Moño Negro y Punto Rojo – Paso Fuerte de Piedras Negras en Texcoco.

Ignacio Garibay, se quedo en la orilla con el mejor lote.

Como hechos a mano, bordados por fuera, la corrida de Piedras Negras, en tres turnos diversos, sorprende a bien y vuelve a cuestionar el modelo de fiesta que a la Afición la han impuesto de algunas décadas para acá. Injustificable, con el lote de la corrida, Ignacio Garibay muestra que su estado actual es de plena liquidación. Joselito Adame en desigualdad, saca lo peor y salva apenas el compromiso mientras que Sergio Flores se topa sin éxito con uno de los toros más bravos que se lidiarán en el presente año taurino mexicano.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Texcoco.

Sí, llueve antes de las tres. Y buen augurio en los toros esto suele ser.

Enlodado, Texcoco refleja una Feria que ha perdido alegría taurina, cambiada por el despilfarro musical de baja calidad que inunda incluso el sagrado espacio de la Plaza, una vendimia espantosa en el tendido que lo único que hace es afectar la lidia. Pero, al fin Texcoco, nadie hace nada.

Y la iluminación peor que nunca.

El único que ha protestado, nos llega el reporte tan solo llegar a la Plaza, ha sido Joselito Adame por la conformación de los lotes. Y si lo hizo, ha tenido toda la razón. Es increíble que dos de los toros de hechuras más perfectas, cuya expresión en la jeró denota voluntad para embestir hayan caído para pésima fortuna en manos de Ignacio Garibay, que si regresa al toreo lo ha hecho para lamento de un lote de triunfo claro.

Incluso, la taurinería militante, habrá de estar molesta con la corrida en general, ya diremos por qué, pero indubitablemente feliz con el primero, el mayormente parecido al toro “convencional” el del “gusto del público”, pero el de la pasión de la Afición.

Afortunadamente.

Pues Ignacio Garibay muestra muchos de los defectos de su generación, la que no alcanzó a llegar. Se queda en la orilla, pese a su temple con el capote, un lance por el lado derecho destaca, pero el torero cuando aspira a ser mejor no puede caer en la chabacanería de lanzar y dejar la montera en la arena para que el toro se arranque a la chicuelina.

Tarde, se da cuenta que, además de reservón, el negro “Mandarín” tiene son en la embestida y mucho que templar. Noble, pese a dolerse y rascar, pide los medios, sujetarle e imponerse. Garibay hace lo contrario. Poco pisa el terreno, sin sitio consigue derechazos mitad enganchados con falta de soltura terrible. Deja al toro ir al terreno que quiere y aun embiste. Mal con la espada, se le escapa lleno de nobleza.

Cómo no cae en manos de alguno de los demás espadas.

Y no digamos el precioso, degollado y serio por delante cuarto.

No traga su acostumbrado lance a la verónica que al Piedras Negras siempre hay que abrirle bien, muy bien, los brazos, si no la resultante es la espantada y el susto, brinco al callejón incluido con el que Garibay queda exhibido. Y el toro crece, es picado levemente y el torero que está espléndido, le receta el segundo puyazo ante un caballo débil, el cárdeno oscuro, pega abajo fuerte y derriba.

Crece en banderillas y llega a la muleta, no pidiendo, sino exigiendo mando, quietud y firmeza, cosas terriblemente lejanas ya en este torero que declina a cada paso del toro. Macheteo de inicio.

Algún derechazo se salva, haciendo un esfuerzo colosal quedarse quieto y soportar la mirada del toro que nota el pequeño gran hueco entre muleta y diestro para luego engancharle, no pisa el terreno otra vez y no hay ligazón. De la izquierda ni pensarlo, el sustazo inicial lo explica todo. Garibay, que cree que con la entera derribará sin puntilla a “Coquinero” se topa con que el piedranegrino tiene aun más dentro.

Situación dudamos él aun tenga.

Las ganaderías tlaxcaltecas temidas por los viejos aficionados en Domingo de Ramos –recordemos a Velázquez en Cuatro Caminos y Capetillo en la Plaza México- son temidas por los nuevos taurinos que, administrativamente, las tienen inhabilitadas.

Hoy al menos, tratando de dejar escándalos atrás, Joselito Adame, sale a dar la cara con el lote peor hecho y más ofensivo. Y se estrella con el avispado y listo primero que sale pero se vuelve al toril y a punto está de formar el desastre. No cerrar la puerta, Señores, sino hasta que el toro no esté adentrado al ruedo. Éste sale enterándose, un toro para lidiar como antes. Adame luce al recibo y cuando le quiere recortar el cárdeno se lo cobra.

Este “Cirujano” alto, ofensivo de cara está dispuesto a usar el bisturí.

Adame usa el machete y por fuera está todo el tiempo. Mal con la espada.

