Fermín Espinosa Armillita: “Maestro de Maestros”

Fermín Espinosa "Armillita"

…La tarde más espectacular de mi vida, Pepe, tuvo lugar en Barcelona una vez que alterné con Belmonte y Lalanda. Belmonte cortó una oreja, Lalanda dos orejas, un rabo y una pata. Yo por primera vez en la historia del toreo corté cuatro patas, dos orejas, el rabo y los testículos de Clavelito, toro de la ganadería Justo Puente

José Pagés Rebollar en Los machos de los toreros.

Por Leticia Muñoz – De SOL y SOMBRA.

Fermín Espinosa Saucedo, nacido en Saltillo, Coahuila el 3 de mayo de 1911 y conocido en el mundo de los toros por el sobrenombre de Armillita o Armillita Chico, apodo heredado de su padre, el novillero y banderillero de Zacatecas Fermín Espinosa, era hermano de dos banderilleros, Cenaido y José, y de otro gran matador de toros, Juan Espinosa Saucedo Armillita’ y, además, fue el padre de otros tres matadores de alternativa: Fermín, Manuel y Miguel Espinosa Menéndez.

Ahora con Fermín Espinosa, hijo del matador en retiro Fermín Espinosa Menéndez ‘Armillita’ y nieto del Gran Maestro, comienza la cuarta generación. ¡Suerte Armilla!

El hecho de haber nacido en el seno de una familia inclinada hacia el mundo del toro, influye decisivamente en la vocación de Armillita, ya que, apoyado y aleccionado por su padre y sus hermanos mayores, el día 1 de agosto de 1924, cuando sólo contaba trece años de edad, el joven Fermín lidia y da muerte a un becerro en la prestigiosa plaza de El Toreo ante algunos aficionados de la capital que, asombrados por las enormes facultades que apuntaba, premiaron su valor y su arte con las dos orejas y el rabo del astado.

Este triunfal comienzo es sin duda el punto de partida de una cuidadosa preparación que al cabo de dos años lo pone frente a su primera novillada, confirmada en la nombrada plaza de la Ciudad de México el mes de julio de 1926 y es así que, a partir de entonces, Fermín se incorpora en una exitoso camino novilleril que lo lleva de triunfo en triunfo por los principales ruedos, con lo que en seguida pasa a encabezar la categoría de los novilleros mexicanos.

Tan destacado es ya para aquella época que, siendo sólo un principiante, al despedirse de esta suerte, en la referida plaza de El Toreo, el día 17 de octubre de 1927 se encierra con seis reses bravas en medio del delirio de la afición que aguardaba ansiosa la toma de alternativa de Armillita Chico, anunciada para dentro de seis días.

“…Y reapareció, ya con el fin de hacer una rápida campaña que le llevase a la alternativa, el 31 de julio, vestido de goyesco, y alternando con José Carralafuente, Alberto Balderas y José Muñoz en la lidia de ocho novillos de Zotoluca. Esta era la primera vez que se veía en México una corrida goyesca. En aquel año vino de España esa novedad con motivo de celebrarse en Zaragoza el centenario de la muerte de don Francisco el de los Toros, Don Francisco de Goya y Lucientes…”

Paco Malgesto. “Armillita”. Maestro de Maestros. 100 años de dinastía taurina. Panorama editorial.

1ra. Ed. 1988

En efecto, el 23 de octubre de 1927, en el ruedo de esa plaza que ya había sido escenario de tantos triunfos suyos, Fermín Espinosa Saucedo “Armillita Chico” recibe la alternativa de manos de su padrino, el sevillano Antonio Posada Carnerero quien, bajo la atenta mirada del diestro mexicano Pepe Ortiz, que hacía las veces de testigo, le acredita para que dé lidia y muerte a estoque a un toro criado en las campos de San Diego de los Padres; como era de esperarse, ese día el toreo de Armillita satisfizo todas las expectativas de la afición, que, enloquecida por su actuación, lo premia con numerosas orejas y ovaciones.

En México, una vez consagrado como figura del toreo, y sabedor que sólo en aquellas plazas se alcanza el reconocimiento, viaja a España.

“…’Armillita’ llegó a ser en España no uno más entre los buenos toreros, sino el mejor de todos, y consiguió durar, en el apogeo de su gloria, no veinte años, que cubrió la carrera entera del Califa de León, sino veinticinco, y jamás dejó un toro vivo en ninguna plaza, contratiempo por el que sí pasó Gaona varias veces, y llegó a cortar más orejas y rabos que los que a lo largo de su vida cortó Gaona, y cortó patas, y obtuvo no una, como Rodolfo, sino varias orejas de Oro, y […] pudo con todos los toros de todos los estilos…”

Paco Malgesto. “Armillita”. Maestro de Maestros. (Ibíd.)

Ya por aquel entonces andaba en suelo hispano su hermano Juan llamado de igual forma ‘Armillita’, quien apadrina al joven Fermín en su alternativa en España, que se lleva a cabo el 25 de marzo de 1928 en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona, donde el valenciano Vicente Barrera y Cambra, presente como testigo, contempla como el joven torero mexicano estoquea al toro Bailaor, criado en la ganadería de don Antonio Pérez de San Fernando.

