Opinión: Ser torero.

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Para la tauromaquia se requiere un adiestramiento, por lo que es un concepto que a lo largo de los tiempos grandes maestros le han dado forma; a continuación repasamos el hilo de la profesión.

Por: @cabritomayor – El Horizonte

Quizás todo mundo sabe, a su sabio entender, lo que significa la palabra ´torero´… para unos es un artista, para otros un valiente, un apasionado, un romántico, un atleta o un deportista; para algunos más, un loco, o en el peor de los casos, un ser despiadado… cada quien tiene un concepto particular de lo que significa la palabra ´torero´.

Es en sí, la profesión de torero, tiene una infinidad de interpretaciones. Pero la profesión, como tal, lleva o debe de llevar como cualquier otra, un proceso de formación en el estudiante o aspirante a ser torero.

En nuestro México, los conceptos de educación taurina se encuentran aún muy difusos entre los mismos ´conocedores´, aficionados o toreros que se han formado a base de “golpe y porrazo` en un proceso llevado “de la mano de Dios` en el correr de la legua.

Como bien lo dice el maestro ´Pana´, los “torerillos crecen y se forman como las florecillas silvestres a la buena de Dios”. O en el mejor de los casos, como lo ha comentado el múltiple laureado artista de la danza internacional, Reneé Rivera: “en Monterrey, los toreros se forman como deportistas y no como los artistas que deben ser…”.

Lo cierto es que ambos han tenido la razón. La formación de los toreros actualmente se da, más que como una escolaridad, por amor propio del que quiere cursar sus “propios estudios`, en un proceso sin tiempos ni disciplinas más que las impuestas por el mismo desgaste del educando, que en estos tiempos tan difíciles para fiesta brava, generalmente se pierden en la nada de la incertidumbre.

Pero ¿cómo llegó la Escolaridad Taurina a México? Reneé Rivera, apasionado del arte taurino nos explica el hilo conductor, desde su origen, de lo que hoy podemos conocer como la ´Escuela Taurina Mexicana´.

Todo inicia con José Cándido Exposito, este hombre nació en Chiclana, es muy importante en la historia del toreo, porque siendo alumno de Melchor Calderón y Lorenzo Manuel Martínez es el primer torero que toma la alternativa en la historia de manos de ´El Morenillo´. La primera alternativa que se concede y a partir de ahí viene la línea de a quienes se les da el ´doctorado´, y a su vez, quienes alternativan a otros. Aquí inicia la cadena.

Joaquín Rodríguez y Castro ´Costillares´, sevillano, recibe la instrucción taurina de José Cándido Exposito. ´Costillares´ es un torero muy importante, porque tiene que ver históricamente en cuanto a la fiesta que hoy conocemos, a él se le atribuye la creación de la ´verónica´ y también el hecho que se le ponga la franja de los vestidos, los galones de plata, la borda metálica… además, tiene el gusto de vestir a toda su cuadrilla, con el mismo tono de su vestido. Un caso detalle de diseño de la época.

Luego viene el rondeño más destacado de la familia de los Romero, Pedro, quien es muy importante como ejecutante del toreo, porque se estima que mató 5,600 toros sin que ninguno le quitara los pies del suelo; además de eso, va a ser el director más tarde de la Escuela Taurina de Sevilla. Viene de una dinastía muy distinguida, Francisco Romero, fue su abuelo, padre de Juan, y Juan padre de cuatro toreros, entre ellos Pedro. Antonio y Gaspar, dos de sus hermanos, muertos por asta de toro.

Con estos diestros, pasamos ya por Chiclana, Sevilla y Ronda y volvemos a Sevilla con José Delgado y Guerra. Primero apodado ´Híllo´ y luego ´Pepehíllo´.

Es muy importante históricamente, porque es el primer torero que escribe una tauromaquia completa en 1796. En su tratado precisamente revela y dice textualmente “vino de Chiclana José Cándido y nos enseñó la fineza de las suertes a ´Costillares´, a Pedro Romero, a Juan Conde y a mí, que también he dado mis pinceladas bajo esa dirección”.

Luego vendrá la fundación en 1830 de la primera escuela de toreo como institución. De allí viene a ser Pedro Romero el director, el hijo de José Cándido, Gerónimo José Cándido, el subdirector, y de maestro, Antonio Ruiz ´Ojos Sevillanos´, El Sombrerero. En esa escuela se juntan totalmente los conceptos de Ronda a través de Pedro Romero, los de Sevilla a través de El Sombrerero y los de Chiclana, a través del hijo de José Cándido Exposito y se entrelazan tres escuelas.

Y producen dos toreros muy importantes: Francisco Arjona ´Cúchares´ y Francisco de Paula Montes y Reina ´Paquilo´ originalmente, y posteriormente ´Paquiro´.

