OPINIÓN: Valencia, la Feria (de julio) es posible

Castella, Feria de Julio, Valencia.

Por Pedro J. Cáceres.

Valencia, su feria de Julio, sigue capitalizando la actualidad taurina al llegar el mes 7 a su recta final. Su condición de plaza de 1ª y su solera, más la mesura y buenas combinaciones concentrando cinco figuras en dos tardes con una novillada tipo master de motorista y un guiño al torismo, con la corrida de Miura, de escolta, la hacen, pese a la fuga de parte de la crítica nacional, tener una supremacía sobre los otros dos polos de atención alrededor de Santiago en una consolidada Santander y una muy estable Mont de Marsan por La Madeleine.

Y esta feria no lo tiene fácil.

Principalmente por el taurinismo militante valenciano que se mueve entre la nostalgia caduca y obsoleta, casposa, del recuerdo de épocas en que tal feria de julio era el emblema del toro en la Ciudad del Turia y no Las Fallas; por el escepticismo sobre su futuro y por el pesimismo de unos pocos que la auguran corto recorrida.Todo ello se palpa en el desconcierto que fuerzas vivas taurinas valencianas muestran en movimientos muy oscilantes y criterios emocionales sobre la situación cuyo reflejo es la lista de galardonados por el Jurado oficial. Que no tiene por qué corresponderse como causa-efecto sobre el tema de fondo pero es un síntoma.

Por supuesto que no debo, ni lo voy a hacer, desvelar sus deliberaciones que entiendo son secretas, por norma no escrita. Pero sí analizar, con trazo grueso, lo que se ha hecho público. Es un dato que movimientos de tauromaquia novedosa y vistosa, fresca, espontánea y el estilismo estético más el impacto más próximo al fallo salpimentado de la condición de corrida dura y torero duro han podido más que la estructura ortodoxa de la lidia y completa tarde en todos los tercios, incluida la suerte de matar en su segundo toro, de Sebastián Castella que se ha quedado sin mención en ninguno de los varios apartados en los que a mi entender debería haber acaparado y que han recaído en Talavante, Manzanares y Rafaelillo.

Como asimismo dejar desierto, entre otros, la labor del mejor peón de brega en una memorable feria de Juan José Trujillo que tampoco consiguió el del mejor par de banderillas después de dos soberbios pares. La mejor corrida también quedó desierta al entender que Cuvillo con su toro importante tenía suficiente y que fue corrida de 4 ejemplares.

Sin embargo, el anónimo, el que pasa por taquilla ha respondido razonablemente atraído por la asequibilidad de dinero y tiempo en cuanto al número de festejos y el abonado la liberación de los espectáculos, de perfil bajo, de octubre.Todo producto de un nuevo pliego elaborado a principios de año de espíritu posibilsta pese a las críticas.

El retraso del comienzo del festejo a las 8 de la tarde también ha contribuido y, por supuesto, lo dicho anteriormente, la equilibrada estructura de la feria.Cierto que se aspira a más y que pese al anuncio de rutilantes figuras ninguna tarde se pasó de los ¾ de aforo, pero la imagen de los tendidos no fue desagradable.

Esta feria es posible a falta del dato sobre el debe y el haber de la Empresa, si bien esa responsabilidad de cara al futuro debe ser compartida por las figuras a la hora de las liquidaciones y honorarios, sobre todo porque -con la que está cayendo-sería un despilfarro dejar agonizar (por un puñado de euros) una feria con muchos problemas pero que con las reformas se ha testado que es posible.

Verdad que es una botella a mitad, pero está más llena que vacía; y eso no ocurría hasta hace muy poco donde el pragmatismo y la realidad eran engullidos por la añoranza de los gurús. Y en Valencia son legión.

Fuente: http://www.elimparcial.es/noticia/154342/La-Fira-julio-Valencia-es-posible.html