el de la concepción del toreo de grandeza, verdad, honradez y gloria.
La fiesta de los toros es un rito ancestral con un fondo inimaginable y no por todos los que nos decimos “aficionado” entendido, desgraciadamente hoy se ha vuelto más forma que fondo, desgraciadamente hoy EL TORO con todo su esplendor se ha asentado de las plazas de la república, y si él no está simplemente la fiesta no tiene sentido.
El toreo es un ejercicio espiritual que alimenta el alma, el toro la ofrenda al arte y el torero el artífice de la misma, una liturgia nada más.
MORANTE SIN INSPIRACIÓN.
Ni el mariachi, ni el tequila, ni el corazón que late fuerte de esta tierra hicieron brotar la inspiración de José Antonio Morante Camacho “Morante de la Puebla”, esta, una de las más terribles temporadas en su historia, primero Aguascalientes un toro vivo y una bronca monumental, después la México tarde de pesadilla y para continuar con Guadalajara otro toro vivo y la bronca tapatía ¿A dónde vamos a parar? ¿Qué paso con el famoso duende de Morante, a caso hoy se ha convertido en un fantasma? ¿En que se vino desde España, en la barca esa que lleva la cruz de olvido donde se muere uno de hastió?
Una imagen lastimosa que nunca se borrara de mi memoria: ver al torero metido en un burladero con mirada perdida y la cara abajo escuchando a una plaza de toros gritar al unisonó “Ratero, Ratero”, hoy creo yo que nos estamos llevando las manos a la cabeza y cuando digo “Nos estamos llevando” me refiero a las figuras, a ver si ya nos vamos dando cuenta que la conquista termino, hasta lo celebramos y tiramos millones de pesos en aquel MÉXICO 2010 y la estela de luz esta para recordárnoslo, así de grande como la estela fue el petardo que ha pegado Morante.
Maestro, matador de toros, figura, torero ¿Por qué esa falta de respeto a nuestra fiesta, a su profesión y AL TORO? la decepción está alojada en el espacio que usted ocupaba en el corazón de una afición.
CASA TOREROS Y SU SENTIDO DEL ESPECTACULO
Siempre he creído que la fiesta de los toros primero es una liturgia y una ceremonia como ya lo he mencionado en líneas anteriores, aunque también soy consciente de que es un espectáculo y como tal se tiene que producir, con agrado me doy cuenta que la empresa CASA TOREROS así lo entiende, gran labor la del ganadero Pablo Moreno, Juan Pablo Corona y de todos los que forman parte de este proyecto.
Lo vivido hace un par de semanas en la plaza México con Joselito y Payo, los carteles confeccionados en distintas plazas del país y su manera de apostar por esto tan vilipendiado que es la fiesta dejan patente la afición de una empresa.
Muchos son los caminos de la fiesta que hoy piden una nueva manera de labrarlos y que quede claro que no me refiero a lo que pasa en el ruedo si no fuera de él, y la manera en la que se confeccionan y promocionan carteles y ferias, ojala que muchos empresarios fueran más aficionado y taurinos, y un tanto menos enemigos de sus plazas.
Twitter @edgarherera
Via: http://www.sexenio.com.mx/columna.php?id=6467




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