El Menor Abundamiento – Nuevo Episodio Negro del Palco en La México.

Ortega y Padilla a hombros en La México.

Hay despedidas, “Ranchero” Aguilar, José Huerta, Luis Procuna… que en la historia de La México son legendarias. Gracias a Jesús Morales, la “Autoridad”, la despedida, no anunciada mas sí anticipada, de Rafael Ortega pasa de digna a una mera anécdota donde la ridícula actuación de la autoridad se roba la atención de un festejo donde Juan José Padilla sale a hombros delante de un descastado encierro de Los Cues que ve aparecer a Salvador López como un invitado circunstancial a la tarde de su confirmación.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Si Jesús Morales, ayer subalterno destacado, hoy Juez de Plaza denostado hubiera dejado el pañuelo verde en casa, nadie lo habría lamentado. Lo repetimos hoy, lo hemos dicho siempre: en los toros, al premiar, más vale que falte y no que sobre.

Incluso Rafael Ortega lo entiende así.

Los dos últimos rabos otorgados en La México han sido por gracia, mas que por obra, de Don Jesús. Casualmente, ambos, han sido devueltos por sus respectivos adjudicados: Talavante el año pasado en el cierre y ahora Ortega, en su cierre.

La cosa para el tlaxcalteca no ha sido sencilla, tal como su propia carrera. Un toro cárdeno obscuro y serio abre su lote y con él, tras labor deficiente de Francisco López incapaz de sujetar. Rafael tira de la técnica y desde el toril, da los adentros, espalda a los medios, saca al astado del “terreno de abajo” y luce en rebolera en los medios.

Ortega enfrenta un toro ideal para su estilo pero no para sus facultades. Padece en banderillas, gravemente, incluso pide el cuarto par, un violín bien logrado. Se dobla y obliga poderoso al inicio pero el toro, con genio y poder en su embestida, le engancha y puntea. Lo hace pasar inicialmente pero al ir a la izquierda Rafael se queda corto.

Esa falta de toreo al natural marca su legado como torero, quizá hablaríamos de un resumen mejor en su carrera. Tras levísimo intento con la zurda opta por cortar macheteando al astado para doblemente pinchar e irse en silencio.

Don Jesús Morales no se sabe los nombres de los toreros.

Le cambia a Padilla el Juan José, vía megafonía, por el “Juan Antonio” justo cuando otro Juan, Luis Silis, otorga sentidamente un reconocimiento tras el paseíllo. Afortunadamente, la autoridad que preside sí que valora la petición tremenda demandante de otorgar la oreja del segundo al Ciclón jerezano.

Padilla se encuentra con “Brujito”, cárdeno garfeño al que le endilga larga, lance de rodillas y preciosa verónica ya de pie. Pero el astado, bello y bajo, se lo piensa y flojea. Entonces Padilla confía en su capote mandón y en la seda de Manuel Rodríguez que brega sin tocar los lados e Ismael Rosas que ataja huida del burel a la querencia.

Entonces Juan José opta, perfectamente, por no banderillear. Y el toro, aunque protesta, hace ver mal a Rodríguez y tardea, llega a la muleta de Padilla con mucha más predisposición a embestir pues el torero va directo sin mayor trámite a él.

Y el astado responde.

Doblones con suficiencia y dominio, pronto se va al tercio frente a picadores y se estira en derechazos bien logrados, raja el manso y el trincherazo es la respuesta. Soberbia.

Lo grande sí -aunque algunos lo duden- llega con la izquierda. Lo que habíamos el año pasado esperado de Padilla, su evolución e incluso cierto clasicismo, ha llegado con esos tres naturales de cadencia plena en el torero y desencadenamiento en el tendido.

Prosigue y enciende pero el toro apaga por la zurda y se queda poco a poco sin bravura.

Entonces molinete con sabor y torería, a compás abierto, hundidas las costillas, antecede derechazos uno a uno, con doble pase de pecho y aunque aparece un desarme al salir de la suerte, Padilla revira con dos doblones sensacionales. Cómo se siente el poder y cómo responde el tendido, si eso no contiene arte… cortos estamos.

Poderosísimo de pitón a pitón, por la cara. Perfilado en la suerte contraria, a toro parado, frente a los médicos, volapié y espadazo en todo lo alto. Ha sido esta oreja lo más torero del festejo acompañada la vuelta por sus seguidores, incluido un infante.

De pirata y de torero disfrazado. Asombrado el niño en la vuelta con el torero.

Pero aquí empieza el disloque.

Porque Rafael Ortega se despide con el menos toro del festejo un castaño que, tras quitarle por chicuelinas y banderillearle atinado ha metido la cara repetidamente por ambos lados. Solo que el de Tlaxcala se entiende, claro, a derechazos al inicio y se descompone al intentar con la zurda, justo cuando más importaba.