´Paquiro´ es un torero sumamente importante en la historia del toreo, pues como maestro produce a un diestro que es el que le va seguir sus pasos, José Redondo “Chiclanero`, él será el continuador de la escuela Chiclanera.

´Paquiro´, 40 años después de ´Pepehíllo´, escribe su propia tauromaquia que algunos decían que se basa en la de ´Híllo´, pero no es verdad. Este hombre era muy inteligente, estaba destinado a ser médico, y su padre, que trabajaba para el Conde de Montecorto, que tiene una ganadería, pero le cambia la fortuna: es despedido por el Conde cuando ya había conseguido que ´Paquiro´ trabajara en la ganadería y éste que era muy inteligente, aprende a torear.

Cuando entra a la escuela de Sevilla, en donde no completa en la educación ni tres meses, debuta en Madrid y triunfa. ´Paquiro´ es muy importante en la historia del toreo, porque él reina solo. Ya habían habido parejas y ya vendrán más parejas, pero él reina solo.

Entre paréntesis. Hace cosas muy importantes en su vida personal, ajustadas a la profesional: se casa bajo mandato secreto (que no sepa el público que está casado, para que no se pierda el interés del hombre libre). Por otra parte es amante de la reina Isabel II de España.

Es amado por todas las escalas sociales. El pueblo le escribe el famoso café de chinita… “y a las cuatro de la tarde… se salieron del café… y era “Paquiro` en la calle… un torero pa` un cartel”. Esa es la imagen de un torero que dio al mundo Francisco de Paula Montes y Reina ´Paquiro´. Muere a los 46 años en 1851.

De allí viene a surgir otra escuela muy importante, la Cordobesa, con Rafael Molina y Sánchez ´Lagartijo´, pero ¿en qué consiste la escuela Cordobesa que luego se la pasará de mano a mano al Guerra, a Rafael Guerra ´Guerrita´? Dice una Copla: “Córdova, en lo alto de la Sierra tiene un cortijo… que le dio Lagartijo, su primera lección al Guerra…”.

Al Guerra no le incluyo en esta historia, porque fue el primero que les pidió a los ganaderos que le “bajaran` a los toros, que desecharan a los “cornalones` para sementales y que buscaran una estructura de menos caja, por eso le deshecho, con los méritos que otros le reconozcan, no le reconozco ninguno.

Cuando hablamos de la escuela Cordobesa ¿a qué nos estamos refiriendo? ¿En qué consiste? ¿Cuáles son las características? Porque si el sevillano “Pepehíllo` reconoce en su tauromaquia que vino de Chiclana, José Cándido, y les enseñó la fineza y seguridad de las suertes, eso define a la escuela Chiclanera. ¿Qué define a la Rondeña? El toreo de manos, no de pies, que es el sevillano, el de la gracia. ¿En qué consiste la Cordobesa? La fineza otra vez, vuelve a la escuela Chiclanera, no está aportando algo nuevo.

Está volviendo a una búsqueda de refinamiento que ya tenía de origen la escuela Chiclanera. De todas maneras, “Lagartijo` hace pareja históricamente con Salvador Sánchez Povedano “Frascuelo`, un torero granadino burdo.

Y aquí se da un caso importante, en la cuadrilla de banderilleros del Frascuelo está Saturnino Frutos Merino “Ojitos`, que es un torero que le viene por familia esa fineza de la escuela Chiclanera, porque su hermano ha sido banderillero de Sáenz, un torero muy fino y él ha visto a su hermano hacer cosas muy finas, sin embargo, siendo banderillero de un torero muy burdo, cuando ese torero actúa, “Ojitos` está en acción en el ruedo. Pero cuando su torero mata al toro, desde el callejón al que ve es al fino, a “Lagartijo`, con el que formaba pareja su matador y a este le vienen todas esas cosas finas que ya tiene entendidas.

Después vendrán el “Gallo` como símbolo en una escuela distinta: la Gitana. Si bien los gitanos tienen un sello propio por la gracia, y sobre todo, por concepto. Los Gitanos torean con realeza. ¿Por qué? Porque en sus cantos lo dicen: “Y qué si yo soy gitano, tengo sangre de reyes en la palma de mano…”. Ellos siempre conservan un rey al que le dan tributo, independientemente del país donde vivan y las leyes que tienen que obedecer de acuerdo a esa tierra.

