José Tomás: ‘Duele más no entender al toro que la cornada’

José Tomás durante su discurso en París - Foto Alvaro Yañez.
José Tomás durante su discurso en París – Foto Alvaro Yañez.

Por Zabala de la Serna – París.

A la caída de la noche, en París se hablaba de toros. José Tomás presentaba su Diálogo con Navegante editado en la lengua de Cocteau. Una multitud había abarrotado el Teatro de la Alianza francesa como cada vez que pisa un ruedo, y numerosos aficionados se habían quedado a las puertas. Al teatro, fronterizo con Montparnasse, también se le conoce como la Casa de las Culturas del Mundo, simbólico título para dar cobertura al discurso desnudo de la Tauromaquia que nació con el vértigo desangrado, cara a cara con la negritud del toro. Y la asunción del precio de la gloria: «Tengo asumido por mi educación taurina que os tengo que pagar un tributo. Y cuando llega, lo vivo con normalidad, incluso en esta ocasión, así ha sido».

Cuando JT entró en escena, el teatro en pie lo aclamó entre gritos de «¡torero, torero, torero!» con ese elegante y marcado acento galo que suaviza las erres españolas. La ovación que despertó de entrada no fue nada para la que inundó el teatro al despedir una intervención magistralmente elaborada, profundamente existencialista, de seis minutos y 32 segundos. La fama de José Tomás orador ya reta al mito torero: «¿Por qué duele más no entender la embestida del toro que la cornada? ¿De dónde surge la entrega para darle todas las ventajas al toro? Me sigo preguntando el porqué de tantas cosas. Algo que ha hecho el ser humano desde el principio de su existencia, necesitando respuestas que hagan comprender el sentido de la misma. Decía Albert Einstein que lo importante es no dejar de hacerse preguntas. A pesar de conocer muchas de las respuestas, me sigo repitiendo las mismas preguntas día tras día».

José Tomás, una vez más dueño del escenario, lo llenó con su presencia tan sólo. Como las arenas de los ruedos de Francia. Tocado con un sombrero, a modo de guiño reverencial a la ciudad del Sena, se apropió del micrófono y del espíritu de la sala desde el lance de apertura: «Hoy, antes de empezar a hablar, debería destocarme, como manda la tradición taurina cuando eres nuevo en una plaza. Es mi debut en París, aunque en un ruedo muy alejado del mío y, por tanto, no para torear, sino para presentar este libro que nació de una pequeña conversación que mantuve con el toro Navegante». Y ofreció el sombrero en respetuoso y celebrado brindis.

Regresar a Navegante es volver sobre un rastro de palabras en el filo del precipicio. Mario Vargas Llosa, mascarón de proa de la obra, capitán de los textos «de fondo plurilingüe» (Luis Abril), entrega sus armas y su prosa al dios de piedra de Galapagar en su Monólogo del toro (frente a José Tomás): «Tiene usted razón, maestro de maestros. En las fintas y engaños de que está hecho el toreo, en ese juego de sombras chinas, de pases y desplantes, una verdad desnuda y central irrumpe con una fuerza cegadora: la gran paradoja de la condición humana, en la que la vida es inseparable de la muerte, en la que nada da más fuego, intensidad y pasión a la vida que la cercanía de la extinción, sobre todo cuando el espíritu humano, desafiándola, construye esa otra vida hecha de gracia, formas, elegancia, ritmo y belleza que es la del arte, vida imperecedera e impalpable, vida que nos hace presentir la quimera de la eternidad».

El público parisino, absorto, creyente y fiel, en formación de tortuga romana ante los violentos ataques antitaurinos, el chantaje animalista, la quema de plazas, la persecución de toreros, ese público, unido más que nunca, seguía ojiplático el verbo de José Tomás: «Cuando Navegante me puso en el borde de la muerte, no fue una sorpresa. Tampoco una frustración. Tan sólo la constatación de que había elegido con conocimiento y libertad el camino de mi verdad».

Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes en París, no perdía palabra. El discurso en español se traducía simultáneamente en una gran pantalla en el fondo del escenario. Frase a frase se retrataba el alma de JT. Sophie Calle, artista y fotógrafa de referencia internacional, conquistadora del Pompidou con sus montajes, se sumaba a las muchas personalidades de la cultura y la política francesa, como el filósofo Francis Wolff, el teniente de alcalde de Nimes Daniel Ballade, el popular actor Denis Podalydès, la empresaria de Mont de Marsan María Sara o la familia Paul Ricard. También Araceli Guillame Alonso, catedrática de la Sorbona, que advertía del violento enfrentamiento que se avecina si los antitaurinos persisten en su acoso en las plazas de toros y anima a pasar a la acción jurídica incluso en un país que incluyó antes que España la Tauromaquia en su Patrimonio Cultural Inmaterial . La presencia de José Tomás supuso un bálsamo temporal en el tenso ambiente que respiran los aficionados.

