Historia de un Torero: Jorge Mata, «Renaciendo»

El 24 de febrero de 2007 en la Plaza de toros Monumental de Villahermosa, recibe una cornada en la pierna derecha, llegando clínicamente muerto al hospital, donde fue despertado 3 días después.

Hijo de Benito Mata Peña y María Teresa Carlos, nace en la ciudad de Torreón, Coahuila, un 23 de abril del año 1975, Jorge Roberto Mata Carlos. Siendo el mayor de 3 hermanos recuerda una niñez feliz al lado de su familia.

Se describe como un niño inquieto, juguetón y amiguero, con gusto por las actividades de grupo, tuvo la oportunidad de pertenecer a la banda de guerra de su escuela y era gustoso de participar en todo bailable folklórico que se presentaba.

«Mi padre me llevaba al futbol cuando empezaba el Santos Laguna en los años 80».

El amor por la fiesta brava

Recuerda que su padre, Don Benito Mata, lo llevaba a las corridas de toros desde niño, fue así como nació su amor por la «afición».

Jorge no sabía de ídolos como Superman, el Hombre Araña o Batman, para él, un niño de apenas 9 años, sus ídolos eran Curro Rivera, Eloy Cavazos y Valente Arellano.

Recuerda cuando falleció el matador Valente Arellano en un accidente. Cuenta que para poder recibir su «domingo» por parte de su abuelo, tenía que cumplir con algunas tareas, una de ellas, salir temprano a comprar el periódico.

«Me acuerdo muy bien que tenía exactamente 9 años, cuando vi por primera vez torear a Valente Arellano en Torreón, lo vi de cerquita ahí en el patio cuadrillas, le toque su traje y para mí fue magia porque a partir de ese momento, el fue mi ídolo de niño».

A veces, cuenta con gracia, tenía la necesidad de corretear al voceador porque este no lo escuchaba. Apenas tenía el periódico en sus manos y lo primero que hacía era abrir la sección de deportes para ver si había algo de toros o de futbol.

«Me acuerdo un domingo 4 de agosto del 84 que vi la primera plana de La Opinión, donde el primer encabezado era que se había matado Valente Arellano, ese día fue un día muy trágico para mí como niño, me marcó».

«Me agarré llorando 2-3 horas inconsolablemente porque se había muerto mi ídolo Valente Arellano y en ese momento yo decidí que iba a intentar ser como un Valente Arellano, que iba a ser torero».

Su sueño de niño, ser torero

Cuenta que jugaba futbol, siempre hasta la fecha le ha llamado la atención, pero solía jugar unos 15 minutos, luego, se salía del equipo y se iba a jugar a ser torero.

En casa de su abuela no faltaban los regaños porque agarraba sus agujas de tejer como espadas, tenía todos los sillones agujerados porque según él, se tiraba a matar. Dos o tres veces por año había necesidad de mandar tapizar los sillones.

Inicios 

Estando en secundaria empezó a conocer novilleros de la región, le llamaba la atención ir al Bosque a verlos entrenar por las tardes, y como el estudiaba también por la tarde, tenía que «echarse la vaca» causándole esto problemas con su madre cuando «lo cachó».

Cuenta que su madre lo regañó muchísimo, advirtiéndole que no quería recibir nuevamente un reporte de la escuela. Hizo un pacto con ella, tenía que terminar la secundaria y entrar a una preparatoria.

En el Bosque entrenaban varios novilleros: Manolo Castrejón, Manolo Zorrilla, el As de Oros. Ellos ya eran novilleros y él apenas quería empezar.

«Un día en una corrida de toros estaba por ahí el ingeniero Valente Arellano, me dijeron quien era él y yo pues imagínate el papá de mi ídolo, y me dio un gusto conocerlo. Fui y me presente con él y le dije me llamo Jorge me apellido Mata y yo quiero ser torero»

Continua contando que el ingeniero Arellano volteo y se rió, diciéndole que como él, miles querían ser toreros, que él también lo había querido, y se rió. Jorge muy molesto le dijo que él no estaba bromeando, que él quería ser torero.

