Asi vio la prensa la actuacion de Diego Silveti.

Fea cogida de Silveti frente al sexto. BERNARDO DÍAZ
Fea cogida de Silveti frente al sexto. BERNARDO DÍAZ

La versión más valerosa de Diego Silveti destaco en una tarde de mansos de sopor gracias al pésimo juego del encierro de Valdefresno. Sin duda el peor bodrio de la tarde fue el tercero, a quien Diego Silveti se midió siempre de frente, pero no hubo mucho que hacer porque el toro simplemente era para irse al rastro sin escalas.

El sexto no fue mejor, y se lo echó a los lomos al inicio del último tercio. La faena se vivió en suspenso, pero el valor de Silveti salió a relucir. Toreo con el corazón más que con la razón y sufrio un nuevo revolcón. Salió ileso de milagro.

LUIS CUESTA.

De SOL y SOMBRA.

Protestado de salida, el escurrido y gazapón tercero manseó en los primeros tercios. No mejoró en la muleta y el astifino burel, sin clase ninguna, incluso desarrolló un molesto tornillazo en el viaje que dificultó todo aún más. Con oficio, Silveti. Muy firme estuvo con el peligroso sexto. Se la jugó de verdad con un soberano arrimón. Lo volteó dos veces. Espeluznante, la segunda. Ismael del Prado (La Razon)

Diego Silveti proviene de una dinastía puramente taurina. Cuarta generación de toreros la suya. Le falta mucho para arrebatar como lo hacían sus antepasados. No tiene tarea fácil. En su haber, el valor demostrado en el sexto. Se la jugó y salió por su propio pie gracias a los capotazos… de la Virgen de Guadalupe. Fernandez Kelly (El Pais)

Diego Silveti realizó lo más notable de la tarde frente al sexto, un toro cinqueño, áspero y que embestía con la cara alta y sin emplearse. El mexicano realizó un esfuerzo importante y repleto de valor se mostró muy por encima de su oponente. Bien primero con el capote y con pundonor en la muleta, donde fue cogido sin consecuencias. A partir de ese momento, se levantó poniendo toda la carne en el asador y exponiendo una barbaridad. Fue prendido de nuevo en las bernadinas. Estuvo mal con la espada y todo quedó en silencio. El mexicano se estrelló en tercer lugar con un valdefresno deslucido, sin entrega, protestón y que incluso desarrolló genio. Faena larga y discreta la del mexicano. Iñigo Crespo (Aplausos)

El tercero tuvo otro tipo, otras hechuras y otro comportamiento. Toro complicado de pulso, se violenta al toque fuerte y pasa muy despacio y sin clase al bamboleo. Hay que tener un valor y una técnica para meterle mano que hoy no tuvo Silveti.

Al mexicano le vino grande la exigencia de pulso del sexto y se fue por la tremenda para llevarse dos volteretas de disposición y entrega, pero dejó a deber la muleta muerta y el trazo templado cuando la tomaba el animal con transmisión por el pitón Izquierdo.

Fue Silveti el que sintió el varetazo del pitón por tres veces en la movilidad atolondrada del sexto. Una en el pecho por acostarse en el muletazo sin mando; otra de lleno por exponerle al manso cuando no le quedaban ya arrancadas y habían de pasar oleadas por las manoletinas del mexicano. Peor fue la de en medio. Había protestado, se había rebrincado y le había soltado la cara con mal aire el bicho a Silveti, pero también le amarró el morro y se desplazó con largura cuando el vuelo llegaba suave a los belfos y el temple dibujaba un nuevo trazo esperando arrancada con la muleta muerta. Una tanda al natural y se le olvidó hacerlo más. Fue en un destemple cuando Diego echó a volar, porque vaciaba la muleta sin que hubiera pelo negro en el embroque, y eso no suelen perdonarlo los del par de cuernos. M.A.H (Cultoro)

Diego Silveti, oreja en el pasado San Isidro, anduvo nublado con Rabanillo. No voló el capote del mexicano como debiera en toda la tarde. Agarra el percal demasiado cerca de la esclavina y rompe la magia. El burel se agarró al piso y no permitió ni un muletazo. Poca gasolina en un depósito pinchado.

