Recuerdan al torero poblano “El Imposible”

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De SOL y SOMBRA.

Antonio Campos «El Imposible» considerado como uno de los mejores toreros nacidos en el Estado de Puebla, fue recordado este sábado en el marco del 49 aniversario de su muerte.

Con una misa flamenca encabezada por el sacerdote, Rubén Aldana Aguiñaga, en la parroquia de la Medalla Milagrosa, familiares, amigos y admiradores recordaron al matador poblano.

Durante la celebración litúrgica, los artistas de Flamenco en Puebla, los hermanos Héctor y Pilar Talavera interpretaron, durante la misa, diversas melodías originarias de Andalucía, España.

Carlos Antonio Moreno Campos nació en la ciudad de Puebla el 4 de Noviembre de 1931. Surgió para la historia taurina de América como un novillero valiente. Creó un muletazo de alto grado de dificultad que fue conocida como el pase «imposible».

Antonio Campos fue uno de los pocos toreros mexicanos que triunfaron en Europa durante la llamada época de oro de la tauromaquia mexicana.

El torero poblano falleció el 28 de diciembre de 1964 en la ciudad de México víctima de cáncer en el hígado, provocado por alguna de las cornadas recibidas a lo largo de su vida.

Via: Milenio.com

Su leyenda

Carlos Antonio Moreno Campos, «Antonio Campos», «El Imposible», muere un 28 de diciembre de 1964, años antes ya había «fallecido» Carlos Moreno, el mismo que había debutado en «El Toreo de la Condesa» el 14 de junio de 1945, en novillada de selección, anunciado con ese, su verdadero nombre, posteriormente en su adoptiva tierra, Puebla, torea en «El Toreo» el 4 de noviembre de 1947 novillada de selección.

Repite con los después integrantes de «Los Tres Mosqueteros», Córdoba y Capetillo, y por increíble que parezca ahí comienza un largo peregrinar ante la muerte de Paco Lozano, que era quien le ayudaba y apoderaba.

Pasaban los años y el torero no sacaba la cabeza, vivió en alguna ganadería y eso lo tenia preparado, la suerte llama a su puerta y la oportunidad de actuar en un festival con figuras ya retiradas como «Armillita», Silverio y Arruza, en «El Toreo de Cuatro Caminos», el 3 de julio de 1960, le permite llamar la atención de los presentes al ser testigos del nacimiento del pase de muleta que fue la llave mágica que le abrió las puertas de otras plazas, el hoy famoso pase de «El Imposible». Desde luego y por supuesto que respaldado con el valor y voluntad que jamás había perdido.

Gracias a todo esto es que se le programa en la plaza «México» al mes siguiente, el 14 de agosto, al lado de dos de sus compañeros triunfadores, Felipe Rosas y Jaime Rangel, con una novillada de «Cerro Gordo».

Fue tal el impactó causado con el muletazo de su invención que aun sin cortar apéndices le llevan a hacer una interesante y fructífera campaña por la provincia mexicana que le dejan listo para tomar la alternativa el 16 de junio de 1961 en la fronteriza ciudad de Tijuana, plaza «Monumental», otorgada por Jesús Córdoba con Raúl García de testigo y ganado de «Javier Garfias».

Antonio, o Carlos, el poblano nacido en San Luís Potosí, se va a España y debuta en Palma de Mallorca el 26 de junio de 1962, se hace un verdadero ídolo en Barcelona en donde actúa en varias tardes y sale en hombros de los aficionados catalanes.

Al año siguiente inaugura la feria de «San Isidro» al lado de «Pedres» y Andrés Vázquez y se le niega un trofeo, confirma con «Aferrado» de «Carlos Núñez«, a las cuarenta y ocho horas el toro «Ovalado», de «Bohórquez, se va al destazadero sin un apéndice.

El panorama no podía ser mejor, sin embargo las cornadas, una tras otra, hasta en cuatro ocasiones, Málaga, Placencia, Palma de Mallorca y San Sebastián, le hicieron regresar a México en donde «El Poeta del Toreo», don Alfonso Ramírez, «El Calesero«, le confirma su alternativa al lado de «Don Valor», Diego Puerta. «Soldadito» de «Tequisquiapan» se llamó el de la ceremonia.

Su salud se deterioraba a pasos agigantados, Antonio lo achacaba a las tantas cornadas, el silencioso cáncer ya le había invadido desde hacia tiempo, le vi días antes de su fallecimiento por las calles de Cuba, en el centro del Distrito Federal, su semblante era de un amarillo muy cenizo, con paso lento, cansado siempre, la muerte rondaba y en el año de 1964 se fue un día como hoy… Pero dejo un recuerdo de valor y amor por su profesión… ¡En paz este!.

Por Pedro Julio Jimenez Villaseñor.

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