Y si bien los toros de aquella ocasión no dieron lugar a grandes lucimientos, Armillita Chico fue contratado por la empresa de la Plaza de Toros de Madrid para que confirmara dicha alternativa ante la afición española. Y así, el 10 de mayo de 1928, apadrinado por el célebre torero sevillano Chicuelo, el joven diestro confirma su condición de matador de toros y se enfrenta con Gaditano. El testigo esa tarde, el genio del toreo español Gitanillo de Triana, quien pudo dar fe del éxito cosechado por Armillita Chico esa tarde en Madrid.

Armilla

Por su temple y su valor

y por su arte verdadero

todos dicen que Armillita

es un maestro de cuerpo entero.

Agustín Lara

Y así, a partir de esta fecha comenzaron a lloverle contratos en las principales plazas de España: durante esa primera temporada, intervino en cuarenta y ocho festejos y en 1929 formó parte de veintinueve carteles españoles. Durante las dos campañas siguientes, en las que despachó veinticinco y veintitrés corridas, respectivamente, quedó tan satisfecho con el reconocimiento de los aficionados españoles que no regresó a México. En 1932 firmó en España veintidós corridas y, en la temporada siguiente, hizo cincuenta y tres paseíllos.

Ídolo de la afición

por la suerte y el embrujo

abre el capote de lujo

la tierra hispana lo consagró.

Armilla.  Agustín Lara

Aquella de 1933 fue, tal vez, la campaña más exitosa entre las que protagonizó en España y, sin duda, constituyó la consagración de Armillita Chico como uno de los toreros más importantes de todos los tiempos.

Dicen los expertos taurófilos que la afición española, asombrada ante uno de los toreros más diestros de cuantos había podido contemplar, llegó a comparar su dominio con la sabiduría y la capacidad que, delante de los toros, parecía tener José Gómez Ortega Joselito o Gallito.

¡Pinturero del mandil!

¡Torerazo maravilla!

¡Que domina con postín!

¡Eres amo y señor de la fiesta cañí!

¡Fermín!

Armilla.  Agustín Lara

Este dominio de las técnicas toreras, embellecido además por un arte y una gracia incomparables, le hizo conquistar tres Orejas de Oro y le sirvió para terminar su largo andar sin haber recibido ninguna cornada grave, a excepción de la que sufriera en el coso de San Luis de Potosí el día 20 de noviembre de 1944 en mano a mano con Silverio Pérez con bureles de la ganadería de Zotoluca. Dice Paco Malgesto:

“…En la prolongada historia de ‘Armillita’ no hubo un solo toro vivo. No hay muchos casos en la historia; casi todos los matadores de todos los tiempos han pasado alguna vez por ese sinsabor; ‘Armillita’, jamás; no se le fue vivo ni siquiera uno…”

Experto en la ejecución de todas las suertes en el toreo, Armillita platica con Paco Malgesto sobre dos suertes que no practicó:

“…Por curiosidad le hemos preguntado por la única suerte que jamás le vimos ejecutar: la estocada recibiendo; y Fermín nos ha contestado que siendo novillero la intentó […] pero las dos o tres veces que la intentó fue prendido y mandado por el aire; desde entonces le tomó cierto desafecto y no volvió a intentarla jamás. Hay otra suerte que no ha hecho nunca Fermín, […] esa suerte es la de banderillear con cortas. Fermín opina que es mucho más difícil, de mucho mayor mérito, banderillear con largas…”

Con los triunfos en España, Armillita se vistió de luces durante las campañas de 1934 y 1935, en las que, respectivamente, lo hizo en sesenta y tres y en sesenta y cuatro ocasiones. A raíz de la ruptura de relaciones entre los taurinos españoles y los mexicanos, se dedicó a torear en América. En 1946, compartiendo cartel con Manolete y Silverio Pérez en Monterrey, corta cuatro orejas, dos rabos y una pata. Unos años más tarde, el día 3 de abril de 1949, se corta la coleta en la Plaza México, en una encerrona con seis reses bravas de La Punta.

“…Al aparecer Fermín se abatió sobre su cabeza descubierta una tempestad de serpentinas, de confetti y de claveles, y el cielo se llenó de palomas, que en ese momento fueron soltadas, y que revolaban, alegres de su libertad. […] El pasodoble que la banda estaba tocando era ‘Fermín’, de Agustín Lara, el himno de batalla del armillismo desde 1932. El momento era verdaderamente emocionante, y la afición lo presenciaba de pie, con humedad en muchos ojos y tristeza en todos los corazones…”

Paco Malgesto. “Armillita”. Maestro de Maestros. (Ibíd.)

El día 6 de septiembre de 1978, en el hospital Santa Fe, en la Ciudad de México, una peritonitis aguda termina con la vida de este gran, gran torero, el gran Maestro ‘Armillita’ quien alguna vez aseguró, según Paco Malgesto, que el enemigo más duro, el rival más peligroso, el que le dio la pelea más brava y el que fue siempre más difícil de vencer a lo largo de quince años de lucha sostenida, fue Lorenzo Garza.

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