Viéndolo espigado, delgadito y moreno, el ingeniero Arellano le dijo que ya parecía un torero. Jorge le dijo que deseaba que él le enseñara el arte del toreo, recibiendo a cambio una sonrisa del ingeniero Arellano, quien le dijo que lo vería al día siguiente, lunes, a las 6 de la mañana en su casa. Luego Jorge se enteró que el ingeniero lo hizo para «quitárselo de encima», creyendo que Jorge, no se levantaría a las 6 de la mañana.

«Y resulta que le timbré en su casa el lunes a las 6, fue cuando se despertó y se dio cuenta que en verdad quería ser torero, que no era un juego para mi».

Sus padres le pusieron como requisito terminar la preparatoria, lo cual hizo por las noches. Empezó a entrenar con el ingeniero Valente en la plaza Kennedy, todas las mañanas durante seis meses, todos los días hasta los domingos.

El ingeniero le enseño el «abc» del toreo, además le enseñaba videos de Valente, su hijo. Le tomó mucho cariño. Luego lo presentó con el matador Arturo Gilio, ya que por cuestiones de trabajo ya no podría entrenarlo él mismo.

El ingeniero Valente sabía que Jorge tenía madera y pensaba que no podía desperdiciarla yendo al Bosque, donde no aprendería mucho. Corría el año 92.

«Arturo era un torero triunfador, acababa de cortar un rabo en la Plaza México y pues también era mi ídolo, era ídolo de la Laguna. Para mí, conocerlo fue comosacarme la lotería porque a partir de ahí inicio una amistad».

 

En el 97 gana un gran premio novilleril aquí en Torreón, 30 mil pesos en aquel entonces. Esa oportunidad se la dio Don Jaime Cantú Charles (qepd). A partir de ese gran premio, empezó a sonar como novillero y empezó a torear novilladas por todo el país hasta llegar a un número total de 72 novilladas y debutar en la Plaza México como novillero un 3 de septiembre del 2000, siendo este uno de sus grandes sueños, llegar a la plaza monumental más grande del mundo, la Plaza México, pisarla y torear ahí.

También conoció al matador Antonio Lomelí (qepd), con el anduvo también dos años intercalándolo con Arturo y comenta, les aprendió muchísimo.

«El matador Antonio me enseñó el carácter que debe tener un torero».

La opinión de sus padres al respecto

Su padre siempre lo apoyó, al ser taurino y siendo Jorge su primer hijo, siempre estaba gustoso de que toreara. Su madre lo único que le pidió fue que si se iniciaba en la carrera de los toros, no se quedara como aspirante a novillero o como novillero, que lo culminara, que llegara a tomar la alternativa con todos los derechos como debe ser y que si también tenía su sueño de llegar a la Plaza México que lo cumpliera, ella le dio su bendición. Sus padres le dijeron que lo iban a apoyar, pero siempre y cuando no lo dejara a medias.

Luchando por su sueño 

Jorge nunca dudó de su decisión de ser torero, luchó por su sueño que recuerda surgió a los 4 años de edad. Cuenta con orgullo lo que Manolo Mejía le dijo el 15 de septiembre del 2001, cuando tomó la alternativa en Torreón:

«Me dijo que cuando me conoció veía en mi mirada que yo iba a lograr mi sueño y que para él era un gusto, darle la alternativa a alguien que haya soñado ser torero».

En sus inicios tuvo tres cornadas, ninguna de estas grave.

Que esperaba lograr

Su ilusión, ser matador de toros. Como novillero logro pisar la Plaza México, esperaba poder haberlo hecho también como matador de toros y triunfar. Soñaba con ser figura del toreo.

«Algunas cosas se cumplieron, yo esperaba ser matador de toros y fui el quinto matador de toros en la historia de Coahuila, pero pues si hubo sueños que se tuvieron que truncar».

Su alternativa

Fue la primera vez que su madre, la señora María Teresa, fue a verlo torear. Ni como novillero ni a la Plaza México fue. Como cualquier madre, ella sufría al ver a su hijo en el ruedo, pero ella se lo había prometido a Jorge, si él lograba cumplir su sueño de ser matador de toros, ella iba a estar ahí sentada.

