Gallo con Mariachi – Triunfa José Tomás en su vuelta a Aguascalientes.

José Tomás. Foto Briones.
José Tomás. Foto Briones.

Como llega se va la esperada reaparición de José Tomás, triunfal en lo numérico, ayuna en la bravura pero abundante en amplios pasajes de buen toreo. Del caro. En tarde tan señalada fallan los toros y los que embisten caen en malas manos. Otro dictado debió tener la suerte en tan señalada tarde. Con todo a favor, el madrileño construye un triunfo a partir de lo que muchos utilizan pero de lo que muy pocos pueden hacer tornar y madurar en su favor: el arte.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Suena el “Imperial Azteca”, Mariachi hidrocálido que acompaña el año pasado en Juriquilla y, claro, hoy aquí en Aguascalientes a José Tomás.

Parte es ya de su entorno.

Lo acompaña desde una hora y poco más previo a hacer el paseíllo.

Incluye la aparición especial de José María Ruíz Narváez “Napoleón” que, previo regaño a la agrupación musical por “arrancarse” sin él a cantar con sentimiento el pasodoble de su autoría dedicado al que regresa. Esto, más un conjunto de sones, corridos y también pasodobles adorna la Monumental de Aguascalientes vestida para las grandes ocasiones y rematada, claro, con los blasones y la heráldica del Estado por todo lo alto además de un mensaje de bienvenida al torero reaparecido en el centro del ruedo.

Llena la Afición los tendidos, a pesar de la descarnada reventa.

Es Aguascalientes la buena tierra, la de la gente buena, la del agua clara y el azulísimo cielo claro, ¿Será también la de los toros bravos? No, desafortunadamente. Como los mariachis, no solo el “Imperial Azteca”, que ya hoy ya no cargan el sombrero charro, los toros cargan cada día menos sombreros charros por astas y mucha menos bravura por juego. Para mal de todos.

Fallan Fernando de la Mora y Los Encinos.

Decir que ambas ganaderías tienen una tarde decepcionante no es faltar a la verdad sino lamentar que José Tomás, en una tierra donde se le considera más que un mortal y poco menos que un Dios, es prácticamente igual que los demás. No sale de las mismas ganaderías que todos y esta vez, a diferencia del año pasado en Juriquilla, el lote mejor no se lo lleva el madrileño sino “El Zotoluco” en su rol de abrir la escena al madrileño.

Y la tarde con ello carga con la mala suerte.

Porque “Zotoluco” enfrenta un toro de Fernando de la Mora, el primero, que, a pesar de calamochear, de no tener el tranco ordenado y carecer de cierta fuerza, mete la cara desde el capote inclusive el torero lancea con temple. Pasado el puyazo, caído y breve, el toro va largo en banderillas y fijo acude a la muleta. Pese a lo descompuesto y al viento que interrumpe de inicio, “Zotoluco” se encuentra por momentos a gusto, cambio de mano de cartel. Pero no va a los medios y en una dosantina el toro le desarma.

La faena diluye. Comienza el calvario del torero al matar. Pincha varias veces.

Saludos en el tercio.

Mismo resultado obtendría con el mejor de la corrida.

El tercero ha sido el toro mejor hecho de Los Encinos, breve de trapío y sin estridencias en sus astas “deja estar” de inicio con falta de fuerza preocupante. “Zotoluco” se anima de capote.

La sangre brava aviva al astado que crece tras puyazo y banderillas, llega con clase y desarrolla a más con la muleta. Largo y con ritmo en la embestida requiere ser bien toreado. Pero la desigualdad priva con “Zotoluco” apurado en el tercio con el toro que prieta a su vuelta por el lado izquierdo tras naturales pero que mejora en los medios donde pese a intentarlo, parones hacen dudar –nada nuevo- al torero y al toro tomar ventaja hasta desarmarle.

Remonta, hay una tanda estimable pero… pinchazos y más.

Alicaído, en la incomodidad del invitado cuya visita ha terminado, el de Azcapotzalco discreto enfrenta al sexto menormente presentado y feo negro astado de Fernando de la Mora. Mismo resultado incluso entre división ante la falta de fuerza, muchos giros, poco toreo y cada día más relegado el torero que algún día emocionó.

Hoy tan solo una pálida sombra queda.

Y contrasta con un José Tomás rejuvenecido.

Navegante” de De Santiago, cambió la historia, se llevó para siempre el ritmo de un torero que estuvo entonces para pelear con el que más. Se llevó las ganas de querer torear con el que más. Hoy solo puede torear así, una vez, de vez en vez, sin presión ni forzar mayormente la situación. Con todo a favor, José Tomás estrella con la mansedumbre.

Vergonzosa y escandalosa la mansedumbre su lote de encinos, segundo y sexto. Principalmente el primero de estos, peligroso, con la cabeza suelta, queriendo hacer daño. José Tomás no se cree en su aparente sosería y a este “Guantero” –lástima de nombre- le lancea castigador, imponiéndose y tratando de someter desde el primer momento pero a este manso, auténticamente, le vale.

Emociona, incluso en las chicuelinas y el remate pero el manso se aprovecha que el quite ha sido en los medios para hacer de las suyas y comprometer después a Alejandro Prado, uno de los héroes del 24 de abril de 2010 y a Gustavo Campos. Impasible, José Tomás brinda ovacionadísimo a la generalidad y alterna castigando por bajo y se luce en el de trinchera.

