Archivo de la categoría: Arrastre Lento

@Taurinisimos 96: Corridas del LXXI Aniversario en La México. Ponce, Morante y “El Juli”

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 10 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII. Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Gastón Esquivel (@GastonEsquivel)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Corridas de Aniversario.

6 Fernando de la Mora, 6 para “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce en Mano a Mano.

6 Teófilo Gómez, 6 para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame, que confirma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 17 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Anuncios

Florecer en Diciembre – Violetas Guadalupanas de Morante de la Puebla.

El pass natural que aun no termina de Morante de la Puebla.
El pase natural que aun no termina de Morante de la Puebla en La México.

Cuanto más compleja es la situación taurina, cuando menos embisten los toros o la Empresa paga su noviciado, llegan las figuras a arreglar el colmao. Esto ocurre con Morante de la Puebla, en malva y azabache, ante su complicado lote de Teófilo Gómez que lidia su tercer encierro en el año con la ya acostumbrada desigualdad. En fecha tremendamente simbólica para la Monumental, las figuras se esfuerzan pese a no terminar Manzanares de redondear su paso por el Derecho de Apartado, mientras que con el mejor lote de la corrida el confirmante Rivera reafirma todas las dudas respecto de su anuncio en esta corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Setenta años hacen hoy, 11 de Diciembre, del encuentro entre Lorenzo Garza y “Manolete” en la entonces jovencísima Plaza México. Fue en atípico miércoles. Oficialmente nadie lo ha recordado. Entonces también la Empresa padecía ciertas cosas que padece hoy. Pero, igual que hoy, cuando aparece y podemos palpar el arte del toreo, cualquier otra consideración queda a un lado y las cosas parecen tomar su sitio.

Por momentos.

Hoy, como hace setenta años, se ha incluido una confirmación, esta vez sin mayor mérito y, tal como en la efemérides, el confirmante no solo queda rebasado por las figuras sino por las bondades de su desigual lote de teófilos, anovillado el cárdeno primero, bien hecho el negro sexto, que se presentan por tercera vez en el año en La México y que brindan una tarde que empieza mal en trapío, no así en juego.

Porque este muy chico y protestado primero, sale a embestir a los trastos de Gerardo Rivera que pega la larga cambiada en el tercio ante toriles y prosigue con lances y chicuelinas previo remate. El burel es brevemente picado y las saltilleras con brionesa final del quite le vienen bien a su tranco y a su disposición a embestir. Rivera lo sabe, por ello luce en banderillas donde, espectacular, luce principalmente en el segundo cuarteo donde el toro galopa, se va largo y toma a bien el efecto de los palitroques.

De dulce, tanto el toro como la gente en los tendidos.

Y de exquisita torería la confirmación.

Morante ha de disculparse con el palco de Usía por no postrarse debajo y hasta exagerado bocinazo envía el Juez Jesús Morales exigente en la forma mas no en la aprobación del encierro, protagónico y prepotente en la pose flojo y chambón en lo realmente importante. Para variar.

Sorprende Rivera de inicio al llevar largo por la derecha, en un pase de pecho muy rotundo descubre el olé de La México y el pitón izquierdo del toro que ya no aprovecharía como tal, al dejar al descubierto su muy corto concepto torero y sustituir el toreo al natural con “circulinas” que acaban en “enredadinas” para rematar en innecesaria voltereta al echarse encima al toro que le perdona en intento de arrucina.

Desperdicia las posibilidades reales del toro que se aburre y escurre de la muleta.

Para pena de la concurrencia.

Tras el pinchazo del confirmante, comienza el encuentro de las figuras con el negro y ofensivo segundo, chico de caja pero muy serio de cara y cabeza.

Todo lo hecho por Morante ha sido en abono de un astado de cabecea, protesta y lleva la cara arriba desde salida. Osa enganchar al sevillano, pisa y desacomoda su capote pero el ajuste, la sutilísima manera de realizar el envite atemperan, lo mismo que el puyazo y el andar de Carretero con los palos, la desigual embestida del toro.

Como no quiere nada abajo, Morante hace una síntesis del toreo por alto, todo en la medida justa de mando, ayudados y el de pecho tratando de quitarle las amarras que hacen protesta al toro para darse a torear con la derecha.

A placer.