«Me acuerdo que en ese tiempo mis papás estaban separándose, para mí fue llorar a lagrimas al verlos juntos viéndome lograr mi sueño de ser matador de toros en mi tierra, con un padrino de una categoría como Manolo Mejía y ante mis amigos y mis amistades, mi afición, por ser de La Laguna»

Mayores satisfacciones

Con orgullo en sus palabras cuenta ser el único torreonense, hasta ahorita, que a toreado con el Juli. Fue en el año 99, un 6 de agosto en la Plaza de Toros Torreón, cuando el Juli era como novillero un fenómeno mundial.

Jorge tiene el orgullo de haber cortado una oreja y haber triunfado al lado del español. Además tiene el orgullo de haber toreado dos veces con el rejoneador más importante del mundo, quien ha marcado una época: Pablo Hermoso de Mendoza. Tiene además la satisfacción de haber toreado dos novilladas en España.

«Eso me da orgullo, haber entrado a la historia como el único lagunero que ha toreado con el Juli y con Pablo Hermoso de Mendoza, como figuras importantes».

Su preparación como torero

Hacer mucho ejercicio, correr muchísimo, mantenerte sano, no fumar, no tomar. Advierte que es una vida totalmente disciplinada en ese aspecto. Correr por las mañanas, entrenamiento de salón, hacer alguna faena a algún otro compañero, entrenar en el aparato a matar, entrenar con el aparato a banderillas, ver videos.

«Hoy por hoy con los adelantos que hay en las redes sociales, puedes ver muchos videos, documentarte mucho, ver tus propios videos para ver en que estas fallando y es totalmente un análisis de todas tus cualidades y todas tus deficiencias, porque sales a lidiar un toro bravo y tienes que estar al 100 por ciento física y mentalmente».

Mayor virtud

Ser un torero muy valiente, muy entregado, no era un torero de mucho arte, pero sí era un torero que tenía plasticidad para torear y sobre todo tenía muchísima entrega, banderilleaba, ponía banderillas cortas, hacia suertes como el farol de rodillas y portagallola.

Mayor desventaja

Platica que a veces no se preparaba como debería, entonces le costaba mucho trabajo físico llegar al cien por ciento a las plazas de toros.

La trágica cornada

El 24 de febrero de 2007, en la Plaza de toros Monumental de Villahermosa Tabasco. Fue una cornada en la pierna derecha que le partió la vena femoral, la vena safena y la vena iliaca.

Fue una cornada muy grave donde perdió 5.6 litros de sangre, llegando clínicamente muerto al hospital, donde fue despertado tres días después. Siendo una de las cornadas más graves que ha habido en los últimos 20 años.

El toro

Fue un toro de la ganadería de cerro viejo, se llamó «Chorote», con 473 kgs.

La invitación

Fue el matador de toros francés Michel Lagravere quien invitó a Jorge a esta corrida del 24 de febrero. Lo hizo en correspondencia a una invitación que antes le hizo Jorge para torear en una plaza portátil en la feria de Gómez Palacio.

«Ese día fue un día complicadito»

Recuerda Jorge que llegó un día antes a Villahermosa, se instaló en el hotel, cenó con el matador Michel Lagravere. Se acuerda que al siguiente día, había un sentimiento que lo hacía sentir a disgusto, como si algo fuera a pasar.

Normalmente acudía al sorteo de los toros, al terminar, por lo general se regresaba al hotel, a relajarse escuchando música, a veces se iba un rato al gimnasio, pero ese día fue diferente.

Al terminar el sorteo se percató que en la capilla de la plaza había misa y junto con el matador Manolo Mejía, se quedó a escuchar misa, nunca antes se había quedado y está seguro que eso fue lo que le salvó la vida más tarde.

«Ese día no estuve nada relajado, anduve muy tenso, le marque dos veces a la mama de mis hijos».

La corrida

Fue un toro muy bueno, con el capote le hizo unas suertes muy buenas, la gente se empezó a emocionar, luego lo banderillaron, pero el toro tenía ciertos problemas, se regresaba muy rápido y era un toro muy áspero, inclusive tumbó al picador.

