4ta Novillada: Medianía de las Maravillas – Breves emociones en confuso Festejo.

10612702_361551653995545_8893025569936282714_n
El debutante Pérez Pauloba corre la mano a “Tesonero” al natural.

El primer cuarto de la Temporada Chica se escapa dejándose escapar dos novillos con francas posibilidades y el quinteto novilleril de a pie se diluye entre sus propias dudas. No obstante, solo dos de cinco novilleros se salvan de la quema en una tarde donde los Forcados responden justo cuando poco a poco se han vuelto un atractivo para la sufrida asistencia dominical.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Suena el cambio de tercio en el novillo que abre Plaza, un flaco y feo novillo mal llamado “Zapatero”, si un astado se bautiza con nombre tristemente célebre ha de sacar la casta para reivindicar tal cosa.

Ocurre en la primera de la Temporada, con aquel “Bandolero”, ayer no.

En buena medida porque este “Zapatero” no impone, resulta bonachón y permite lucir de algún modo al amador potosino Sebastián Torre, comprometido a pesar de su verdor con un toreo moderno a caballo. No le alcanza puesto que la emoción, inseparable, la colocan los Forcados Mexicanos con buena pega.

Torre mata mal y se cuela, situación consignada por la asistencia, en la vuelta al ruedo de los Forcados. Solo que en buena medida hacen la pega porque el Rejoneador no deja al novillo sin lidiar, como ocurre hace quince días.

No olvidemos. Al toro se le va otorgando la muerte desde que sale de toriles.

A partir de entonces, la lucha en el ruedo se torna igualmente en disputa con el clima. Toda la novillada el viento juega un factor adicional. Pero en la primera novillada, Diego Emilio muestra que se ha de torear hasta contra el viento. Y Jaime Ruiz prosigue en tal ejemplo.

El irrenunciable sabor de Jaime le acompaña al parar al novillo, muy serio de cara, el más de la corrida, “Mala Copa” con el capote. A punto está, de trago amargo en banderillas. Pero con la muleta, a pleno viento, Ruiz encuentra la forma de que correrle la mano con ese brazo derecho lamentablemente “amarrado” y que si no fuera por ello mandaría más. No es obstáculo, sin embargo, tal imposibilidad para lograr correr la mano ante un novillo que corto se queda.

A un torero como el tlaxcalteca con ese temple, no deberían ponerle a jugarse todo a un novillo y en una de seis. Pero él se lo juega, cita con compromiso, no obstante el enganchón al dejar la muleta abajo en el derechazo pues el de Maravillas pasa pero sin sacar el fondo, se defiende e impone que Ruiz, por fuera de la segunda raya se quede quieto. Incluso, rota ve su muleta y necesaria es la pausa.

Aquí Jaime Ruiz vuelve, pisando fuerte y corriendo la mano con la zurda, desviando claramente la tendencia del novillo a invadir su terreno, al muñequear en el centro de la suerte, todo al pasito, todo en aguante y quizá lo único que falta es la media altura en algún punto del muletazo para evitar que el astado, tan medido, de todo puntee. Aun hay espacio para las manoletinas y el espadazo entero pero trasero y caído.

Saluda pese al aviso. Le devuelven, pese a la petición, el intento de vuelta.

La medianía hace su aparición.

Porque el joven huamanteclo José María Macías le echa la culpa al toro, al viento, a todo el mundo de su poca realización ante el manso y descastado tercero. Adelanta la suerte en el recibo se atropella al llevar al caballo y, tras tumbo a Ricardo Morales en la contraquerencia, Jorge Morales, toda torería y poder a caballo, para maravillosamente al manso, le florea el morrillo y le hace ceder en su irredenta marcha.

Momento de la tarde. Más cuando Macías pega la aragonesa y, a como Dios le da entender, prosigue con la herniana embarullada. Pero el joven novillero cede ante la presión y la ola mansa, ordena nuevo desorden en varas y el manso se va con otro puyazo y un tercer encuentro.

Y nadie, replica en quites.

El resto es ir y venir, entre la cara alta del toro y la indecisión de Macías, que se ve enganchado que no supera el cabeceo y cuya contrariedad es expresa al quejarse del toro y de la gente. Quizá el novillo se habría quejado también de él. Habría que preguntárselo.

Algunos novillos tienen mala suerte. No los anteriores, claro.

Esto ocurre en el quinto turno. Dice y bien Alexandre Fiske-Harrison, grave es cuando el que está en la arena no puede justificar su lugar en la Plaza. Ni que decir cuando esto ocurre delante de un toro bravo.

Jorge Rizo en un año entero torea poco, cierto. Pero abona aun menos a intentar parar al novillo, sus brazos largos no consiguen torear atinadamente con el capote y recarga –casi delega- toda la lidia en Juan Ramón Saldaña que brega demasiado rápido previo a que el toro recargue fuerte. Breve y bueno en banderillas preludia un calvario para el joven Rizo y un martirio para la Afición. Demasiado pendiente de las risitas del público, del jolgorio, duda hasta en el brindis. Y por ello transmite inseguridad al tendido.

El novillo mete la cara y remata abajo, no obstante lo estrecho y alto. Se llama “Vinatero” en alusión garfeña e histórica en esta Plaza, el negro astado responde pero Rizo deficiente en los toques, en su colocación y sin la mínima esperanza en la ligazón se la pasa pidiendo calma. El novillo no espera, bueno por ambos lados, se va sin ser toreado sobre todo ese pitón izquierdo… y casi vivo a la corraleta.