Desquita con el quinto al que vuelve a torear bien a la verónica y, pese al cabeceo, un quitazo, por nota ejecuta por chicuelinas, incluso una es vertical y de mano muy baja, regodea y emociona. Toma banderillas y pese a reunirse, solo deja dos palos. Malamente. No pueden tomarse los palos para no dejarlos en todo lo alto. Entonces Joselito se encuentra con la protesta y el cabeceo del este arromerado y hermoso toro.

El inicio, sentado en el estribo, convence y enciende la penumbra texcocana, el firmazo es muy torero y las siguientes dos tandas, pese a la debilidad, una por cada lado rompen las palmas por su rotundidad. Lo que viene es la ruina, con la corriente Banda –nunca mejor aplicada la denominación- que cambia “En er Mundo” por la “Pelea de…”

Es mejor no recordar.

Se contagia Adame y la velocidad llega, lo pincha y las orejas se esfuman.

Tal como se esfuma el precioso tercero, de ilusionante inicio, ante las igualmente hermosas y sensacionales verónicas de Sergio Flores. Crece el toro, de cara y expresión únicas, en el caballo pero llegado el segundo tercio, con una lidia espantosa, se aflige, se tercia, hace cosas raras y frena la ilusión.

La que se dispara en el hermoso sexto, “Viguía” (sic) un cárdeno obscuro para cartel del Maestro de Tijuana, Reynaldo Torres. Degollado, con el morro en la arena, una meseta de diamante por lomo, comienza embistiendo todo por bajo y dispuesto a repetir ante el nuevos lances bien trazado del torero. Como toda la corrida, empuja con fuerza en varas, exige en banderillas la brega que vuelve a quedarse corta, que no llega.

Y en la muleta no miente. Toda la busca, ataca frontal y Sergio Flores no se haya.

A hocico cerrado, toma todos los cites, abierto en los medios de Sergio que incómodo se ve cuando a la vuelta del derechazo se encuentra al toro que le sorprende cada que quiere recolocarse.

Plantea una faena de muleta puesta al frente en el primer muletazo a distancia y abierto en los medios pero siendo así, el trapo debe estar puesto al siguiente pase y salir al frente antes que el toro. Quizá de iniciar alternadamente, por bajo, el mando sobre la brava oleada habría sido más palpable y expreso. Tácitamente, el astado se va por encima de Flores, bravura seca dispuesta a tomar la muleta donde se la pusieran.

Si tuviéramos que definir torear a partir de la determinante llamada toro bravo, viendo esta corrida, tendríamos que equiparar torear la acción de someter.

La gente, con poca entendedera taurina supo nada de lo ocurrido en el sexto. Los apoderados como el de Flores ayer preferirán siempre toros como el primero, “el que se ha dejado más” le alcanzo a oír decir.

Menos mal Piedras Negras en plena época de displicencia más que ser un toro determinado por el toreo determina, siguiendo esta idea de Alameda, como debe torearse, sometiendo siempre, no fallando en una sola decisión, conjuntar el valor y la inteligencia, mostrar la solvencia y la atingencia.

Más que la percha, la sapiencia.

Pero eso hoy, en plena vendimia y en época de oficialismo, es casi un milagro.

Como el toro y el toreo mismos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Texcoco. Feria Internacional del Caballo 2015. Domingo de Ramos. 29 de Marzo de 2015. Más de media de plaza. Clima espléndido, sol quemante de principio aunque cierre ventoso. Plaza pésimamente iluminada desde la lidia del quinto transcurrida a media luz.

6 toros, 6 de Piedras Negras (Divisa Rojo y Negro) Bien presentada por seria, bien hecha en su mayoría, no obstante lo variopinta, débiles algunos. Segundo y quinto espectaculares de capa, algo destartalado el lote del segundo espada. Con emoción el lote del primer espada: reservón y noble con gran son en la muleta el primero, bravo y emotivo con tremendo lado derecho el cuarto. Complicado el segundo el peor del encierro y con emoción aunque áspero y sin entrega el quinto. Sin fondo tras gran inicio el precioso tercero y espléndido el cierra plaza, número 490, “Viguía” (sic) nombrado con 480 kgs. Cárdeno obscuro precioso de hechura, sensacional por bravo y encastado siempre pelando a más y por bajo. Mereció Arrastre Lento.

Ignacio Garibay (Azul Rey y Oro) Silencio tras aviso y Saludos tras aviso. Joselito Adame (Rioja y Oro) División tras Aviso y Saludos con fuerte Ovación. Sergio Flores (Espuma de Mar y Oro) Silencio y Ovación tras Aviso.

Saludo tras banderillear al tercero, Diego Martínez. El caballo que guarda la querencia en el cuarto sitio claramente está lastimado y sale así a picar, derribado fue César Morales.

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