Entonces, es precisamente Rafael, hijo de Fernando “El Gallo`, el padre y de la “bailaora` Gabriela Ortega, tiene un hermano mayor que es al que le hicieron el pasodoble “Gallito`, Fernando y tiene un hermano menor que va a ser Joselito “El Gallo` o “Gallito`; José Gómez Ortega “El Gallito`, entonces entra ya, muy distintos en su expresión, aquel es la gracia, es el genio gitano y éste es la maestría absoluta y entonces viene un parte aguas en la historia del toreo que es, antes de Juan Belmonte y después de Juan Belmonte. Los Tres Sevillanos.

Juan Belmonte viene a ser un heterodoxo del toreo y curiosamente obliga a los contemporáneos a que se acerquen más al toro, porque él reduce las distancias; y mientras los otros son obligados a acercarse más al toro, Belmonte se va adoctrinando en la técnica académica de los otros. Hay una transculturación de unos a otros y Belmonte ya no es después, el que era al principio.

Entonces, vamos a volver a Rafael Molina y Sánchez “Lagartijo`, y a su banderillero, Saturnino Frutos Merino, que no es simplemente un banderillero, junto con Ramón López, banderillero también, van como empresarios y llevan toros a Francia y no solo eso, Saturnino actúa como matador y banderillero.

Ramón López, su compañero de lides taurinas, se queda en México y construye la primera plaza de toros de madera en México y se convierte en empresario. Y para él es muy importante tener un torero mexicano que sea reconocido en
España. Entonces, consigue que Luis Mazzantini, a quien históricamente le debemos el sorteo, y que además era un hombre de cultura, secretario de un rey, gobernador de una provincia, diplomático de profesión y cantante de ópera.

Mazzantini, que ya ha venido a torear a México contratado por Ramón López, en ese momento es empresario de la plaza de Madrid y López le pide que le dé la alternativa a Ponciano Díaz, de manos de “Frascuelo`, y lo consigue; y estando allá, porque se va también Bonilla el periodista, se va con Ramón López y en una tertulia le pide a Ponciano que se traiga en la cuadrilla a Saturnino.

Ramón López lo necesitaba y sabía de los “tamaños` de “Ojitos` y lo requería en su empresa; se lo traen con un contrato de más de 100 corridas y se viene en la cuadrilla de Ponciano Díaz. Pero sucede que en la primera corrida, en San Luis Potosí, Saturnino da dos saltos de garrocha limpios que el público enloquece y luego con las banderillas, el público está que delira y grita que sea él, el que mate el toro.

Hay que recordar que en aquel momento no había reglamentación alguna y cuando va y coge la muleta, Ponciano le pregunta “¡¿oye, qué estás haciendo?!` y se agarran a golpes en el ruedo. Y ahí se acabó el contrato de Saturnino. En la primera corrida.

Saturnino funda una cuadrilla en Saltillo, Coahuila y ahí descubre a un muchacho que se parecía muchísimo a un excompañero banderillero de él en España y le dice “¿Y tú quién eres?” Pues soy el “Campanero`… -“pues eras, porque desde ahora eres “Armilla“-, y él es el que bautiza al primer Fermín de la dinastía, padre de Zenaido, Juan y el maestro.

Es realmente Saturnino Frutos “Ojitos` el que bautiza a la dinastía. No sucede nada allí más que lo que le deja de escolaridad a los que juntó y de ahí viene la enseñanza de la dinastía “Armilla`. Esa es la importancia de este hombre como maestro, pero no solo eso, después se va a la ciudad de México para seguir colaborando con Ramón López y le organiza unas campañas publicitarias extraordinarias y lo asesora en todas las cosas; y finalmente, Ramón López le dice: “mira, lo que más necesito que hagas es que me formes toreros mexicanos”.

Entonces, le busca un financiamiento y se va a León de los Aldama, Guanajuato. Y ahí muy sosegadamente comienza a ver chamacos y empieza a seleccionar y entre ellos, surge Rodolfo Gaona Jiménez, que va a ser la primera figura del toreo mexicano en la historia, porque hay que reconocer que Ponciano fue por la alternativa y se acabó.

Gaona fue el verdadero rival del Joselito “El Gallo`, no Belmonte, porque estos eran estilos completamente contrarios. En cambio Gaona sí tenía la escuela fina de dominio que tenía “El Gallo` y pues le hacen la guerra en España y le cierran las puertas.

Lo importante de aquella cuadrilla que funda Saturnino Frutos allí, es que está también Samuel Solís, que va a ser maestro, (es decir, le va a dar a “Ojitos`, alumnos-nietos), de nada menos de Alberto Balderas, de Lorenzo Garza y de Carlos Arruza en México. Los que llegaron a mandar realmente y los que llegaron a torear aquí y allá con cualquiera.

Todos ellos fueron toreros muy importantes, porque dieron continuidad al hilo en la historia del toreo.

Via:http://elhorizonte.mx/a/noticia/521953

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