Esa corrida fue en febrero, era su primera corrida del año 2007 y recuerda traer cierta duda. Empezó a torear y a desenvolverse poco apoco hasta que en un derechazo se le desarmó la muleta y por ahí el toro vio poquita luz y le pegó la cornada.

Las dos ambulancias

Jorge sabía de la gravedad de la lesión. Siente un inmenso agradecimiento con el maestro Pablo Hermoso de Mendoza, pues fue él quien llegó primero y le tapó el boquete y le hizo un torniquete con su corbatín. Luego lo llevó cargado hasta la ambulancia.

«En esos momentos fue un grito de dolor, sentía que se me estaba vaciando la vida por ese boquete y fue algo que todavía lo recuerdo como si fuera ayer».

Recuerda escuchar muchos gritos de las personas, gritos de los monosabios, quienes lo cargaron y lo metieron en una ambulancia equivocada, ya que un coche estorbaba para que ésta pudiera salir.

«Gracias a Dios había otra ambulancia, sino, me hubiera muerto ahí, no hubiera llegado. Creo mucho en las circunstancias y en el destino porque esa corrida empezaba a las 7 y empezó hasta las 8 porque el juez dictamino que si no llegaban las ambulancias no empezaban los toreros a torear y se tardaron una hora en llegar porque había habido mucho tráfico por un accidente y a final de cuentas como no llegaba una pidieron otra y llegaron dos».

«Yo me fui en la segunda, en la última que llego, la que estaba lista para salir, creo que eso y el tapón que me hizo el maestro Pablo Hermoso con su mano, y la bendición de Dios es que ahorita estoy aquí».

Recuerda haber sentido un dolor tremendo, se trataba de una cornada muy grave, la misma por la que murió Manolete, por la que murió Paquirri, son cornadas mortales. El sabía de la gravedad de la lesión y estaba consciente que se podía morir.

Fue trasladado al hospital estatal de Villahermosa «Manuel Rubirosa». Llegó prácticamente muerto, ya no oía ni veía, solamente recuerda haber sentido que lo tocaron muchísimas manos, lo canalizaron y de urgencia lo operó un angiólogo. Despertó a los tres días.

Después vinieron muchos problemas relacionados con la circulación de la pierna, querían amputarla pero no lo permitió, después de estar quince días en terapia intensiva, el matador Arturo Gilio decide que lo trasladen al hospital Ángeles aquí en Torreón, en donde estuvo internado por dos meses y medio para poder salvar la pierna y que no se la amputaran.

«No sentía culpa. No me reproché. Yo estaba consciente que los toreros estamos expuestos a morir en el ruedo o en este caso a pasar lo que pase yo».

32 Cirugías

Siempre tuvo esperanza de recuperarse, pero entre tanta cirugía se le infiltro una bacteria, provocando osteomielitis en la pierna, haciéndolo batallar durante cuatro años, para llevarlo ya desesperado, a tomar la decisión de amputarse por debajo de la rodilla y tener la necesidad de usar una prótesis.

El retiro

Ya no podía torear, con la pierna como la tenia le era imposible, no podía correr ni hacer ejercicio, Jorge estaba consciente que el tiempo pasa y atrás vienen generaciones de toreros jóvenes, con sus dos piernas perfectamente bien, por eso opto por retirarse.

Su única opción

Era la solución para poderse quitar ese problema de la osteomielitis y estar ya sano al cien por ciento, porque la osteomielitis ya le estaba causando daños vitales en su salud.

Antes de la cirugía escribió una carta que publicó en los medios sociales, su intención: compartirle a las personas que lo siguen, la decisión que había tomado, era el 29 de septiembre.

«Tome la decisión consciente de que era lo mejor para mis dos hijos, para mi vida y pues también para tener mejor calidad de vida».

Fue en el hospital Club de Leones donde su equipo médico encabezado por el doctor Enrique Montes Paramo y el doctor Eduardo Martínez consumaron la amputación. La cirugía fue el primero de octubre de 2014.

Se trata de una amputación transtibial de la pierna derecha, dejando solamente 14 centímetros por debajo de la rodilla.

