Opinión: TAMPOCO ES ESO

Por Juan Cruz G.

Esto no tiene remedio». «¡Hombre, tampoco es eso!», le contesté. Buen aficionado el que me increpó, tampoco le faltaba razón. Todo venía derivado de la reaparición, por un día, de un torero, cada día me parece más sincero, que mandó casi una década en el escalafón superior de la torería: ‘Espartaco’, apodo heredado de su padre, que también fue matador de toros sin llegar, ni de lejos, a la categoría alcanzada de su hijo. El caso fue que llenó al completo los tendidos de la preciosa plaza sevillana, sin olvidarnos que también estaba en el cartel otro torero favorito de los sevillanos: José María Manzanares, casi tan ídolo como lo fue su padre en la tierra de María Santísima, pero para mí que el de Espartinas era el eje central del domingo de Resurrección. La conversación con el amigo Jorge derivó al motivo principal del titular, sobre el estado de la fiesta, que no atraviesa su mejor momento. «Es que la competencia en el ruedo no existe, cada uno va a su bola y si les sale un torito pastueño lo torean como saben y a la menor dificultad lo pasaportan sin intentar dominarlo y torearlo después».

Comparto la opinión del aficionado casi al cien por cien y se lo dije, pero siempre me agarro a algún signo de esperanza para seguir creyendo que esto tiene arreglo. Si lo del ‘Soro’ me pareció una temeridad esperpéntica, lo de Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ me causó una sensación de alivio al ver que con los cincuenta cumplidos, el que fuera figura del toreo hasta que tuvo que apartarse por una muy importante lesión de rodilla, sigue sintiendo el toreo. Más, aunque sólo sea una anécdota, porque no volverá al toreo activo. Le escuché en la tele, en una entrevista con Molés en el Plus, cosas con las que estoy plenamente identificado, como aficionado. ‘Espartaco’ conversó, bajo mi punto de vista, con una sinceridad digna de encomio sobre el toreo en general, reconociendo que él no se sentiría con fuerzas para competir en una campaña en la que, los de ahora, le superarían. Natural y lógico, pero la casta, la afición y el oficio bien aprendido de ‘Espartaco’ no lo tienen la mayor parte de los toreros actuales que están arriba.

Cuando el de Espartinas mandaba por derecho propio, decían muchos aficionados la ‘suerte’ que tenía ‘Espartaco’ en los sorteos. Mi respuesta, superadas las dos primeras temporadas como mandón, era muy simple: ¿No será que este torero les puede a casi todos los toros que le salen por la puerta de chiqueros? Esa fue la clave de sus muchísimos triunfos, que primero sometía a los toros y después los toreaba. Ahora sólo un par de figuras, a lo sumo tres, pueden con los toros, les imponen su ley taurina y les sacan lo que llevan dentro. Cientos de toros se van al desolladero sin torear y muchos son los morlacos que llevan buena casta en sus venas. ‘El Juli’ y Perera, que me perdonen los demás, pero hablo de poder, no de estilismos, son dos toreros que hacen lo que hacía ‘Espartaco’, poderles y torearlos. Nada más.

Fuente: http://www.larioja.com/culturas/201504/12/tampoco-20150412010912-v.html

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