
Más después de lo de ayer que está haciendo funcionar el boca a boca tras las rotundas actuaciones de Morante en el máximo nivel artístico, la creatividad, lo sutil y de El Juli en el dominio y la construcción del arte de torear desde el poder y convencer cuando los enemigos hacen pereza a la hora de embestir. También la capacidad de Luque en franca evolución, más maduro, si cabe, que en la gran temporada anterior, aunque agobiado en el sexto –excelente en el tercero- tras la serena torería con capote y muleta de Morante y el ataque a tumba abierta de Juli. Tarde en que, curiosamente, o mayor mérito de la terna, los toros de Victoriano del Río tuvieron en su simpleza el déficit de lo mucho que de ellos se esperaba.
¡Estamos mejor que queremos! Morante vuelve el miércoles y Juli el jueves. Y lo de ayer es importante para el espectador indeciso lo mismo que los mítines políticos cara a los dudosos, siempre cada uno con su club de fans.
De las más de 10.000 gentes de ayer, apenas 500 estaban en la pomada de las vicisitudes de la empresa y su vinculación a la FIT (esto lo conocen 103; los 3 los tengo identificados, los otros 100 son a bulto) para dos meses después de tal matrimonio de conveniencia, en vísperas de estas Fallas, se consumara el divorcio. Y en ese grupúsculo de aficionados ilustrados, la prensa en general y el taurinismo militante, lo han visto con cierto agrado. Más como un apoyo incondicional a Simón Casas y su equipo –muy identificado con Valencia y sus señas de identidad- y como una liberación –sin manejar más datos que intuiciones- de todos. Se palpa en el ambiente como una sensación de independencia fallera, incluso sin que la absorción se haya notado si se hubiera producido en la confección y prólogo interno, tan solo queda la huella de la “mexicana” FIT la impresión del acrónimo en los boletos.
Teniendo en cuenta la importancia de Valencia y vecinos (Zaragoza, Alicante, Nimes…etc.) que comanda el grupo de Simón Casas, los pocos enterados de los entresijos del surgir, devenir, composición etc. de la tal FIT (Fusión Internacional Tauromaquia) presumen de haber advertido del recelo cuando el rumor se hizo noticia con el argumento de “ya conocemos a los mexicanos”, y ahora se dan la razón a ellos mismos, autocomplacientes, sin más argumentos.
Quizá a Simón, después de su lucha de muchos años y haber llegado a la cresta de la ola con su esfuerzo, su estrategia de hacer sinergias, con su mimo a la élite torera y ganadera (excesivo), a costa de un bolsillo generosamente endeudado, no le terminaba de convencer, para coronar su carrera, -y ya, por edad, en un último sprint para llegar a la meta- la palabra RESCATE.
Y eso es lo que, parece, interpretaron los mexicanos de la todopoderosa ETMSA (Ballieres), “operación RESCATE”, cuando se pretendía una “fusión” para –preservando independencia de acción dado los buenos resultados que a los aztecas les sedujo a plantear la operación- aunar voluntades, conocimientos, experiencias, desde la solvencia económica de futuro y el saneamiento del presente. Pero cada uno en su casa y Dios en la de todos. Si yo te compro un porcentaje amplio, aunque sea mayoritario, de tu empresa, es bajo unas normas y un dinero. Usted me da el dinero y yo negocio con “mis acreedores”, que son “mis clientes” la deuda, en la seguridad de saldar tal a 0 para empezar, la FIT, de ídem. Pero soy yo el que administro el dinero de “mi” venta y no ustedes con “mis” proveedores.
Desde que una operación se rumorea, o se anuncia, hasta que se oficializa es lo que va del trato a pagarlo.
Con esta sinuosa forma de entender el negocio, la FIT la “fotut” en unas Fallas que, si vale de ejemplo, están poniendo en valor –hacer de la necesidad virtud- con chapitas, pulseras, otros abalorios, buen humor esa mala tarde que tiene cualquiera la del “caloret” aunque sea “hivern”, el “caloret faller” del “fresquet (fresc) del verán (estiu)”.




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