El Pana y Frascuelo: Más de un siglo de vida, toreo romántico y obstinación.

El Pana y Frascueloen la tertulia  del Cocido Taurino
El Pana y Frascuelo en la tertulia taurina.
 
De SOL y SOMBRA.
 
El pasado viernes tuvo lugar la tradicional reunión del Cocido Taurino, que inauguraba su temporada número 26, en el quiosco del parque de La Concordia.
 
Como invitados acudieron dos toreros que entre los dos suman mas de un siglo de vida y aficion. El mexicano, Rodolfo Rodríguez “El Pana” y el madrileño, Carlos Escolar “Frascuelo”, dos veteranos toreros que disputarán un mano a mano en la plaza de toros de Guadalajara el próximo jueves con toros de Los Bayones.
 
En su disertación, Frascuelo dijo que agradecía esta oportunidad que se le daba y que esperaba que esta corrida sirviese de molde para que “otras empresas sean también capaces y valientes en humildad de torería, de ilusión y romanticismo”, en clara alusión a su intención de repetir este tipo de corridas mano a mano con el Pana, en la Plaza de las Ventas, un claro objetivo que nunca han ocultado.

“Tanto Pana como yo somos dos toreros jóvenes y además  prometemos (El Pana tiene 62 años y Frascuelo 66), a mi el Pana me conmueve cuando le veo entrenar con esa ilusión”, declaraba Frascuelo.

En lo referente a la polémica creada porque José Tomás se negó a torear con él y le vetó, como sustituto de El Fundi en una corrida de la fería de San Isidro en Las Ventas, Frascuelo declaró que fue principalmente un enfrentamiento del apoderado de Fundi con la empresa, aunque reconoció que sabía por una persona próxima a José Tomás, que éste estaba al tanto de todo lo sucedido y no hizo nada. Frascuelo dijo estar especialmente dolido ya que conocía a José Tomás desde sus comienzos y que le retaba públicamente a torear un mano a mano, donde quiera y cuando quiera. Y añadió: “Yo admiro a José Tomás porque tiene una gran verdad, pero no lo perdono.”

El Pana apuntó que el también había sido vetado durante un tiempo por gran parte de los toreros de México pero que “resistir e insistir” es la clave del triunfo. Además añadió que en esta corrida de Guadalajara quiere “desempolvar ciertas suertes que han caído en desuso y otras que nos hemos atrevido a inventar”.

Por último dijo que él era dos personajes a la vez, Rodolfo y El Pana, que eran totalmente distintos. El Pana nace cuando se pone el traje torero y muere cuando se lo quita. Es un torero misterioso y mágico, romántico, del que se puede esperar cualquier cosa.

 
 
 

1 comentario »

  1. EVOCACION A “EL PANA” Y SU GLORIA

    “Allá, en Castilla-La Mancha, hubo chance de revancha.”

    En quijotesco carruaje,
    con su puro, su linaje,
    sarape-saltillo al hombro,
    “El Pana”, provoca asombro.

    Ciudad de Guadalajara
    que, en la piedra, se forjara,
    feria excelsa, nada exigua,
    por la Virgen de la Antigua.

    Plaza llamada: “Las Cruces”,
    coso de fiesta, de luces,
    veterano, buen cartel,
    los toros de Juan Manuel.

    Mano a mano, con “Frascuelo”,
    presagio de serio duelo,
    tarde calurosa, en grada,
    tres cuartos hubo de entrada.

    Expectación tras barrera,
    paseíllo de solera,
    vistiendo con gran decoro,
    traje berenjena y oro.

    Bien bordado, muy taurino,
    arte añejo, cervantino,
    Rodolfo Rodríguez, “Pana”,
    oreja corta en España.

    Su pomo de esencias abre,
    con el sexto de la tarde,
    de número ochenta y tres,
    ¡jolines, coño, rediez!

    “Tocador”, burel castaño,
    clase, fijeza en engaño,
    de mucha movilidad,
    ágil, frágil, liviandad.

    Capote de algarabía,
    genialidad escondía,
    “verónicas” y “faroles”,
    “caleserina”, ¡. . . los oles!

    Tres suertes de banderillas,
    fulgurantes, cual cerillas,
    las dos primeras, al quiebro,
    “par de calafia”, ¡celebro!

    Fin de tercio, gran clamor,
    gente de pie, . . . que primor,
    “El Pana”, no guarda nada,
    vuelta al ruedo, ovacionada.

    Muleta que apergamina,
    pinturera tremolina,
    faena, por los adentros,
    que cimbró hasta los cimientos.

    Derechazos alargados,
    naturales hechizados,
    indescifrable toreo,
    excéntrico regateo.

    Un cambiado, por la espalda,
    ajustado, lo respalda,
    midiendo distancia y tiempo,
    “péndulo”, sin contratiempo.

    Se destapó, en suelo hispano,
    el torero mexicano,
    armando la escandalera,
    logra triunfo de bandera.

    Atisbos de magia, . . . embrujo,
    en el redondel, . . . un lujo,
    ¡viejo “Brujo de Apizaco”,
    la lidia su afrodisiaco!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., 11 de septiembre del 2014.
    Reg. SEP Indautor No. (en trámite)

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