Observatorio taurino: Demonios de media tarde.

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Por Alvaro R. del Moral.

Las ruinas renqueantes del G-5 saltaron por los aires a la hora de la siesta del primer día de agosto. La soledad de Talavante se tradujo en ese dedo flojo que incendió los rincones del toreo a través de su mensajero más veloz: la red social Twitter.

“Empiezo esta tarde el segundo tramo de mi temporada bélica y por tanto paralela con las grandes familias empresariales; contra el mutismo de mis compañeros de G, exceptuando un G-1 que se anuncia Perera; contra el mutismo de la prensa que sobrevive en el camino que le indican los que me han inspirado para el primer tweet”.

Esas fueron las tres primeras andanadas del diestro extremeño disparando a la jefatura de la polémica rebelión de otoño  -pónganle el nombre que quieran- sin dejar de encañonar a patronos   y mensajeros. Conviene rebobinar ligeramente: Talavante comenzó el año de la mano de Curro Vázquez después de renunciar a los algodones que habían amparado sus cómodos y tibios años de torero de ferias. Pero los pactos posteriores no fueron entre pares: El extremeño no dudó en apuntarse al bombardeo de Sevilla sin demasiadas razones y también puso ascos al plato único que le ofrecían en la feria de Fallas sin medir su propia fuerza y, sobre todo, su auténtico poder de convocatoria. Ahí empezó a empinarse la cuesta.

Madrid fue un sí pero no y sin conseguir arrancar esos primeros motores su nombre empezó a desaparecer de los siguientes abonos. Comenzaba la soledad, una travesía del desierto  paralela a la influencia de su nuevo apoderado, que estaba logrando sacar los mejores registros de la indefinición estilística de Talavante, hasta entonces en estado de provisionalidad. Pero hay que volver a aquella tarde choquera. El diestro pancense pensaba que los mismos que le habían regalado los oidos antes de Abril le habían dejado caer y siguió pulsando la pantalla de su teléfono: “Disculpen los que se ofenden, pero igual se pueden ofender mis seguidores si creen que no me apetece torear y por eso me anuncio menos; espero que el cuerpo aguante para estar a la altura de lo que he soltado”. Había llegado la hora de vestirse de luces.

Guerra de todos contra todos

Llegados a este punto nos encontramos con una ecuación sin solución: las nuevas pretensiones económicas que llegaron de la mano de la jaleada independencia no se correspondían al verdadero tirón taquillero del extremeño, que había asegurado su privilegiado encaje en las ferias gracias al anclaje prestado por Manuel Chopera. Era la ley del mínimo esfuerzo.

Mientras, se echaba larguísimas siestas de pijama y orinal y balbuceaba nuevos conceptos sin terminar de definirse. Posiblemente no ha tenido el suficiente sentido de la realidad para asumir la auténtica situación profesional de su carrera. Y los cariños se rompen, convirtiéndose en odios africanos como el que separa a Manzanares y El Juli. Eso sí, Perera es la única cabeza que sigue sobresaliendo en el particular guiñol de Talavante, que ha dejado pasar un fin de semana entre dos puertos sin añadir ningún argumento “bélico” a su berrinche tuitero. Ya sabemos de sobra que aquí no se aguanta nadie. Así va el toreo, la propia temporada y así se dibuja el futuro inmediato: a farolazos. Y ya pueden anotar dos toreros más para la nómina de la Feria de Abril.

Un frito variado para terminar

Las instrucciones facilitadas por el servicio de prensa de la plaza de toros de Málaga marcan excepciones para el festejo del 23 de agosto, fecha del extraño mano a mano entre Pablo Hermoso de Mendoza y José Tomás.

Las ruinas renqueantes del G-5 saltaron por los aires a la hora de la siesta del primer día de agosto. La soledad de Talavante se tradujo en ese dedo flojo que incendió los rincones del toreo a través de su mensajero más veloz: la red social Twitter. “Empiezo esta tarde el segundo tramo de mi temporada bélica y por tanto paralela con las grandes familias empresariales; contra el mutismo de mis compañeros de G, exceptuando un G-1 que se anuncia Perera; contra el mutismo de la prensa que sobrevive en el camino que le indican los que me han inspirado para el primer tweet”.

