La Emoción Restaurada – En Volandas Gutiérrez ante Importante Encierro Garfeño.

El desdén de Nicolás Gutiérrez ante “Apasionado” el sexto de la tarde de su debut en La México.

Todo el drama, las ansias y la redención para Nicolás Gutiérrez encuentran el sitio exacto en la Plaza México y el interesantísimo encierro de los sucesores de Marco Garfias. Mejor homenaje, casi imposible para el recientemente fallecido criador potosino. Con sus altas y bajas, la Afición de La México se lleva la primera gran alegría de una Temporada que, otra vez, pese a los peores vaticinios comienza a caminar. ¿Qué sigue ahora? Solo confiemos que, como el novillo ayer, lo mejor del taurinismo impere.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Sentir su presencia, captar la atención y generar la tensión en todos los actuantes y diletantes, el miedo materializado es desde salida el cárdeno oscuro, tocado del derecho que hace las veces de tercero en la quinta de Temporada Chica en La México.

Se palpa su mirada agresiva, sus astas siempre pendientes de todo movimiento.

Y la gente, evidentemente la mayoría del tendido, en todo menos el toro.

Entre fisgones con cámaras, gritones, bocasecas, chuflas o… poco se enteran que el novillo requiere de menos el segundo puyazo. Más, cuando la apacible calma de la preciosa tarde se rompe con la presencia de este “Restaurador” oficio y pasión del hoy tristemente extinto Marco Antonio Garfias de los Santos. Este novillo restaura, pese a su condición mansa, lo que nunca se nos debería privar en realidad: la emoción, aquello que siempre debe reinar en una Plaza de Toros.

Aun siendo en medio del vendaval que se desata en cuanto el debutante Nicolás Gutiérrez, de Aguascalientes, toma el capote para lidiar al toro y al viento. Arrea el garfeño que empieza agarrar mañas y a colarse de pésima forma, a hacer valer su poder en la embestida y a no dejarse, como debe de ser, pero de muy mal modo, como idealmente no nos gusta.

A eso y más se deben de imponer los toreros. Cuando quieren serlo.

Además teniendo una autoridad tan mediocre en sus juicios como Gilberto Ruiz Torres que no es capaz de advertir –desde tan lejanísima ubicación- que al novillo no se le alcanza a picar a pesar del doble encuentro al montado y, como seguramente él es quien se ha de poner ahí, le cambia discrecionalmente el tercio al debutante y el novillo, colándose y cabeceando, queda sin picar y agarra aire en banderillas.

Iniciado el último tercio, tras el brindis general, Gutiérrez se encuentra con que viento y novillo están peor que nunca: indomable el primero, irredento el segundo. Y así, sale al frente con muletazos que sortean la violencia del arreón con poderosos muletazos doblando la dorilla, rematados hacia arriba y prologo de una tanda que en el segundo tercio parece imposible.

Pero el novillo no es fácil. Como debe de ser.

Dentro de su mansedumbre, su agresividad denota casta, pese a su colada y al cabeceo, cuando es sometido responde y lo hace metiendo la cara. Aquí, Gutiérrez se inaugura en La México con tres tandas de derechazos, dramáticas, con el viento a la contra y sin alcanzar a rematar como él quisiera, en una es desarmado. Los naturales son emocionantes pero la dislocada forma del novillo le hacen volver contrario amenazar el sitio del torero.

Clave el cambio de terreno hacia la Porra.

Ahí Nicolás, aun siendo levantado en una tanda y desarmado en el último muletazo de la siguiente, cuaja cinco naturales rotundos donde parece que el novillo es otro. Lástima que su “esquina” se espante tan pronto y le pida entrar a matar a un novillo, que es cierto, se orienta y tiene sentido, pero con el cual ha estado firme y decidido. ¿Qué no habrá en todo el catálogo más pases que los ayudados por alto? Si le han pitado al perfilarse es porque bien podía cerrar de otro modo en redondo o doblándose.

Falta cerrar como abre, doblándose.

Ahí no habría habido dudas. Lástima que pinche y mate trasero y caído.

La oreja es discutida pero lo importante es que es indiscutible que el novillero ha estado como hay que estar y ha convencido a este manso al que el arrastre lento ni se percata el público al que abruma el silencio de su paseíllo postrero por los percherones.