Su faena a “Ferruco” se queda en lo sentido de “Las Golondrinas” y la nobleza del astado, siempre por la derecha, toca con ventaja al pitón contrario y por toriles para cambiarse a la zurda y luego encontrar una entera que desata la petición.

Una basta. La ocasión, acertadamente, es para dos… pero asoma el pañuelo verde.

Menos mal Rafael, honradamente, en gesto valioso, pone las cosas en el sitio. Enmienda el nuevo ridículo mayúsculo del Juez en 2013 y recibe toda la entrega en la vuelta postrera. No hay corte de coleta, ni hace falta, Ortega seguirá siendo un torero.

Pero esta estela se traslada en la labor de Padilla al insustancial y terrible quinto. Todo lo bonito de estampa tiene de horroroso en su juego. Un reto se vuelve para Juan José que con los palos, no obstante lo pasado, emociona y con la muleta se lo juega ante un astado que siempre recorta la embestida.

Y el Ciclón sopla de nuevo. Fuerte.

Entonces hace pasar por derechas, al natural lo intenta pero el burel se queda cortísimo. Tira de los efectos especiales, rodillazos y otros tantos artificios que culminan con la entera defectuosa.

Don Jesús, pues como ya no tiene otra, suelta la oreja.

¿Qué, había petición?

¿Mayoritaria?

Lo que abunda, diríamos en derecho, no sobra.

En los toros, al premiar es lo contrario. Se insiste.

Por ello al confirmante Salvador López le ha costado un mundo meter la directa justo cuando el de la confirmación mete reversa. Este cárdeno, pobre de cara, que sale a tirar el ancla, justo cuando se le pisa el terreno y se le anda cerca, ha mostrado que su constante paso atrás, su casi nula soltura le condicionarán.

Silencio y aviso en el primero, solo palmas, tras buena estocada, en el débil y manso salinero que cierra plaza.

Así las cosas. No olvidemos, el Juez de Plaza es una de las pocas autoridades en el Sistema Jurídico cuyas determinaciones son inatacables de origen. Jugar con ello es ruinoso. La Plaza México y cualquier otro coso en lo general es y puede ser proclive a la abundancia en la premiación, porque los toros son derroche, decíamos la semana pasada, no despilfarro, pero también es rigor, que muchas veces acarrea categoría.

El riguroso orden que tiene el toreo no gusta, no atrae, pero marca el inquietante y perpetuo equilibrio de la contraposición o antagonismo armónico del toreo.

Romperlo abunda pero no abona. Ni para los premios ni para la historia.

Al tiempo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2013-2014. Domingo, Diciembre 15 de 2013. Novena de Derecho de Apartado. Un cuarto de Plaza en tarde fresca con cielo claro. 

6 Toros, 6 de Los Cues (Divisa Naranja y Blanco) Desigual en su presencia por el chico cuarto y el también castaño sexto. El resto de bonitas hechuras, pobre de cabeza el primero. Mansa y descastada en lo general, varios toros fueron picados en la querencia. Solo el cuarto ha tenido nobleza y recorrido por ambos pitones.

Rafael Ortega (Blanco y Oro con remates Negros) Silencio y Rabo protestado. Juan José Padilla (Celeste y Oro) Oreja y Oreja con protestas. Salvador López (Berenjena y oro) que confirmó su alternativa, Silencio tras aviso y Palmas.

Primer y segundo espadas salieron a hombros. 

El tercer espada confirmó con el capacho “Secreto”, número 87 con 510 kilogramos. cárdeno claro, flojo y absolutamente manso.

El primer espada, Rafael Ortega, devolvió al Alguacil de Plaza el rabo otorgado en el cuarto turno, donde a modo de despedida el Juez de Plaza excepcionó a la Banda para tocar “Las Golondrinas”.

Destacó a caballo Francisco Salinas Ortega y Justo Jaén con segundo y quinto, respectivamente. A la brega, Juan Ramón Saldaña y Manuel Rodríguez. Saludó tras banderillear al primero Sergio González.

El Juez de Plaza ha tenido una tarde para el olvido premiando indebidamente el cuarto turno.

2 Comentarios »

  1. Me ha gustado Padilla, con actitud y entrega pisándole los terrenos al toro, el Ciclón echó aire. Ridícula es el adjetivo que mejor describe la actuación del juez en el regalo del rabo a Rafael Ortega en una faena que era de una oreja, esto devalua aún mas a la criticada Plaza México, el enemigo principal de la fiesta está adentro y el cemento cada día va ganando terreno ante la falta de credibilidad y engaños de la empresa.

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  2. Voto porque se ponga en el palco de la autoridad a Rafael Herrerías, así ya no tendría que estar ordenándole, al impuesto juez, desde el burladero de la empresa, que trofeos conceder.

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