El triste regreso a los ruedos de Julio Aparicio.

aparicio

Por MARÍA EUGENIA YAGÜE.

Madrid.– El anuncio del regreso de Julio Aparicio a los ruedos este pasado sábado en la feria de Manzanares el Real, provocó tanta expectación entre sus seguidores como pitidos y bronca por parte de los espectadores que ocupaban un tercio de la plaza.

Nadie puede olvidar aquella escalofriante escena en la plaza de Las Ventas, el 21 de mayo de 2010. El asta de un toro atravesó el cuello del matador Julio Aparicio y salió por la boca del torero sevillano de 45 años. Gravísima y espectacular cogida por la que fue operado durante más de seis horas en el hospital 12 de Octubre de Madrid .

Dos años más tarde, al fallar con la espada, de nuevo en Las Ventas, Aparicio decidió allí mismo cortarse la coleta y dejar los ruedos.

Pero los toreros siempre vuelven, por más que anuncien su marcha definitiva. ¿Les mueve el dinero, la nostalgia de la fama, su incapacidad para ejercer otra profesión? Un poco de todo, quizá. Sin embargo deberían medir sus posibilidades, ponerse en forma, calcular los riesgos del fracaso.

Eso seguramente le ha ocurrido a Rafa Camino, cuya vuelta estaba anunciada para el pasado año, aunque finalmente retrasó su reaparición, mientras sigue intentando perder kilos y que alguien crea que puede recuperar nombre y prestigio.

No ha sido el caso de Julio Aparicio, de vuelta este fin de semana en la plaza de Manzanares el Real. Aparicio, de madre gitana y artista del baile, Maleni Loreto, y un padre que hizo historia en los ruedos, tenía fama de toreo con personalidad y altibajos de valentía.

Y dos años después de decir ese adiós para siempre que nunca se cumple, anunció regreso en Manzanares, prometiendo incluso que sortearía su traje de luces entre el público una vez terminada la faena.

Y lo hizo con un aspecto físico poco saludable para ponerse frente a un toro. Demasiado peso, cierta torpeza.

El triunfo de sus compañeros de corrida, Juan José Padilla y El Cid, hizo todavía más penoso el triste regreso de Aparicio. Julito, como le han llamado siempre para diferenciarle de su padre, recibió pitidos, bronca y palabras fuertes que no merecía.

De paso, ha roto con su apoderado Antonio Mondéjar, otra contrariedad en este accidentado regreso.

Via:http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/951398/el-triste-regreso-a-los-ruedos-de-julio-aparicio

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