El arrastre trae la lluvia y la muestra de que tanto Rodrigo Ochoa, desperdiciando pese a destacar a la verónica y con temple en las caleserinas con el que abre plaza, salinero y muy pobre de cabeza, como Luis Miguel Cuellar han tratado sin cuajar. Principalmente el primero puesto que ha tenido un novillo, ese salinero, que trae las orejas que se caen lo mismo que su tranco al que no alivia. Con el cuarto nada que hacer.

Porque de Cuellar, cornada incluida, desperdicia al mejor novillo del encierro, el divino y bien rematado quinto precioso de tipo el entrepelado y delantero. Desperdiciando su tiempo y el nuestro con esa impresentable pinta que nosotros también tenemos y por eso no nos vestimos de torero. Peor aun, el atropello de dejar el pase al garete. El segundo, castaño, seco, fuerte y exigente en la embestida lo cornea, el precioso quinto con esos viajes larguísimos y la obediencia al toque, lo evidencia.

Y todo quedaba en el cárdeno sexto. Claro como la escarcha.

Pena que haya manseado y no haya roto al final. El berreo y rascar la arena lo delatan. Como muestra igualmente a Nicolás Gutiérrez dispuesto a rematar por todo lo alto la tarde. Tras brindis a Juan Pablo Sánchez, consigue elevar con lances y chicuelinas primero y, pasada la tormenta, corriendo la mano por ambos lados en los medios y ya con el novillo en el tercio obligarle y desdeñarle en precioso remate por bajo.

Pena que el garfeño no tuviera ese tranco extra que sí ha traído la muleta del hidrocálido, algo atacado y rápido, el ansia novilleril y el deseo le han rebasado. Preciosa la media estocada delantera y en lo alto que acaba con el novillo y que le da la Puerta del Encierro.

Y a nosotros la de la enhorabuena.

Apenas dos y media horas de festejo, cual debe de ser, permiten palpar la casta, que puede manifestarse en ambas condiciones del toro: como en el manso tercero o el bravo quinto. ¿Será mucho pedir hacer las cosas así?

Con torería.

La aparición de Nicolás Gutiérrez resulta clave para la Temporada y para la novillería tal como el mejor. Bendito Dios que llega Marco Garfias a dejar en lo alto el color de la divisa, el honor de los blasones y la sangre de la bravura.

La impronta de la emoción.

Que muchos años perdure el hierro potosino.

Que la herencia esparza los mejores pendones.

Que seamos nosotros, Dios y Tauro lo quieran, testigos de ello.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2015. Domingo, Agosto 2. Quinto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cambiante de precioso sol inicial y hasta la muerte del tercero, con viento muy molesto y severo desde dicho turno y lluvia fuerte durante la lidia del cuarto. Fresco el resto del festejo que dura poco más de dos horas y media, cual debe ser.

6 Novillos, 6 de Marco Garfias (Divisa Negro, Naranja y Rojo) vario pinta y dispareja de presencia. Pobre de cara el salinero primero, zancudo y feo el negro cuarto. De expresión muy seria el negro tercero y preciosos el castaño lidiado en segundo lugar, el muy bello entrepelado quinto, el mejor hecho del encierro, y de bonita hechura el cárdeno que cierra plaza. Con emoción en lo general, salvo el deslucido cuarto, igualmente débil tal como el primero que tuvo clase y son pese a sus huidas iniciales. Fuertes de pezuña el resto: con bravura el quinto, mansos el resto aunque encastado el lote del tercer espada. El segundo, número 60 nombrado “Restaurador” con 380 kgs. fue equivocadamente homenajeado en el Arrastre Lento dada su mencionada condición.

Todos bautizados en relación con el tristemente fallecido en semanas pasadas, Arq. Marco Antonio Garfias de los Santos (QEPD) ganadero potosino por quien la Autoridad guardó el minuto de homenaje durante el paseíllo.

Rodrigo Ochoa (Blanco y Oro con Remates Negros) Saludos y Silencio. Luis Miguel Cuéllar (Corinto y Oro) División y Pitos.  Nicolás Gutiérrez (Celeste y Oro) Nuevo en esta Plaza. Oreja y Oreja. Salió a Hombros.

El tercer espada fue atendido de dos cornadas superficiales en el muslo derecho tras ser levantado por el primero de su lote, sin mayores consecuencias.

Tarde complicada para los montados que no picaron en lo general en lo alto, siendo prevenidos al invadir varias veces las rayas del tercio y tapar la salida a los novillos. Mal las cuadrillas en lo general a la brega, principalmente Gabriel Luna bregando en exceso y a mantazos.

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