Hay de espantás a espantás: De “El Gallo” a María Sharapova.

sharapova

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Acapulco, Gro.- En la vida hay de espantás a espantás en todos los ambientes ya sean taurinos, políticos, deportivos o sociales por citar algunos ejemplos. En el toreo las espantás mas frecuentes por antonomasia han sido las de Rafael Gómez “El Gallo”. Luego las han practicado esporádicamente los Cagancho, Curro Romero y Rafael de Paula. 

Eran famosas las de Cagancho; incluso se le escribieron letrillas en los carnavales de Cádiz:

“y parece mentira que, pa coger a un Cagancho faltó cuatro regimientos y un batallón de guardias de asalto”. 

Celebres eran las broncas de Curro Romero que  poseía una especial cualidad para armar alborotos y polémicas. El público acudía a las plazas deseoso de abroncarle o de aclamarle según, si le daba por una de sus «faenas» en cuclillas, quitándole al toro las moscas, o le daba por quedarse quieto, la figura erguida, con singular empaque, llevando al toro, muy lento. ¿Cómo estuvo Curro? preguntaban después de cada festejo del maestro, pues estuvo en su línea era la mejor respuesta; es decir dividió al público en aclamadores y abroncadores y oiga usted ¡Es un mérito despertar estas pasiones más allá de las orejas!

En México fueron celebres las broncas del Luis Castro “El Soldado” a quien el mismísimo Rafael El Gallo, le confirmó un 12 de mayo la alternativa en la Monumental de Las Ventas de Madrid, con toros de Clairac, y como testigo Marcial Lalanda, quien en esos días ya empezaba a concebir el boicot contra los toreros mexicanos.

“El Soldado” armó broncas tremendas, entre ellas las del 11 de enero de 1942 con el toro “Corvejón” de San Diego de los Padres. Una bronca sin precedentes y uno de los líos más imponentes que se hayan registrado en la historia de la fiesta brava en la capital. Dicen los cronistas de esa época que la gente se lo quería comer vivo.

Al domingo siguiente armó la grande pidiéndole, ante el azoro generalizado, un cojín a un espectador. Uno de los muchos que le arrojaron una semana antes, y que inundaron el ruedo de El Toreo, cuando tuvo la almohadilla; “El Soldado” la colocó en la arena, se paro en ella e inició la faena con unos ayudados por alto suficientes para reconciliarse con el público.

Lorenzo Garza era otro torero célebre por su carácter explosivo que le hizo tener no únicamente grandes actuaciones, sino también protagonizar grandes broncas, lo que le valió el apodo de “El Ave de las Tempestades”.

Hoy todo ha cambiado, hasta las broncas o las espantás que ahora se dan en los escritorios. Ahí está el caso de los desertores de Sevilla que en tiempos de crisis y muy delicados para la fiesta brava, han decidido no actuar en la Maestranza, aun cuando este seria el segundo año consecutivo en el que gracias a sus rencillas, afectarían a esa pedazo grande de la historia de la tauromaquia, que es para muchos la máxima catedral del toreo y del arte.

¿Las razones? El poder y la ambición disfrazada de respeto así como el derrocamiento de la familia Canorea. Pero todo fuera del ruedo, que hoy las grandes broncas y diferencias en el toreo moderno ya no se arreglan con el toro de testigo.

Todo esto pasaba por mi cabeza mientras me encontraba sentado en mi butaca del abierto de tenis de Acapulco y me disponía a ver la final femenil, donde la ausencia de la tenista rusa Maria Sharapova era la nota del día. Al parecer a la bella tenista le dio la venganza de Moctezuma y decidió pegar la espantá unas horas antes de jugar la semifinal contra la francesa Caroline García, dejando a los organizadores del torneo y a los aficionados con un palmo de narices.

“¿Que mala onda lo de Sharapova no? Es una falta de ética al tenis y a todos los que venimos al torneo no crees” me preguntaba un aficionado que venía de Morelia con su hijo. “¿A poco no te parece una falta de respeto?” remato.

“La verdad es que no tanto, porque yo mas que aficionado al tenis soy aficionado a los toros, por eso ya estoy acostumbrado” le conteste mientras me acordaba de la espantá de Pablo Hermoso en la temporada grande, la ausencia de Manzanares, los caprichos de Castella, los bernaldos que lidio Perera en la Plaza México y así me podría seguir toda la noche.

Afortunadamente la suiza Timea Bacsinszky con un revés perfecto con slice me metió en su faena y terminamos una edición más del gran abierto mexicano de Acapulco en santa paz.

Es lo que digo yo.

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