Ocho con Ocho: Lo antiguo de lo moderno Por Luis Ramón Carazo.

El embrujo de Morante ayer en Alicante
El embrujo de Morante ayer en Alicante.

Hoy que prevalece la tecnología como vehículo para resolver las necesidades más dispares y las anécdotas y los hechos se propalan a la velocidad del rayo, que refrescante es contar con la existencia de un torero que parece ir en sentido contrario a la velocidad de nuestros tiempos actuales y gesta hechos inusitados. Que se generan en la cabeza privilegiada de torero que posee José Antonio Morante, para extraer del arcano escenas, que al verlas hoy, nos recuerda que hubo tiempos en los que para saber de una hazaña de un torero pasaban días y semanas para conocerla.

El año pasado en Ronda, Morante de la Puebla tuvo una encerrona inolvidable, de la cual se recuerda en especial, el hecho de colocar un par de banderillas al quiebro, sentado en una silla, que desde el callejón le pasaron. En los portales taurinos y en las pocas páginas que hoy en día dedica la prensa escrita a los toros, apareció la inolvidable escena y también en los programas de televisión taurinos. Nos hubiera gustado que los noticieros diarios, lo hubieran mencionado en los países taurinos, pero sabemos que el toreo es noticia general por desgracia, sólo cuando un torero recibe una grave cornada. Tiempos modernos.

En México varios me preguntan la razón por la que Morante no ha podido en un largo trecho hacer algo inolvidable, les respondo que le hemos visto detalles en algunos lance o en algunos pases, pero me responden que prevalecen la cantidad de abucheos que le han dedicado al no redondear una faena y mi respuesta es, ténganle paciencia, ya llegará el día, y entonces a todos pondrá de acuerdo. Les platicó sobre un torero de la cuerda de Morante, Curro Romero del que se decía que tenía uno que andar en su cuadrilla para ser testigo de un momento inolvidable.

Es poca conocida la anécdota de cuando le reclamó la Duquesa de Alba a Curro, el por qué a la madre del abdicado Rey de España Juan Carlos I (la Condesa de Barcelona asidua a la fiesta de los toros cuando vivía) le brindó un toro al que por gran faena, le otorgaron una oreja. Con la gracia del Curro respondió ”su arteza, si me tiene paciencia, en unos cinco añitos más lo repito” Morante desde luego, es mucho más regular que Curro y sobre todo más técnico, no creo sea necesario que pasen tantos años para verle una gran faena, como la que hace dos temporadas le vimos en la Plaza México. Al tiempo.

Le recuerdo que en España, es costumbre que el tercer subalterno de cada cuadrilla, ejecuté el remate con la puntilla para finalizar la suerte suprema de la estocada, a diferencia de México en la que sí existe, el puesto de puntillero. Por lo que he leído y tal vez de muy niño (no recuerdo) pude ver actuar en vivo al más destacado de todos en el mundo entero, el inolvidable Emilio Rodríguez, quién para oficiar, vestía como príncipe y le daba gran categoría a la suerte de cachetero como también se le llama a los puntilleros, ejecutada en México por detrás y en Europa por delante.

Resultó que Morante, como sus colegas del siglo XIX que de cuando en cuando lo hacían y en México hace algunos años lo hizo en México a la ballesta, es decir lanzándola desde arriba la puntilla El Gleason (concepto de tauromaquia totalmente opuesto al de la Puebla). Se inspiró y en un arrebato de creatividad, Morante tomó la puntilla y cerró su actuación con el también llamado verduguillo, el 21 de junio de 2014, durante el cartel estelar de San Juan en Alicante,España, después de torear magistralmente a un buen toro de Zalduendo.

En las imágenes (por otro lado gracias a la tecnología no tuve que esperar años o nunca para verlas) los muletazos fueron de un gran temple, tanto con la mano derecha como con la mano izquierda, con la suavidad de las palmas de las manos, con la verdad de citar y embarcar la buena embestida del toro con la panza de la muleta para luego, conducirla con la yema de los dedos.

Al finalizar vino el detalle inolvidable en Alicante, el momento de arrebato y de creatividad del genio pues al tomar en sus manos la puntilla que le correspondía al tercero de su cuadrilla dejó una imagen histórica del sentimiento de un torero, quién hurga en el pasado con su sello, para hacer el toreo eterno. Enhorabuena a Morante y a Manzanares que con él salió en hombros de la plaza rebosante. Enhorabuena por coincidir en nuestros tiempos con un gran torero.

 

1 comentario »

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s