Al menos dos tandas son así, con la colocación exacta de su planta y su muleta, el toque mandón y el muletazo, además de templado, mandado y templado donde el toro se sorprende de tal despaciosidad y tal redondez, único respingo del toro que en cuanto siente que la cosa va hacia dentro vuelve la protesta desdeñada con toque por arriba, tan de Morante, que el aire de la plaza se impregna.

De torería.

El toro es lo contrario, se impregna de disgusto, de desacuerdo con el torero que le vuelve a llevar lento y en la redondez del derechazo y para cuando viene el tercero, llega la protesta. Morante contesta acariciando pero en cuanto el tercio se acaba y los tableros aparecen el astado le vuelve sobre las manos y le cabecea, vaya malagradecimiento, Morante se ve en aprieto pero el firmazo, artista y castigador, el toque abajo, poderoso, y el ayudado arriba, artista le hacen volver.

Y pelear con el toro, en el arrebato enganchado.

Las cosas no se quedan así. Con el final de faena al paso, con medios pases con la derecha y el cambio de mano hacia arriba que antecede al pinchazo.

Desafió el negro toro a Morante, éste responde aun sin trofeos.

Manzanares, pese a su disposición, no ha terminado por estar a gusto, el lote, el más serio del encierro, no ha sido para menos. Alto el cárdeno segundo, se defiende todo el tiempo, desde tumbar a “Chocolate” hasta el formidable puyazo con el que el propio piquero se impone y es ovacionado, hasta los muletazos de pitón a pitón con los que el alicantino le castiga previo a pinchar.

Y en el quinto pesan dos cosas: el genio del toro y el faenón en el cuarto de Morante.

En un solo año, dos faenas para el recuerdo.

Esta tampoco se ha encontrado, a diferencia de Enero, un toro con mayor entrega en la muleta. Este cárdeno claro, en la raya del trapío a diferencia de hace once meses, ha visto a su paso la chicuelina de salida de Morante en evocación jimenista y en elevación pues si aquello de antes dice que: “El arte del toreo//Vino del cielo//y en la tierra se llama//Manuel Chicuelo”.

Hoy en la tierra el arte, a mayor consonancia, se llama Morante de la Puebla.

Por ello el desparpajo de la chicuelina encela al cárdeno que ya para los lances cabecea. Con tal confianza, con tal asentamiento y a la vez ligereza, Morante pega el manguerazo que brinda desahoga la protesta e inunda la escena de gracia y grandeza.

A Teófilo Gómez se le ha escapado la bravura. Pasan sin emoción.

Porque los que empujan al caballo ha sido por genio, los demás, como este cárdeno han sido apenas y picados. A pesar de ello, a la manera de Ortiz, Morante pasa el capote por detrás del cuerpo y su cite anuncia el quite de oro pero, al último momento, desahoga por alto la embestida, inteligentemente, para girar en el remate a una mano en el quite, quizá, que puede ser el de la Temporada.

Al tiempo.

Luego la brega de Carretero, quien más, pone al toro y las cosas en suerte para que los banderilleros, debió ser solo Gustavo Campos, alienten a la Afición que les hace saludar. Y Morante entonces prosiga en ese aire con el brindis general, muy ovacionado.

Tenemos un animal débil, ateofilado, es decir, sin mayor emoción dramática, protesta y cabecea de inicio, el comienzo al paso, alternadamente y por bajo, a dos manos, del sevillano, quien en las siguientes dos tandas de derechazos, abierto en los medios, mece el toreo, construye dos columnas al tranco del toro, al que lleva largo con tal despaciosidad que le hace ver mejor. Vuelta contraria en el verticalísimo pase de pecho con la zurda.

Luego, pisa el terreno y toca el alma de la Afición.

Ligada, trenzada prácticamente, la mano diestra se pasa al toro por la faja, el toreo de Morante es darle vida, ánima y cadencia al mármol de los derechazos y el cambio de mano entero donde la muleta gira, la planta se aquieta y la embestida desahoga por arriba su perdido embate. Los andares y los caprichos del de la Puebla se armonizan con la preparación del toreo al natural, tres pases sin querer con el estaquillador caído son la aproximación solo previo al toreo natural en serio.

Aun así la protesta llega. Aun así, el arte también.

El canto del toreo natural ocurren en dos muletazos ligados, en el tercio y paralelo a las tablas, del último, tan arrastrado y rotundo, en redondo y fenomenal salió viendo visiones el astado que ya no se recuperaría el impacto de haber sido toreado así. Si Lorenzo Garza lo cantaba hace setenta años con la izquierda hoy Morante da la misma nota al natural de nuevo.