No hubo llanto

Fue una decisión tomada con tranquilidad, muy consciente de lo que iba a pasar. Jorge había tenido ya 3 o 4 años para maquilar como iba a ser su vida después.

«Lo afronte con mucha valentía y en el momento que desperté sentí que me habían quitado un problema de años, que era mi pierna enferma y me sentí liberado, nunca derrotado, con muchas ilusiones de retomar mi vida, pero ya sano».

Sus hijos, su fortaleza

Jorge sabía que sus hijos necesitaban un papá fuerte y sano, ellos fueron su mayor aliento para tomar la decisión y afrontarla de esa manera.

Llovieron apoyos

Los apoyos vinieron de muchos lados, primeramente menciona a su familia, a sus padres y hermanos, al matador Arturo Gilio, a sus amigos. Agradece el gran apoyo que recibió del Gobierno del Estado y del Municipio para poder tener su prótesis.

Renaciendo

Jorge lleva una vida tranquila, hace ejercicio, trabaja en el Coliseo Centenario organizando eventos, además trabaja con el artista lagunero Pablo Montero como buking manager, teniendo a su cargo las fechas del cantante.

Sus hábitos han cambiado, lleva una dieta y acude regularmente al gimnasio. Disfruta el ver a sus hijos y pasar tiempo con sus amigos.

«Veo la vida de una manera diferente, entiendo que no te puedes ahogar en un vaso de agua, todo tiene una solución, todo está en tu mente para salir adelante».

Con agrado habla de la ilusión que tienen sus dos hijos, Diego Antonio de 10 años y Jorge Andrés de 7 años al ver ahora su pierna normal y verlo caminando bien. Los describe como niños muy realistas y conscientes de su problema.

«Ellos vieron todo mi viacrucis con mi pierna, lo que batallé, ahora están ilusionados y ya quieren que juguemos futbol juntos, ven todo esto de una manera positiva».

No imagina a sus hijos en el ruedo, menciona que a ellos no les agrada mucho «la fiesta», prefieren el futbol. Además como padre no es algo que quisiera ver, sabe que es una profesión complicada y muy dura. No le gustaría que tuvieran que pasar por algo como lo que él tuvo que vivir. Prefiere, dice, que lleven una vida lo más normal posible.

Cada vez más fuerte

Su rehabilitación consiste en fortalecer cada vez más su pierna, guiado por el ingeniero Gerardo Caudillo, quien es el protesista que adapto la prótesis que ahora usa.

Planteando objetivos

Busca prosperidad como persona y una estabilidad económica. Quiere sacar a sus hijos adelante, que no les falte educación, porque dice Jorge, sin educación no van a llegar a ningún lado. Desea ser feliz, volver a formar una familia y ser un mejor hijo.

De momento la idea de regresar al ruedo no es una opción para él, aun cuando le ha pasado por la cabeza, sabe que primeramente tiene que recuperar su movilidad, caminar y volver a correr, siendo esta ultima una de sus mayores ilusiones, además de ser un ejemplo para otros deportistas.

Hay talento en la Laguna

Jorge ve novilleros en la Laguna con posibilidades de hacer algo importante, habla de la alegría que le provoca que alcancen sus sueños, como él lo hizo. Ve toreros importantes en México y está seguro que la fiesta de los toros resurgirá con tanto torero joven.

Es tanto su amor por la fiesta brava que a pesar de la lamentable cornada que sufrió, sigue exhortando a los novilleros y les da consejos para que puedan cumplir sus sueños.

Si pudiera regresar el tiempo…

Volvería a torear, volvería a ser torero, pero si quitaría lo de la cornada, si quitaría ese trago amargo en su vida, obviamente no le gustaría volver a vivirlo.

«Si volvería a ser torero porque para mí es la profesión más hermosa que hay, es mi pasión, pero si hubiera una bolita mágica y me dijera que quieres quitar, si quitaría la cornada».

Requisitos para ser torero

«Vocación, disciplina, valor, ganas de ser, hambre de ser torero. También se necesita mucha inteligencia, porque es un mundo muy difícil, el mundo de los toros».

Por Carlos Hernéandez Castrejón para Milenio La Laguna.

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