François Zumbiehl, alma mater del acto, junto a la editora Marion Mazauric, responsable de «Au Diable Vauvert», explicaron la importancia el libro, los textos y a sus autores en los tiempos de penumbra que atraviesan la Francia Taurina. JT se despedía con la esperanza de que el lector encuentre respuestas a sus preguntas en Dialogue avec Navegante: «Entonces todos los que hemos participado desinteresadamente en él nos daremos por satisfechos». De aquel discurso que el 10 de mayo de 2012 se constituyó, en el seno de la gala del Premio Paquiro de El Cultural de EL MUNDO, en la más pura defensa del toreo, a la conquista de París de la mano de la Fundación José Tomás.

El gentío se ordenó apasionadamente frente al escenario a la espera de una firma. Y JT se sentó para atender aquella hilera de gente que se salía de la Casa de las Culturas del Mundo. En febrero, la Fundación Ortega y Gasset dedicará un seminario intelectual a la obra y el número de su «Revista de Occidente».

Cuando Juan Belmonte pasó por París camino de Nueva York y México en los orígenes del siglo pasado otros aires se respiraban: «Yo me fui a París para embarcar en el puerto de El Havre, en un gran trasatlántico alemán, El Imperator (…) Entré en París con una recomendación de don Natalio Rivas y un aparatoso sombrero de ala ancha que paseé altivamente por el bulevar de los Italianos». De otro sombrero más discreto, como el héroe de Vargas Llosa, se tocó ayer José Tomás en su parada parisina. Directamente de México aterrizó y directamente hacia hacia México voló. Allá donde Belmonte decía que estaban «todos locos».

SENCILLEZ Y VERDAD, por François Zumbiehl

Varias circunstancias explican el enorme interés que ha despertado la publicación en Francia, por la editorial Au Diable Vauvert, del libro Diálogo con Navegante, y su presentación en París, en un acto multitudinario que contó con la presencia de José Tomás venido especialmente desde México. El impacto de la corrida histórica de Nîmes, del 16 de septiembre de 2012, ha ido mucho más allá de los meros aficionados. Muchos de los periodistas, artistas e intelectuales franceses que estaban allí, que no suelen acudir con frecuencia a las plazas de toros, quedaron deslumbrados y tuvieron una verdadera revelación: ¿Ese rito taurino, tan discutido hoy en día, puede llegar a semejante belleza? Y después resulta que el torero protagonista habla en este libro, sin literatura barata y con la sencillez de la verdad, de ese auténtico y profundo diálogo -metáfora de lo que sucede en el ruedo- con un animal, el toro, que le ha puesto al borde de la muerte; resulta que un premio Nobel de literatura, Vargas Llosa, interpreta el sentir del animal y que varios autores de España, Francia y México subrayan un aspecto particular de esta relación tan compleja y de las reflexiones del torero acerca de ella. No solamente la Fiesta da mucho que ver y hablar, sino que este libro pone en evidencia su dimensión cultural. Por eso, al lado de los aficionados de París y de toda Francia, académicos de literatura y de bellas artes, pintores y universitarios de renombre han querido con su presencia testimoniar su admiración por el torero y por los valores que defiende.

Ha sido también una llamada al respeto de la libertad y de la diversidad de las culturas, contra la dictadura intolerante de los antitaurinos. Para marcar su apoyo a esta lucha por la libertad, José Tomás ha querido retratarse con los representantes de la Unión de las Ciudades Taurinas de Francia (UVTF) y del Observatorio francés de las Culturas Taurinas, entidades que han logrado el reconocimiento de la corrida como patrimonio cultural inmaterial de nuestro país, y la confirmación de su legalidad por el Consejo Constitucional, en las regiones con tradición taurina.

François Zumbiehl es el encargado de traducir ‘Diálogo con Navegante’ al francés, es antropólogo, escritor y Vicepresidente del Observatorio Nacional de las Culturas
Taurinas de Francia.

Vía: http://www.elmundo.es/cultura/2013/12/10/52a63765684341f5638b45a1.html

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