Jacobo Zabludovsky, un aficionado a los Toros

Jacobo Zabludovsky y Heriberto Murrieta.

«Antes de que la ciudad se mudara quien sabe a dónde, ‘El Taquito’  era el centro de un reloj que a las doce marcaba Tepito, a las tres el Abelardo Rodríguez, a las seis La Merced y a las nueve La Lagunilla. Era el centro del Centro». Jacobo Zabludovsky 

De SOL y SOMBRA – Redacción.

En una amena e interesante entrevista por televisión que le hicieron hace algunos años al distinguido periodista Jacobo Zabludovsky se tocó, entre otros temas, el de la fiesta brava, afición convertida en pasión que públicamente y en distintas ocasiones manifestó este personaje legendario de los medios de comunicación.

La afición de Don Jacobo por este bello y por supuesto polémico espectáculo son de esas que se llevan en el cerebro, en los genes y hasta en la médula espinal. Miles de ocasiones hubo, públicas por supuesto, para ratificarlo; asistente asiduo, sobre todo a la Plaza México y partidario de grandes toreros, mexicanos y españoles, invocaba el tema a la menor provocación.

Aún más, Don Jacobo que en su tiempo fomentó un culto por esta bella fiesta, hizo un comentario extraño, aunque comprensible, ya que declaro que dejo de acudir a las corridas de toros, porque ya no hay toreros que interesen -en lo que lleva en parte razón- la reflexión hace cambiar de parecer, esto es obvio, es más alguien afirma, no sin razón, que el hombre que no cambia de convicciones es que nunca tuvo convicciones.

No son pocos los taurinos de reconocida afición que si bien no han renunciado al gusto por el espectáculo taurino, si han dejado de acudir a las plazas de toros, otros más drásticos, ahora la ven con animadversión.

Pero Zabludovsky,  quizas sin proponérselo, nunca dejo de recordar en cada oportunidad que tenia algunos sucesos taurinos de su vida, sobretodo en la radio.

Especialmente recordaba los “Jueves Taurinos” en su noticiero televisivo por el sabor que le ponía a sus reportajes de cuatro minutos “el joven Murrieta”, es decir Heriberto Murrieta, con quien hasta el final tuvo una franca amistad.

Paquirri, Don Jacobo y Curro Rivera

“Hace no mucho tiempo nos reunimos con Heriberto Murrieta a analizar un compendio que hizo en video de los mejores ‘Jueves Taurinos’ de aquella época, y la verdad es que disfrutamos mucho las escenas y entrevistas que son un antología para la historia”, comentaba un emocionado y nostálgico Zabludovsky.

Y para dejar más pruebas de su conocimiento de la fiesta brava nos remitio a los lejanos años en que visitaba en Tlaxcala la hacienda “Piedras Negras”, que luego heredó su amigo Raúl González.

“Cómo olvidar a mis cuates Mario Chávez, un fino sastre, y a Manuel Luna, con quienes llegaba a esa hacienda ‘Piedras Negras’ a ver con qué amor se dedicaban a su tarea sus dueños y los que ahí trabajaban”, suelta Jacobo de su ronco pecho cada frase muy bien subrayada para dar paso enseguida al cúmulo de detalles alrededor de tal hecho.

Ferviente admirador de Lorenzo Garza, en alguna ocasión  también se declaro admirador de José Tomás, pero cuando se le preguntaba por el tema contesto  «Bueno, de los toreros de antes imagínese, conocí a Manolete, impresionante, lo vi torear dos temporadas en México en el siglo pasado a finales de los 45, 46 y 47, ese año lo mató un toro: «Islero» de Miura; de aquella época me impresionaban muchos mexicanos como Lorenzo Garza, Armillita, «El Soldado», todos ellos muy amigos míos; de España vinieron Paco Camino, Luis Miguel Dominguín, enormes toreros, y llegó una rejoneadora peruana llamada Conchita Cintrón, guapísima con eso bastaba; qué necesidad tenía de meterse en los toros… ahora… he perdido un poco la afición porque no hay un torero como me apasione, como me apasionaba Garza. Yo me llevare para siempre en el corazón algunos naturales de Paco Camino y la personalidad de Lorenzo Garza «

-¿Ha habido algún cambio en el estilo de lidiar hoy, al de los toreros de su época?

-J. Z.- No, el toreo siempre ha sido y será el mismo, lo que pasa es que cada torero le da su interpretación. Pero básicamente el toreo es como alguna vez dijo Juan Belmonte: parar, mandar y templar; eso es torear.

Descanse en Paz Maestro, la fiesta brava en México lo echara de menos.

Twitter @Twittaurino

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