En el sexto sacó una raza especial, la de los toreros machos que dicen por allá. Madrid no estuvo a la altura con él. Un tío con dos bien puestos que se ha marchado con la boca partida y las sensación de no haber dejado nada atrás no merece ese trato. Canturreño tenía peligro y muy malas ideas. Qué menos que escuchar una sonora y sentida ovación para quien se jugó la vida a carta cabal después de sufrir un volteretón que cerca estuvo de costarle caro. Se respuso y mostró su mejor cara. De quitarse el sombrero la actuación de este bravo espada. Final infartante por bernadinas con el que se llevó otro palizón en el suelo. Víctor Soria (Burladero)

El frío ambiente de la tarde sólo logró caldearlo Diego Silveti, a quien fue a parar el lote con más complicaciones. Ante la adversidad, el mexicano se justificó sacando la casta que le faltó a la corrida. No se arrugó con el tercero, reservón y agarrado al piso, que dirían en su tierra. Y voló dos veces por los aires frente al peligroso sexto, muy orientado por el izquierdo. La primera voltereta calentó a Silveti, que rozó la temeridad por bernadinas. El valdefresno le levantó de fea manera y se libró otra vez de milagro el mexicano en la versión más valerosa que se le recuerda. Lucas Pérez (El Mundo)

El único que apostó de verdad fue el mexicano de dinastía que cerraba cartel: Diego Silveti. Como escribirían los revisteros antiguos, estuvo en torero macho. Sin más contratos en el esportón, expuso todo y más en el sexto, que hizo sufrir las de Caín a Luis Enamorado. ¡Qué fatiguitas pasó el hombre para dejar media banderilla! El esfuerzo grande lo enseñoreó luego su matador. Silveti quiso adentrarse desde primera en el camino clásico, y en un derechazo «Canturreño» lo prendió por la barriga, lanzándole un tremendo derrote a la cara. La sangre asomaba por la boca partida. No le importó. Allá que siguió con un toro que mostró pronto su peligro sordo. Había que conducirlo muy tapado y gobernarlo por abajo, y así lo hizo el bisnieto del Tigre de Guanajuato, convertido ayer en un depredador de raza.

Aguantó y expuso una barbaridad, desde las gaoneras escalofriantes del inicio hasta el broche por bernadinas, que rozaban la locura quijotesca. Nadie las veía. Salvo él, y al primer cite el manso se lo llevó por delante. Doble milagro de su Guadalupana, que apareció en dos quites providenciales. Temblaba la plaza de miedo ante la temeridad, que pedía que lo matara, pero un valentísimo y hasta testarudo Diego volvió a jugársela por el mismo palo. Aquella faena de hombría solo se vio empañada con el acero. A Madrid le faltó sensibilidad para tributarle una ovación mayor que aquellas palmas de despedida.

A su anterior de Valdefresno, que lidió una corrida de desiguales hechuras y de mansísimo comportamiento, le faltaba remate para el mundial isidril. Largo y agalgado, ni le acompañaba la presencia ni el juego. ¡Qué descastadito fue! Y encima con ese genio que mostraba a cabezazos. Nada pudo hacer con este Silveti, salvo intentarlo con dignidad. Rosario Pérez (ABC)

Twitter @Twittaurino

 


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One response to “Asi vio la prensa la actuacion de Diego Silveti.”

  1. Avatar de drgaiger
    drgaiger

    Diego Silveti puso la actitud, la entrega y el valor ante un descastado sexto que pegaba arreones de manso y no humillaba en la muleta, falto de recorrido exigió a Diego pegarse un arrimón jugándose la vida. No estuvo bien con el acero pero ha tenido una actuación decorosa y el público madrileño lo ha reconocido. Infumable el ecierro de Valdefresno.

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