Ni nosotros.

Solo una tanda con la derecha más, de firmeza de roble, de aroma a naranjo. Morante ha hecho la primavera en diciembre y cambia las rosas guadalupanas por violetas o malva con la negritud de su bordado y la valentía de otra gran estocada de nuevo en la suerte natural, como la de 2008, ésta de efecto inmediato para abrochar las dos orejas.

Cómo no pesaría esto en Manzanares que se la juega pero que termina en voltereta a un toro con poder con el que confía en su muleta pero le termina por apretar y no resuelve, atacado y de prisa, salvo en una tanda ligada en el mismo sitio con mucha emoción

Será después.

El confirmante, cuatro turnos y la historia del toreo después, esfuerza en el sexto, liga derechazos, mata mal.

Y quién dirá si las cosas no se repiten, si la luna brilla en la anochecida guadalupana o las rosas o las violetas florecen diciembre, milagrosamente, en el toreo fundamental. Así el milagro de Morante revalida la Temporada. Como milagro sería repetirle en ocho días.

Florecería Diciembre, una vez más.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 11 de 2016. Octava de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fresca, con viento que no molesta la lidia.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Mal presentada por desigual, impresentable el primero, protestado correctamente de salida, y, salvo los lidiados en segundo y quinto lugar, apenas en la raya de trapío. Destaca el que abra plaza no por su presentación sino por su disposición a embestir y su calidad en la muleta, queda inédito por el pitón izquierdo y es aplaudido en el arrastre; maso y protestón el segundo, difícil por geniudo y violento el tercero; manso con algunos momentos de casta por el lado derecho el cuarto, indebidamente homenajeado con inexplicable Arrastre Lento; protestón, no obstante, muestra celo por la muleta por el lado derecho, el quinto. El cierra, chico igualmente, tiene momentos de nobleza y acometividad sin terminar de romper.

Fatal la Autoridad que preside al reseñar este tan disparejo encierro y obsequiar el Arrastre Lento descrito y permitir al banderillero Luis Alcantar e la cuadrilla del segundo espada intentar banderillear tres veces durante la lidia del tercero, sin ninguna amonestación.

Morante de la Puebla (Malva y Azabache) Saludos y Dos Orejas. Salió a Hombros. José María Manzanares (Marino y Oro) Leves Palmas y Saludos. Gerardo Rivera (Sangre de Toro y Oro) que confirma la Alternativa, Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con el cárdeno, número 359, nombrado “Agua Clara” de 508 kilogramos de peso.

Al finalizar el Paseillo se guarda un muy sentido minuto de homenaje en memoria del matador de toros, ganadero, arquitecto y empresario vitivinícola Manuel Espinosa Acuña, Manolo Espinosa “Armillita” fallecido la noche de ayer en Aguascalientes, nuestra mayor condolencia con los deudos de tan notable personaje. Descanse en Paz.

Sensacional tercio de varas a cargo de Pedro Morales “Chocolate” que, tras ser derribado, pega el mejor puyazo de la Temporada durante la lidia del tercero. Espléndida tarde de José Antonio Carretero a la brega, fenomenal en el cuarto. Gustavo Campos, merecidamente, y Diego Martínez, con menor mérito, saludaron en el tercio tras banderillear al cuarto.

La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz.
La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz en la Plaza México.

@Taurinisimos 77 – Faena @infoMorante de la Puebla en la Plaza México. Feria de León 2016.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 22 de Enero de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Feria de León, 2016. Dos primeras corridas, Triunfos de Juan Pablo Sánchez y Manuel Escribano corrida de Julián Handam; Diego Urdiales, Diego Silveti y Andrés Roca Rey con San Miguel de Mimiahuápam.

Plaza México, Temporada Grande 2015-2016. Corrida de Teófilo Gómez. Análisis de las faenas de “El Payo” y Morante de la Puebla con “Debutante”, lidiado en cuarto lugar: Dos Orejas.

Comentarios previo a la corrida de Montecristo; Zotoluco, El Juli y Joselito Adame.

Faena de “El Juli” a “Trojano” de Montecristo, indultado el 5 de Febrero de 2005.

Trivia José Tomás: Revista 6 Toros 6, Serie de Oro La Tauromaquia de José Tomás.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 29 de Enero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

Claveles y Rosas – Perfumada Salida a Hombros de Morante de la Puebla.

