¿La Fiesta en Paz?

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Categórica respuesta de los aficionados pensantes de España a las imprecisiones de un plan despuntado.

Por Leonardo Páez.

Mientras la empresa de la antigua Plaza México, convertida hoy el prestigiado Cecetla o Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento Aprendizaje, con 20 años de renovados intentos por secuestrar la tradición taurina del Distrito Federal, con la anuencia de la autoridad en turno, se va de vacaciones y deja la temporada como grande en manos de cojineros y vendedores de papitas, en España taurinos, taurófilos y aficionados pensantes se enfrascan en un esfuerzo por diagnosticar y proponer medidas correctivas del rumbo que ha tomado la fiesta de los toros en ese país.

Pero como allá el aficionado cuenta con herramientas de información, capacitación y formación de opinión, así como con una organizada agrupación que les permite externar su parecer a los que se sueñan propietarios de la tradición taurina, el viernes 20 de diciembre la Unión Taurina de Abonados y Aficionados de España emitió una nota de prensa tan esclarecedora como cuestionadora, en unos términos que marcan la enorme diferencia entre pensar y aceptar, y que a la postre acusan aspectos de la crisis muy similares al librempresismo autorregulado que caracteriza a la fiesta de aquí. Lea y compare.

“En el Pleno de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos (CNAT), celebrada el pasado día 18, la Unión Taurina de Abonados y Aficionados de España, lamentó ser la única en votar la desaprobación del Plan Estratégico Nacional de Fomento de la Tauromaquia (PENTAURO), por las siguientes razones: Diagnóstico insuficiente. El Plan parte de un diagnóstico de la situación de la Fiesta de los Toros que no pone de relieve las causas principales de su declive: descastamiento del toro y selección en contra de la bravura; previsibilidad y monotonía de la lidia; generalización del fraude –salvo en contadas plazas–; desánimo y abandono del aficionado; ausencia de autoridad y prevalencia de los intereses particulares sobre los de la Fiesta; falta de trasparencia y desinterés de la sociedad.

“Objetivos imprecisos. La meta, ‘fomentar y garantizar el libre ejercicio de la tauromaquia’ y los cinco Ejes Estratégicos –calidad, competitividad, cooperación, conocimiento y comunicación– pecan de vaguedad y de uso de un lenguaje tecnocrático ajeno al mundo taurino al que se dirigen. Con independencia de su vaguedad, o aprovechándose de ella, el Plan parece ir destinado a potenciar el papel de las empresas para producir libremente espectáculos taurinos, facilitando la desregulación y el uso poco condicionado y al menor coste posible de los recursos públicos de las plazas de toros.

“Programas faltos de contenido sustancial. El Programa de ‘Mejora del Marco Normativo’ parte del desconocimiento de las potestades propias del Estado para establecer una normativa básica común y se limita a canalizar la cooperación de las Comunidades Autónomas. Además, éstas parecen poco proclives a prestarla, al creer que se invade un terreno propio en un intento recentralizador.

“El Programa ‘Mejoras de la CNAT’ carece de precisión y de cualquier indicación sobre los medios personales, organizativos, técnicos y presupuestarios para realizar su labor. Asimismo, los relativos a la ‘Mejora del Toro de Lidia’ y ‘Defensa de la Autenticidad de la Lidia’, no pasan de meros enunciados que no abordan sino superficialmente el núcleo de su problemática.

“Marginación total de los aficionados. En los 45 grupos de trabajo responsables en teoría de la ejecución del Plan aparecen abundantemente representados ANOET (Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos) y los sectores profesionales. Los aficionados quedan marginados salvo en dos de poca trascendencia en materia de comunicación y estadística. Es obvio que se ha querido alejar a la representación de los aficionados de las materias clave.

Desenfoque de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos (CNAT) como órgano público de ordenación de la fiesta de los toros. A juicio de esta Unión Taurina, la CNAT corre el riesgo de convertirse en un órgano escasamente operativo o, en el peor de los casos, en mera caja de resonancia de los enfoques empresariales y profesionales que, con poco disimulo, están siendo llamados a dirigir la Fiesta. Madrid, 20 de diciembre de 2013. José Luis Moreno-Manzanaro. Presidente, concluye la nota.

Nada de sumar esfuerzos sin ton ni son ni de alinearse con los que detentan el poder dentro de la organización taurina de España, sino que con argumentos sustentados, sensibilidad y valor civil cuestionan un Plan Estratégico Nacional de Fomento de la Tauromaquia (PENTAURO) que por éstas y otras razones nació despuntado, sin la perspectiva suficiente.

Via: http://www.jornada.unam.mx/2013/12/29/opinion/a08o2esp

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