Zacatecas, Quinta de Feria: No tienen perdón.

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La quinta de la feria de Zacatecas fue una hoguera de vanidades y tedio  por los toreros “post modernos” que en ella actuaron, justo cuando el público registro la mejor entrada de la feria.

La verdad es que la imagen ofrecida por la terna actuante estuvo muy debajo de las expectativas.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

Ni una vuelta al ruedo en la Monumental. Ni un momento de emoción. Ni un lance para el recuerdo. Ni un detalle. Nada. Dos horas de profunda tristeza. Dos horas de toreo moderno. Dos horas para el olvido. Fracasaron lo toreros Y, una vez más, los burlados fueron los aficionados.

¿Qué le pasó a los toreros? Pues que son toreros modernos, es decir andan cortos de ideas y de arte, tristes, sosos y pesados.

Muchos pases y ninguno como mandan los cánones. Todo el toreo para fuera, ventajista, insulso, aburrido.

También fallaron los toros, mansos, algunos sosos y deslucidos, pero otros, hay que decirlo, colaboraron a la brillantez del espectáculo, pero se toparon con tres toreros en horas bajas.

Diego Silveti con un lote para haber puesto la plaza de cabeza, paso de puntitas. Muchos pases en sus dos faenas, algunos templados otros menos, pero sin sello, vamos, en pocas palabras; sin calidad. No se bien hacía donde va este joven torero de dinastía, pero de seguir así no creo que lejos. No dice nada. En lo único que me recuerda realmente al Rey David, es en sus fallos con la espada.

Lo mejor de la tarde corrió a cargo del Payo que hizo lo más interesante con su primero, un invalido pero con el que se acomodo en algunos muletazos. Con su segundo que fue un toro soso, pero noble, anduvo corto de ideas y con algunas precauciones. Al igual que sus compañeros, no emocionó ni convenció a nadie.

Saldivar se llevó un toro de La Paz que en otra ocasión este torero al que no hace mucho tiempo algunos ilusos calificaron como el mejor torero de México (si eso existe aun) hubiera cuajado.

Pero esta imagen abulica de Saldivar no estuvo a la altura del noble astado y no pudo redondear una faena en donde hubo algunos muletazos que me recordaron a la mejor versión de este torero, pero que en realidad fueron muy pocos.

Con su primero, un manso encastado que desarrollo peligro, tampoco vimos al Saldivar todo valor, ya que finalmente tiro por la calle de en medio tras un inicio con la muleta esperanzador y lo despacho de un horrible bajonazo.

A estos toreros, que ni por asomo son aún figuras del toreo, hay que exigirles mucho porque, cobran mucho, y exigen ganaderías, compañeros de cartel, las mejores fechas y casi casi hasta la hora del comienzo del festejo.

Lo más triste es que el aficionado comprueba que la teoría se ha quedado obsoleta, y asiste a un espectáculo cansino, frío y aburrido, protagonizado por toreros que dan la impresión de estar de vuelta de casi todo, tristes, derrotados y sin ambición.

Y surge la pregunta inevitable: ¿Estos jóvenes quieren ser figuras? ¿Están en esta profesión por auténtica vocación o porque alguien, con la mejor voluntad, les obliga a vestirse de luces?

Sería interesante conocer qué pasó por la noche en el hotel. ¿Los sentarían al borde de la cama y les harían un análisis serio de lo ocurrido en La Monumental o, por el contrario, culparían, una vez más, a los toros de su mala suerte?

Un rato de sinceridad puede hacer cambiar planteamientos taurinos o, quién sabe, si el futuro de una vida.

Abrió el festejo el rejoneador Andrés Rozo.

Ficha

Zacatecas (Zacatecas). Un toro de Pilar Labastida (rejones), cinco toros de La Venta de Romero terciados, nobles y sosos entre los que destacaron los corridos en tercero y sexto lugar. Un toro de La Paz con calidad pero débil. Andrés Rozo, silencio; Octavio García El Payo, ovación y palmas; Arturo Saldívar, ovación en su lote; Diego Silveti, ovación y silencio. Entrada:Casi tres cuartos del aforo.

2 Comentarios »

  1. Ese es el Silveti y ese es el Saldívar que vemos por las plazas españolas. Como se dice en román paladino, “no valen un duro” y, además, carecen totalmente de personalidad. ¿Se extraña alguien de que no los contraten? De El Payo no digo nada, porque sigue sin aparecer por aquí.

    Por el contrario, me sorprende la dureza con que comentan en México las actuaciones de Joselito Adame, que no será, desde luego, un torero de época, pero que ha desarrollado toda su temporada europea con una modestia y una dignidad ejemplares. Le ha fallado la suerte -y los presidentes- en algunos momentos clave, pero estoy seguro de que, a la corta o a la larga, Joselito Adame conseguirá hacerse con un sitio entre la torería de acá.

    Lo peor de todo, allí y aquí, es el elemento toro. Y no parece que los interesados estén por la tarea de solucionar el problema.

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  2. Nuestro 3 gallos jugaos no meten a nadie que tristeza, que tristeza y por ahí me entero que el mejor picador de México se va al gabacho por falta de torear o más bien por que las figurillas no quieren repartir el pastel, que récord vaya sigamos dándonos coba a ver a donde va a para la tauromaquia mexicana.

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