Ayudado por Alto de Morante
La cadencia magnífica, la sutileza de la media altura en el ayudado de Morante de la Puebla. FOTO: Miriam Cardona.

El más fino de todos los claveles y la más hermosa de todas las rosas florecen en los ramos que pasea Morante de la Puebla tras desorejar al cuarto de un decepcionante por su debilidad y falta de casta, encierro de Teófilo Gómez. Solo dicho astado, “Debutante” para la historia, soporta apenas con un tramo más de embestida el toreo amplio, soberbio y personalísimo del sevillano que se quita de encima al descastado primero, simplemente, con todo el arte del mundo por delante. En tarde de querer, “Payo” se estrella con su espada y con el manso y roto quinto mientras Fermín Espinosa, en tarde de no poder, se estrella, penosamente, con su realidad.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Miriam Cardona.

Suena el Toque de Cuadrillas y, tras su aparición, La México ovaciona a la terna.

Fuerte, como es, el rugir de la Monumental México se palpa a los primeros acordes del ya centenario “Cielo Andaluz”. Solo que la pieza del aragonés Gascón esta tarde soleada e invernal demora unos segundos en desgranarse. Cosa que toma con acostumbrada calma la generalidad pero que en el tercio al lado izquierdo y por columna frente a Cuadrillas, todo el oro en los bordados, toda nazarena a seda en la casaca y en la talega, desespera a Morante de la Puebla.

Al menos un poco, incluso al grado de cruzar palabras con el alguacil pidiendo partir Plaza.

Pero de inmediato, como casi una reacción instintiva, Morante regresa al ritmo en el que sabe estar y andar en la Plaza México, en sus propias palabras, despacio, que al torero que no anda de tal modo La México no le hace caso.

De ahí que el primero de la tarde, ponga las cosas a la contra.

Serio, muy bonito, cárdeno claro y vuelto de pitones, con mirada muy seria, sale a estropear el lance, a salir suelto, a no dejarse. Me recuerda a aquel de Jorge María, en el San Lunes morantista de hace tres años que también hizo las veces de primero de su lote en La México, más áspero y geniudo aquel, descastado y débil éste.

A pesar de hacer todo lo posible de salida el capote se guarda.

El astado espera a Dones y Carretero en banderillas.

Morante lo nota, no brinda y se reserva, para después, desde tablas, entre el doble firmazo, intercale avanzando el trincherazo y el precioso cambio de mano abajo que parecen cerrar el preámbulo de la faena. Solo que antes de que el cárdeno piense, Morante ayuda su muleta y, desde el tercio, sobreviene la friolera, grácil y fragante, sutil y elegante, de cuatro ayudados, dos por bajo a pitón derecho y dos pinturas, a media altura, por el lado izquierdo.

La México ruge. Morante sonríe y se regodea.

Llega hasta plena boca de riego y ahí el desahogo encuentra el camino del de pecho con la zurda. Vuelve al tercio, un paso por fuera de las rayas, para iniciar con el toreo por bajo con la derecha, liga los muletazos que muestran al toro reservón y mirón. El procedimiento cambia y con la de cobrar, muleta por delante, a verdad desnuda, Morante le liga los naturales, hilado siempre y con el toque exacto pero con un toro que ya mira de más.

De ahí que las tandas que siguen, con la voz y el toque del cite tan firmes que el toro lo toma por completo, le obliga y, aunque el cárdeno lo resiente, Morante le tapa, se le impone y, a pleno compás, con toda la serenidad de su cintura y la majestad de su empaque viene el firmazo y el cambio de mano, andando, sensacional.

Esto descompone al toro, al que Morante extiende innecesariamente la faena y al que, consideramos, debió entrar a matar en la suerte contraria.

Pincha. La ovación en el tercio lo dice todo.

Y el gesto también: “En el otro…”

Menos mal es así pues la corrida de Teófilo Gómez está a cada paso cerca de llevar al cadalso a la Plaza México: desde lo descoordinado y cabeceante del segundo, lo roto de tranco del tercero, lo manso y soso del quinto, lo débil y desrazado del sexto, más el desasosiego de la gente que choca con “Armillita IV” y un toro cariavacado, el tercero, que no gusta. Ojalá hubieran estado así hace quince días y, sobre todo, en lo que viene.

