De los toros con verdad: Luque se llevó la tarde; el “Payo” no tuvo la suya…

Daniel Luque. Foto Emilio Mendez.

La tarde fría que fue respetada por la lluvia cuando había presagios de agua, la que afortunadamente no llegó metiéndose la afición a medio aforo de la plaza para un festejo que ilusionaba, pero que al final por infortunio de lo descastado del ganado y el poco acoplamiento de uno de los alternantes, dejó la función en una más.

Encierro muy bien presentado de Fernando de la Mora que lució variedad en los tonos de cárdeno, todos luciendo astifinas defensas y la importancia de una corrida con crianza que, pese a la romana anunciada, fue picada con levedad a puyazo por toro, no prestándose la emoción en la arena, destacando la actuación del diestro andaluz, Daniel Luque con corte de dos orejas, resultando el triunfador de la tarde.

Después del clamoroso triunfo de la corrida de su presentación, repitió uno de los toreros que está proyectado para figura tanto de España como del mundo, dejando constancia de su real valer en una actuación en la que desbordó torería, entrega, empeño y expresión artística acendrándose de nueva cuenta en el ánimo del público guadalajarense.

Brilló Daniel en su toreo de capa con verónicas pausadas, de gran temple y armonía, rematando con recortes y medias para cartel, y quitando por chicuelinas lentas que impactaron fuerte.

Con la muleta ha plasmado su toreo de profundidad y hondura, enmarcado en una estética que da realce, a series de ayudados con la derecha y al natural con la zurda, mandando, templando y ligando, haciendo gala de sitio, valor y recursos.

Efectivo con los aceros, cobró sendas estocadas, entera en uno y media lagartijera en otro, haciéndose merecedor de un trofeo en el que abrió plaza y otro más en el quinto de la tarde, dejando estupendamente su cartel en la Plaza Guadalajara que seguramente será bien recibido para futuras actuaciones.

Enhorabuena a Daniel Luque que avizora una gran temporada española en la que con toda seguridad consolidará su sitio destacado como figura del toreo.

Para los toreros artistas, esos de inspiración y gusto, cuando no consiguen acoplamiento por el juego de sus enemigos, difícil resulta que triunfen cuando, fundamental es que artistas, se gusten. Cuando no logran gustarse hacen que el público les voltee la cara.

Este fue el caso de Octavio García el “Payo” quien simple y llanamente no tuvo la suya, pese a los deseos manifiestos y al empeño y voluntad demostrados, pero cuando los duendes no aparecen, el arte queda difuso.

Momentos aislados son los que tuvo el queretano destacando algunos lances a la verónica, y series de naturales y derechazos que se le corearon. Entero, sus faenas carecieron de conjunción quedando su actuación en un tono deslavazado que irritó a un sector del respetable que se puso a favor del toro.

Buenas tardes ha brindado Octavio en Guadalajara que es su plaza, pero la de ayer… no fue la suya.

Fuente: El Informador.

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