Esas fueron las tres primeras andanadas del diestro extremeño disparando a la jefatura de la polémica rebelión de otoño  -pónganle el nombre que quieran- sin dejar de encañonar a patronos   y mensajeros. Conviene rebobinar ligeramente: Talavante comenzó el año de la mano de Curro Vázquez después de renunciar a los algodones que habían amparado sus cómodos y tibios años de torero de ferias. Pero los pactos posteriores no fueron entre pares: El extremeño no dudó en apuntarse al bombardeo de Sevilla sin demasiadas razones y también puso ascos al plato único que le ofrecían en la feria de Fallas sin medir su propia fuerza y, sobre todo, su auténtico poder de convocatoria. Ahí empezó a empinarse la cuesta.

Madrid fue un sí pero no y sin conseguir arrancar esos primeros motores su nombre empezó a desaparecer de los siguientes abonos. Comenzaba la soledad, una travesía del desierto  paralela a la influencia de su nuevo apoderado, que estaba logrando sacar los mejores registros de la indefinición estilística de Talavante, hasta entonces en estado de provisionalidad.

Pero hay que volver a aquella tarde choquera. El diestro pancense pensaba que los mismos que le habían regalado los oidos antes de Abril le habían dejado caer y siguió pulsando la pantalla de su teléfono: “Disculpen los que se ofenden, pero igual se pueden ofender mis seguidores si creen que no me apetece torear y por eso me anuncio menos; espero que el cuerpo aguante para estar a la altura de lo que he soltado”.

Había llegado la hora de vestirse de luces.

Guerra de todos contra todos

Llegados a este punto nos encontramos con una ecuación sin solución: las nuevas pretensiones económicas que llegaron de la mano de la jaleada independencia no se correspondían al verdadero tirón taquillero del extremeño, que había asegurado su privilegiado encaje en las ferias gracias al anclaje prestado por Manuel Chopera. Era la ley del mínimo esfuerzo. Mientras, se echaba larguísimas siestas de pijama y orinal y balbuceaba nuevos conceptos sin terminar de definirse. Posiblemente no ha tenido el suficiente sentido de la realidad para asumir la auténtica situación profesional de su carrera. Y los cariños se rompen, convirtiéndose en odios africanos como el que separa a Manzanares y El Juli. Eso sí, Perera es la única cabeza que sigue sobresaliendo en el particular guiñol de Talavante, que ha dejado pasar un fin de semana entre dos puertos sin añadir ningún argumento “bélico” a su berrinche tuitero. Ya sabemos de sobra que aquí no se aguanta nadie. Así va el toreo, la propia temporada y así se dibuja el futuro inmediato: a farolazos. Y ya pueden anotar dos toreros más para la nómina de la Feria de Abril.

Un frito variado para terminar

Las instrucciones facilitadas por el servicio de prensa de la plaza de toros de Málaga marcan excepciones para el festejo del 23 de agosto, fecha del extraño mano a mano entre Pablo Hermoso de Mendoza y José Tomás. Los redactores que quieran cubrir el evento tienen que comprometerse a presentar una petición firmada por su jefe de seccion o redacción. Pero lo llamativo del asunto -según cita textual de las mismas instrucciones- es que “ese documento será enviado al gabinete de prensa del matador de toros José Tomás. Serán ellos quienes finalmente autoricen o no la cobertura del festejo ese día”.  Sin comentarios.

Sí comentaremos la oportunidad que se ha perdido en Utrera para hacer un cartel verdaderamente ilusionante con esa baraja de diestros emergentes que están en la mente de todos. Tampoco podemos cerrar la tienda sin enviar nuestro aliento al veterano banderillero sanluqueño Rafael Guerrero, que está viviendo un calvario secreto para recuperarse de la cornada sufrida en la última novillada picada del abono sevillano.

El percance pareció no revestir demasiada importancia en un principio pero una revisión posterior evidenció nuevas cavidades sin sanar que obligaron a meterle en el quirófano y a dejar la herida abierta. El compañero Javier García-Baquero lo cuenta con pelos y señales en su blog.

El tema comienza a preocupar. Se impone la cautela. Nos vamos, contemplando como se llena el carrito de la compra del todopoderoso millonario mexicano Alberto Bailleres, que andan estirándose por la Madre Patria. A la exclusiva de Morante y la ganadería de Zalduendo ha sumado la compra -sin mirar- del paraíso cacereño que le ha colocado El Litri. La broma ha sido de 11 millones de euros. Está que lo tira…

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