Dos avisos escucharía igualmente el debutante queretano Pérez Pauloba. Solo que aquí la historia es medianamente diferente. Porque torear es tener un concepto. Y el queretano, Jorge de nombre, además de tenerlo, lo ejerce a como le da entender.

Cambia el sino de inmediato al darse cuenta que el cariavacado cárdeno trae la cara alta en cada remate y tira de la chicuelina y el precioso remate inicial, poco en varas que reseñar contrario a lo ocurrido en banderillas donde el queretano con facilidad sale de dos cuarteos y remata al violín para frenar un poco lo huidizo del novillo que trata en todo momento de escapar y no emplearse.

En la muleta el de Querétaro acierta de inicio.

Lo consigue por torear cerca, por jugárselo pese al cabeceo y calamocheo molesto del astado.

Pérez Pauloba cuaja buenos derechazos pero el fondo físico le abandona y le enganchan con la zurda. Tres veces acude a tomar agua. Se les olvida a los toreros, diría Antonio Corbacho, que Paco Camino mató siete, en Madrid… y no se enjuagó la boca. Gana aire el novillo y demasiada listeza. Aun así, el debutante corre la mano con la izquierda y aun le deja tandas al novillo aliviado siempre en el tercio ante el burladero de la Porra.

Pena que no mate a tiempo. Al borde del cadalso queda. Y solo la ovación deviene.

El final de la novillada con Emiliano Villafuerte “El Moso” hace las veces de adelantar al joven de 16 años con su propio concepto. ¿Que su esquina no advertiría que el berrendo y flojo sexto lo que requería era suavidad? Si los consejeros no lo ven menos el mozalbete michoacano que se la vive en brusquedad y toques por la espalda en evidencia de un concepto reducidísimo.

La maravilla en el toreo, nombre de una película, es deslumbrar a partir de ejercer un concepto de cara al público, a pesar del viento. A pesar del toro. Incluso a pesar de uno mismo.

Pero en esta época ocurre que la medianía es una neblina que oculta las cosas profundas. Y da la casualidad que los novilleros gustan solo de navegar a lo seguro.

Sin arrebatar o deslumbrar. Y eso es, de suyo, preocupante.

El domingo ya veremos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 10 de 2014. Cuarto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde de cielo nublado, terrible y molesto viento durante toda la novillada. Algo de gotas de lluvia durante la lidia del primero de a pie.

6 Novillos, 6 de Maravillas (Divisa Rosa y Morado) el primero para rejones. Mal presentada por desigual, cariavacada y sin remate o armonía en hechura. Con bravura el cuarto, descastados segundo y tercero, el segundo con buen lado izquierdo pese a su sosería. El quinto, homenajeado indebidamente con el Arrastre Lento, resultó áspero sin rematar abajo sus embestidas pero tuvo emoción, débil el sexto.

Salvo el cuarto, varios de los lidiados inexplicablemente aplaudidos en el arrastre.

El Rejoneador amador Sebastián Torre y los Forcados Mexicanos, Vuelta al ruedo, protestada al rejoneador. Jaime Ruiz (Burdeos y oro) Saludos en .el tercio tras aviso, pitado al intentar la vuelta al ruedo. José María Macías (Blanco y Oro) División. Jorge Rizo (Grana y Oro) Pitos tras dos avisos. Pérez de Pauloba (Obispo y Oro) Saludos tras dos avisos. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Marino y Oro) Leves palmas.

El Rejoneador y los espadas cuarto y quinto, nuevos en esta Plaza.

Destaca a caballo al picar perfecto en la querencia al segundo de lidia ordinaria, Jorge Morales.

3 Comentarios »

  1. Señor Eduardo Maya, entre sus amigos que le conocemos desde hace años Mayita. taly como te comente hoy a la salida de Cinco Villas, me gustaría que nos tomáramos un café, un refresco o un simple vaso de agua , pero que tuviéramos un dialogo con argumentos, pues no entendí la óptica con la que viste la 4a Novillada o en que punto de la Plaza estuviste situado, difiero de tu crónica y si seria bueno sentarnos un rato, pues donde 9 gentes ven una cosa y solo una ve otra, discúlpame pero no entiendo y necesito que alguien me explique y el indicado aquí en este caso serias tu, espero aceptes la invitación, queda abierta la opción de dialogo…Saludos, soy el Ing. Luis Saulny, Secretario de la Porra Las Alturas, como tu ya me conoces….Solo estoy ejerciendo mi derecho de replica, como tu ejerces tu derecho de critica….

    Me gusta

    • Ing. Luis:

      Claro con una condición, si el argumento es “que el ganadero es mi amigo” o “qué no fuiste a la tienta de Gallo a la ganadería” no podrá haber debate alguno.

      Encantado de debatir porque esa es nuestra función de la crítica solo que debatimos a partir de hechos ciertos y objetivos lejos de cualquier valoración gratuita y personal.

      Porque, Qué salva la nula presencia del primero?? La mansedumbre, cara alta del tercero?? Peor aún, del quinto el cabeceo final y la debilidad del sexto. De no haber un debate a partir de tales hechos… será algo complejo.

      Pero siempre bien recibido. Sds.

      Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s