Julio Cortázar y las corridas de toros.

BwAKdJrIEAA66agJulio Cortázar acudia siempre que podia a las plazas de toros y trataba de seguir la actualidad taurina. El genial autor argentino hacía incluso menciones en sus obras. Así pues, podemos encontrar varios pasajes de su obra más conocida, Rayuela, en la que el personaje Perico Romero hace mención a la Fiesta.

También en sus cuentos se aprecia su interés por la tauromaquia. En un pasaje de “Lucas, sus clases de español”, capítulo perteneciente a la primera parte de «Un tal Lucas», Cortázar hace un extracto de una crónica taurina publicada por Joaquín Vidal en El País. El texto de Vidal era utilizado por un profesor para enseñar español – Revista Aplausos.

Por Guillermo Rodríguez.

Ayer hace un siglo nació Julio Cortázar, el incomprable autor de ese texto monumental «Rayuela» que ha marcado varias generaciones.

Julio Florencio Cortázar fue un escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina. Optó por la nacionalidad francesa en 1981, en protesta contra el gobierno militar argentina. Nada se le escapó en su fructífera existencia.Ese hombre ordenado, alto, corpulento que nunca dejó ser niño.

En la primavera de 1956, Cortázar, que tiene 42 años y vive en París, viaja por primera vez a España, con su mujer, la traductora Aurora Bernárdez (a la que, en las cartas, llama con el apodo cariñoso «Glop»). Unas cosas le gustan y otras, no: disfruta con Gaudí, en Barcelona; Toledo, Ávila y Segovia le parecen «fabulosas»; le encanta la singularidad del paisaje gallego…
 
De Madrid, Cortázar destaca el Prado, los frescos de Goya en San Antonio de la Florida, el Lázaro Galdiano… y los toros. Escribe el 27 de mayo de 1956, según lo recuerda ABC:
 

«A todo esto ya habíamos visto dos corridas de toros, y estábamos Glop y yo convertidos en dos aficionados entusiastas. Se podrá hablar un día entero de la decadencia de la tauromaquia, de lo mucho que hay de malo, las famosas homilías sobre la crueldad, etc., pero hay algo que queda en pie, y es la hora de la verdad, es ese momento en que toro y torero están solos y toda la plaza guarda silencio hasta el minuto perfecto del torear ceñido, y los “olé” que festejan sucintamente cada cita y cada pase».

No es raro que la Fiesta haya impresionado a una persona de una sensibilidad estética tan refinada como Julio Cortázar, que subraya «la hora de la verdad»: ese concepto básico de la Tauromaquia, que dio título a la película de Francesco Rossi sobre Miguelín.  

En ese San Isidro, pudo emocionarse Cortázar viendo a los jóvenes Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez, el poderío de César Girón, las tres veces que citó a recibir Antonio Bienvenida... Concluyo con un recuerdo personal: después de habernos escrito, tuve la alegría de conocer personalmente a Julio Cortázar… en el patio de arrastre de la Plaza de Las Ventas.
 
Ahora lo entiendo mejor: Cortázar se incorpora, así, a la inacabable lista de grandes artistas que han sentido fascinación por la Tauromaquia.
 
Twitter @Twittaurino

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