De SOL y SOMBRA.
El presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia de España, Carlos Núñez, ha admitido hoy la compleja situación que está viviendo el campo bravo, que hace que el toro actual resulte inasumible para el mercado, “incluso a costo de producción”.
Núñez, en declaraciones, achaca esta situación a “la locura de la subida de costes de la primera década del siglo XXI a lomos de la alegría y el bienestar de esa sociedad”.
A pesar de todo, el ganadero abre una puerta al optimismo, ligada al auge de la Tauromaquia en muchos sectores de la juventud.
“Iniciativas como los aficionados prácticos o las asociaciones juveniles -que no tenían vigencia en España desde los años sesenta- son razones alentadoras, además de que hay mucha gente que quiere ir a los toros, aficionados o no, porque les parece un espectáculo atractivo”, señala.
Núñez recuerda que “la Tauromaquia sigue siendo el segundo espectáculo de masas. Lejos del fútbol, sí, pero mucho más lejos del tercero que es el baloncesto. La Tauromaquia es tan atractiva que mantiene su nivel a pesar de la lógica bajada de espectáculos por encima de otras ofertas”.
Pero de alguna manera, el clima de recesión económica podría estar enseñando las auténticas cifras -desmesuradas a principios del siglo XXI- en las que se debería mover el espectáculo taurino.
Núñez señala que “es fundamental estudiar que es lo que quiere el público, cual es su demanda real. Si Alicante puede soportar tres corridas y una novillada no se puede dar más. Es importante que los empresarios vuelvan a ser empresarios de sus plazas y conozcan su clientela”.
El criador de reses bravas tampoco quiso soslayar las críticas de los antitaurinos argumentando que “la defensa política, mediática, la comunicación y una Tauromaquia sostenible son el mejor contraataque”.
En este sentido afirma que “nuestro peor enemigo es el desconocimiento pero podemos contar con diecisiete millones de españoles con algún interés o afecto por la Tauromaquia”.
Abordó la abstención del PSOE en la votación de la ley taurina, y tras asegurar que más les “habría dolido que hubieran votado en contra”, afirmó que “habría sido una locura política que les habría puesto en contra a su propia gente en las zonas más taurinas de España, que son en las que tienen más votos”.




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