El Julián Tour 2014.

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De SOL y SOMBRA.

La certeza de lo que se nos viene, de que tal día de tal mes nos embolsaremos un pastizal, cinco días después otro tanto, nueve días de reposo y venga a sumar, tres días de trabajo en una semana, dos de promoción de un trabajo que va a ser exitoso, viaje en avión con billete cerrado para volver a los tres días en el vuelo de las 16:35, puede resultar para unos la tranquilidad de saber lo que se les viene encima, para otros la angustia de tener todo medido al segundo, pero para un torero debería ser algo inverosímil, un imposible, un sueño utópico que el toro tendría que aceptar y los compañeros permitir.

Pero y si decimos que estamos hablando de Julián López o alguno de sus compañeros del Grupo de Presión, a excepción de Manzanares, igual la cosa ya se entiende un poco mejor.

Lo que nos quedaba por ver, ahora va y se pone de moda el que los maestros presenten su temporada, lo que quiere decir que o se ven muy seguros de si mismos, de su poder en los despachos o que son unos perfectos ignorantes que quieren dejar en evidencia su falta de respeto, torería, afición y amor por esto que se llama Fiesta de los Toros.

Finales de febrero, la temporada gateando aún, que ni tan siquiera andando y estos próceres del taurinismo, los que exigen respeto hasta al Papa, los que se desmadejan la sesera para poner los Toros en el sitio que ellos creen que debe estar, ya tienen su calendario confeccionado de aquí a octubre, en la Feria del Pilar.

Estos son unos fenómenos, unos acaparadores y unos oficinistas del Toreo, lo que se viene llamando unos stajanovistas, unos profesionales que diría aquel. No sólo me hacen rememorar aquellos tiempos en los que un torero, una verdadera figura, empezaba en Castellón o Valencia y a partir de ahí iba ganando contratos, se iba haciendo sitio en las ferias que se iban sucediendo, cobrando en cada momento a razón de lo hecho en la arena. Ni que decir tiene el ánimo con el que salían cada tarde, pegando dentelladas, porque de allí saldrían más actuaciones y mayores dineros, si la cosa se daba.

Si es que ya no deben ni firmar los contratos, deben rubricar al final de una lista de plazas y andando. Incluso pueden hacerse el calendario a modo para aprovechar los viajes y no tener que atravesar España tres veces en dos días. Ya pueden planear lo que será la “Julián Tour 2014”, por poner un ejemplo, o la “Miguel Ángel Tour”, para que nadie se sienta discriminado. Pero qué puede pensar un torero que se quiere abrir camino y quiere hacerse con un nombre en el Toreo. Que como no se disloque un pie uno de los fenómenos, lo más cerca que van a estar de un toro va a ser en Guisando, y eso no les cuenta como festejo toreado.

Da igual que cojan una sustitución un día, que rompan con la pana, que parezcan Belmonte, Joselito y el Espartero todo en uno, que no hay sitio, y esto lo saben ya desde el mes de febrero. Y dicen que los plantes, las extorsiones y las negociaciones son para favorecer a los toreros modestos. Pues casi mejor que no les ayuden, porque una ayudita más y me les veo en el paro de por vida.

Pero se les da mejor el copar todos los puestos posibles hasta en plazas de talanqueras, el quitar de los carteles a quién pueda resultar molesto y como a alguno se le ocurra torear una corrida al año por menos de lo estipulado, les ponen de hoja perejil y les tildan de tuneleros.

Eso sí, ni se les ocurre hacer intento de sacarle los colores al ruin empresario que ofrece cuatro duros a un hombre por jugarse la vida de verdad, con verdadero riesgo, aprovechando la circunstancia de que este es capaz de lo que sea por vestirse de torero y por llevar algo de dinero a su casa.

No es que el pasado fuera mejor, pero quizá resulte más atractivo eso de hacer la temporada tarde a tarde. Esto exigía dar la cara muy a menudo, el demostrar la valía con el toro bueno, con el malo, con el regular, con el duro y el pastueño y por eso lo de torear de todos los encastes habidos y por haber. Que no era sólo el orgullo de sentirse matador de toros y salir triunfante en cada envite, sino que esa variedad también les permitía a unos y a otros llevarse a los demás coletudos a su terreno.

Así, si uno se gustaba con lo de Santa Coloma y se le daba especialmente bien este toro, era lógico pensar que en las tardes de compromiso prefiriera este ganado, igual que aunque no le fuera tan bien con lo de Núñez, no podría quitarse de en medio, porque su competidor le dejaría en mal lugar en el ruedo. Eso del hoy por ti, mañana por mí, pero llevado al terreno de la competencia, esa palabra que un día significó algo en los Toros y que ahora parece vacía de significado.

Unos toreros destacaban por la lidia, otros por su arte, por la variedad, por el poder, por dominar todas las suertes, por saber ver al toro, y apretaban aun a costa del riesgo cierto que suponía la enfermería.

Pero en estas fechas que merodeamos, tal y como declaró un día en Madrid el señor Finito de Córdoba, ¿para qué se van a arriesgar? ¿Para perder 20 o 30 contratos? Eso es dinero, mucho dinero y una empresa no se puede permitir un bajón en la producción, simplemente por arrimarse un poco más una tarde.

Por eso pueden permitirse el lujo de a estas alturas hacer una presentación de lo que va a ser la temporada. Habrá percances, por supuesto, pero igual no los hay y si se deja de cumplir algún compromiso, igual es porque el maestro está cansado y decide cortar la temporada. Que me dirán que el Juli no toreó los Miuras en Sevilla por aquel cornalón, pero también tendrán que admitir que esto suele ser la excepción.

Así se creen con derecho a pedir comprensión al que paga, porque si dan ese paso adelante que a veces exige el toro, pueden ver comprometidos contratos posteriores, y esta comprensión se compensa con una gesta, que puede ser encerrarse con seis borregos de diferente ganaderías, que siempre son las mismas, o ya rizando el rizo, con unos Victorinos de Domecq o unos Miura, aunque de momento este caso no se ha dado. Da lo mismo, la cuestión es que alguien se plantee hacer una temporada seria, construyendo una feria sobre otra y la siguiente a partir de las anteriores, pero claro, esto ahora es algo utópico, pues ya se ve que los figurones tienen todo atado y bien atado, como muestra ya tenemos bastante con el “Julián Tour 2014. Un futuro con demasiadas certezas”.

Por Enrique Martin (http://torosgradaseis.blogspot.mx/2014/02/julian-tour-2014-un-futuro-con.html?m=1)

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