
Por Juan Carlos Valadez para De SOL y SOMBRA.
Aguascalientes, Ags.- En la crisis galopante que vive la fiesta brava en nuestro país, hace ya un tiempo que algún genio de la mercadotecnia pensó que bautizar a la feria de San Marcos en Aguascalientes cómo el serial más importante de América seria una buena idea. El empresario se creyó su slogan así como la noble afición local que aunque sin duda es la más aficionada a la fiesta brava en México, es quizás también la más populachera de América.
Este fin de semana a raíz del poco trapío y la mala calidad del espectáculo que hemos observado, la crisis se ha notado también en el tendido, con entradas muy alejadas de los llenos de antaño.
Hay que tener novedades y que sean buenas, variedad, para que el público acuda.
Pero el amontonamiento en el elenco de nombres que desfilarán por la Monumental, refleja el cansancio y la poca visión empresarial con la que se ha formado este año el cartel de la feria.
Con otro tipo de toro y carteles más atractivos, no tan repetitivos, seguro volvería la gente que la empresa de Ricardo Sánchez ha ido alejado de la plaza.
Futuro, pues, peliagudo.
Las malas entradas no son sólo pruebas de que la afición desciende, que es verdad, sino de que no interesan los toreros anunciados salvo dos o tres excepciones de coletas extranjeros.
La realidad es que desde la época de Manolo, Curro y Eloy ningún matador nacional ha sido de masas, ninguno. Y estamos hablando de muchos años, demasiados.
Han existido toreros importantes sin duda como actualmente lo es Joselito Adame, pero por si solos no llevan a casi nadie al tendido.
Prueba de ello es la lamentable entrada que se registró en el sexto festejo de la feria, con algo menos de media plaza con Arturo Saldivar y Diego Silveti en el cartel, toreros de mucho nombre pero poco arrastre.
Si no hay grandes atractivos, la gente desaparece.
En Aguascalientes además tienen el problema del toro. Los toros del gran aburrimiento y escaso trapío, de las mismas ganaderías de cada año (triunfen o fracasen) que piden siempre los toreros de arriba, casi ninguno de ellos con fuerza taquillera, ninguno, y que salvo dos o tres ganaderías más regulares, el resto aburren, espantan a la afición y al público feriante.
Son las ganaderías que echan de diez sólo una corrida buena de las llamadas ahora así y las otras 9 de bostezo, de las que aniquilan a la gente, pero la buena es cantadísima por aquellos periodistas que ellos mismos se auto nombran públicamente y orgullosamente “medios oficiales”. Pero que en su afán de hacerles el trabajo sucio a la empresa, autoridades y protagonistas solo contribuyen a que la gente se aleje de las plazas de toros, porque les dan por bueno cosas que les han aburrido absolutamente, además de que les han quitado su dinero como viles “carteristas” ofreciéndoles un espectáculo en donde se anuncian TOROS íntegros con edad, peso, trapío, sin manipulación de sus astas y reciben todo lo contrario.
No hay emoción o si la hay es artificial, porque la bravura no se asoma por tierras hidrocalidas y porque nuestros toreros están instalados en la comodidad –si es que se le puede llamar así a ponerse delante un toro, el que sea- pero que no dicen nada al público en tantas tardes.
Añadan a la ecuación a los antitaurinos (enemigos talibanes) y a los nuevos jóvenes animalistas (que quieren a los de cuatro patas más que a sus padres). Y a los que cada día inculcan a los niños el amor a los animales como bien supremo sin mezcla de mal alguno.
Y así obtenemos el panorama desolador de Aguascalientes.
Y lo que acaba de suceder en la feria de Texcoco, en la que suprimieron las últimas dos corridas con un buen cartel por los fracasos de algunas de las anteriores. Y lo que está pasando en la Plaza México, donde la mayoría de las entradas son patéticas.
Tenemos también a los otros antitaurinos (los taurinos profesionales, los peores, los más peligrosos, los que quieren acabar con esto) que siguen avaros más que avariciosos, que no mueven un dedo para arreglar los problemas, que dejan que todo siga degenerando hasta que desaparezca, y que nos tienen hasta la coronilla. Ni se preocupan porque surjan toreros nuevos ni aprietan a las figuras para que salgan del circuito del toro del gran aburrimiento.
Bueno, pues todo esto, pero todo, se arreglaba antes con un Manolo Martínez y con un tal Eloy Cavazos. Arrasaban a los toros aburridos, a los antitaurinos enemigos de la corrida, a los antitaurinos taurinos profesionales y a la crisis económica. Y mandaban a su casa a unos cuantos que quedaban atrás y se creían figuras sin serlo ni de lejos, como los toreros de hoy en día que encabezan: Joselito Adame, El Payo, Arturo Saldívar, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti y que al día de hoy aun no se les puede considerar figuras del toreo, aunque exigen cómo tales, es decir piden el toro chico y el billete grande.
Viene un fin de semana largo con puente incluido (días de asueto) y la aparición en el serial del Juli, dos espejismos que sin duda le ayudarán a la empresa a maquillar sus cifras. Pero que no lograran eliminar el fraude que la empresa y los taurinos en turno, en asociación con las autoridades le están montando en cada tarde al aficionado que asiste a la Monumental.
El Gobernador Carlos Lozano y el actual Presidente Municipal asiduos a los festejos taurinos ¿Serán conscientes del fraude que se comete tarde a tarde en el recinto taurino solapado por las autoridades que ellos mismos designaron?
Menuda corrupción se vive en Aguascalientes en estos días en todos los ámbitos, porque si la fiesta brava anda mal en esta ciudad, es una clara señal de que todo lo demás esta igual.
PD No tengo Twitter. Otro de los grandes males y medios modernos que azota a nuestra fiesta por la cantidad de mala información que circula minuto a minuto en 120 palabras. Estoy a sus ordenes en el correo oficial de este sitio: tendidosombrasol@gmail.com


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