Pena grande que los naturales sean enganchados ante un toro espantoso de estilo, alimañero y con el aire apagado de una víbora.

Gris como su capa.

Entonces el mérito de la faena, con nueva lección anti-viento, viene con la derecha, donde extrae y arranca del manso dos derechazos, cuatro molinetes a compás abierto de lujo el último y de excepción el desdén. Luego el espadazo. En la suerte natural, arranca José Tomás y, al paso, su mano izquierda baja y la derecha describe la misma curva de la espada. La muerte del estoque es el trazo del brazo diestro que deja sensacional el estoque.

Y sorprende al manso.

Oreja en justicia. Pese a la división.

Con la tarde que cede un poco en su calor de mayo, José Tomás enfrenta a un Fernando de la Mora del mismo tipo de toro que matan los demás y, además, tras lancear templado en un puñado de verónicas y trazar quite combinado, pendiente está de la lidia y otorga al debilísimo astado un inicio por alto sin moverse. De igual modo que los temas toreros taurinamente brinda muleta retrasada en el cite y levanta el engaño al final tratando de que “Querido Pollo” mejore.

Aquel José Tomás que daba el pecho en el cite, de muleta al frente y a la distancia, que embarcaba delante y bajaba la velocidad del toro y se colocaba en la línea de fuego está ya distante. Ayer brinda espacio, no se arrima por arrimarse, se lo pasa cerca pero a la distancia suficiente para aliviar y pese a desarme a la salida de un remate comienza, en plenos medios a trazar largo a aliviar y a correr la mano, a diestra y siniestra, romper la muñeca aun más allá del último tiempo de la suerte.

Aun más allá de lo que quiere el toro.

Entonces se arranca la Pelea de Gallos, innecesaria, más porque la música sobra cuando el arte llena. La dimensión de toreo tomasista ayer queda plasmada al sacar del límite natural del toro gracias, atención no solo a su valor, sino a su temple a su entendedera taurina y precisión en terrenos, la muestra es la tanda en los medios con la izquierda donde, obligando sin forzar, convence hasta hacer pasar al remiso astado. Aun vienen ayudados uno por alto el resto por bajo y estocada entera aunque algo contraria.

Una bastaba, dos de euforia.

Y el sexto, otra joyita cárdena de Los Encinos mansa por el sometimiento de José Tomás desde los lances genuflexos y el nuevo puñado de verónicas, las últimas tres por el mismo pitón y el remate que el toro descompone. Quitazo, a pies juntos, verticalísimas dos gaoneras de Víctor Mora la última a compás abierto muy ovacionada y musicada con Diana floreada y rematada.

Brindis a Miguel Cubero, banderillero de José Tomás, de aparente despedida.

Doblones magníficos de mando y poderío, lo mismo que los derechazos y naturales, con el toro que se raja, que no aguanta la exigencia y se va a las tablas, liga molinete invertido, afarolado y el colofón del pase de pecho. Pinchazo y otra estocada entera. Ovación de lujo y salida a hombros.

La esperanza de ver a José Tomás con sus pares en los grandes escenarios cada día es más lejana. Él requiere su plaza, a su aire, todo calculado y con su Mariachi, “Imperial Azteca” para dar el acostumbrado gallo mexicano.

Lo que no calcula es la necesidad de sus partidarios y de la afición de verle, porque el tiempo corre y no perdona.

No pasa nada porque en Aguascalientes viendo torear así, con Mariachi, serenata incluida… todo se perdona.

Sea en pos del buen toreo. ​

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Aguascalientes, Ags. Plaza de Toros Monumental. Feria Nacional de San Marcos 2015. Sábado, Mayo 2. Octava Corrida de Feria. Lleno de “Agotadas las Localidades” en tarde de hermoso cielo aunque con viento molesto e intermitente, calor aunque con ciertas nubes. Hora y media previo al paseíllo el Mariachi “Imperial Azteca” amenizó el festejo con pasodobles pero igualmente con melodías folclóricas, rancheras y corridos sin relación con lo taurino.

6 Toros, 3 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiados en primero, cuarto y quinto sitio, cárdenos obscuros los dos primeros y negro; correctos de presencia los dos primeros, justo el último aunque sospechosos de pitones los tres. De buena condición primero y cuarto no obstante descompuesto aquel aunque con recorrido y fijeza mientras que falto de fuerza éste último. El quinto duró muy poco. Y 3 de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) los lidiados en segundo, tercero y sexto lugar. Justos de presencia y sospechosos de pitones los t>res. Mansos y descastados los dos primeros, peligroso el lidiado en primer lugar. No obstante lo soso y falto de fuerza, el noble tercero desarrolló recorrido y clase en la muleta, mereció mejor suerte.

Eulalio López “El Zotoluco” (Malva y Oro) División al Saludar, Saludos y Silencio. José Tomás (Azul Purísima y Oro) Oreja con leves protestas, Dos orejas y Fuerte Ovación. Salió a hombros.

El sobresaliente, el matador de toros Víctor Mora, resultó ovacionado y con música tras gran quite al cierra plaza.

Mal las cuadrillas en general principalmente con el lote del segundo espada, en especifico durante la lidia de segundo y cuarto. Ignacio Meléndez sufrió tumbo al picar al cuarto.

El banderillero de la cuadrilla del segundo espada, Miguel Cubero, se despidió de la profesión.

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