Lo imperdonable e incuestionable es que Fermín Espinosa no completa una sola intervención sin echar atrás, ya sea lance o ya sea pase, en algún momento de las suertes su pierna de recibo va para atrás gravemente, mostrando que este joven paga las habladurías del tío, las prisas del padre por hacerle matador, los excesivos cuidados… y no más.

La gente paga, exige y, cuando le dan motivos, se cobra.

Duramente.

Cosa distinta es “El Payo” que hace casi todo bien con el segundo, cárdeno oscuro y protestón, siempre a la contra y por ello, García se la ha jugado desde la arrucina inicial, hasta los naturales donde obliga y manda pese al desarme al alargar la faena. Solo el mal uso de la espada le priva, ante su primero, de algo más y su aceleramiento en el quinto, empañan algo su esfuerzo.

Nuevo pinchazo.

Alguien le preguntó a San Juan de la Cruz, “¿Y todos estos versos son inspiración del señor?”, entonces, el místico contestó, “Algunos son del Señor, otros son cosa mía”. La cosa de Morante es encontrar de un toro como el cuarto, tan fino, aquello que no le haga perderse en el camino de la mansedumbre sino encontrar las virtudes mayores de su raza.

Perdida en varios instantes.

De inicio, por ejemplo, pasa sin enterarse, Morante le brega apenas con parte del engaño para que “Debutante” se confíe y cierre soberbio el capote en la media. La cualidad es y ha sido la medida exacta del levísimo puyazo –casi una inyección- y la armonía de las chicuelinas que, a pesar de que solo pasa sin enterarse, hacen que el astado se empape de tela y que, para el remate en la media, meta la cara abajo hasta perder las manos.

Eso ha sido en lo que Carretero prosigue a la brega para milagrosamente hacer que “Debutante” trace viajes muy largos empleándose, incluso lucir Gustavo Campos que deja caliente a la gente, deslumbrada por el doble par de aretes aunque olvida que el capote de José Antonio Carretero deja servido el toro para la ocasión.

El temple encela.

Brindado el toro, Morante deslumbra en los tres doblones rodilla entierra, arrodillándose conforme el toro entra en la muleta y hasta despedirle, es decir, toreando a cada momento previo, durante y posterior al muletazo. Abierto en los medios, acaricia la embestida en el pase de la firma y, justeza de nuevo, no remata la primera tanda, ahorra el de pecho que proseguía previo al ahogo del toro.

Que no se ahogue en dudas a la Afición.

La dificultad de este toro que se aviva en banderillas es extraer de él, lo que parece no tener, emoción. Y eso es el arte, no copiar lo visible, hacer ver lo que no se ve.

Porque esta no es una faena únicamente valiosa en lo estético, lo es en el drama de observar como las posibilidades, aparentemente limitadas del toro, crecen conforme el de la Puebla está en el sitio, incluso a la larga distancia, como en la tanda que precede la vitolina en el otro tercio donde amplio es el cite, aliviadora la altura que repone al toro en el remate muleta arriba, cambiándose de mano, previo a otro firmazo de alarido.

Luego la precisa decisión, de regresar al sitio donde inicia la faena.

No dejar que el toro vaya a donde le plazca sino a donde dicte la derecha que de nuevo mece la cintura, embarca al frente, manda larguísimo y propicia, incluso sin tocar sino dejando la muleta muerta, la entrega del toro, cuya degollada forma le ayuda a descolgar, y de la propia Plaza, amante de los desdenes que aparecen como fulgurante destello invernal.

Alumbrando el camino de la izquierda.

Que vence al toro.

Que toca perfecto y, apenas reponiendo, gira en el embroque al tiempo que dicta Morante, lento y plácido, para desdeñar en el ayudado por bajo y luego en el nuevo desdén. La capacidad de redimir la inconfesable realidad de la mansedumbre que asoma al fondo, la posibilidad siempre presente de pulir aristas hacen que José Antonio alivie por alto en tres pases arriba.

Aun así “Debutante” se violenta.

Lo que propicia la nueva tanda derechista, breve y rotunda, con un interminable pase de pecho a la hombrera contraria. El cambio de terreno trae un desarme, la única mácula de la faena. Entonces Morante se desquita.

Tira del toro que ya sale cara arriba e incluso juguetea con la montera.

¡Esto homenajea Jorge Ramos!

No le permite salirse del engaño dejándolo siempre puesto con una impensable perfección, el enésimo firmazo -¿Cuál de todos sería el mejor?- y el cambio de mano a la zurda, simplemente perfecto, desatan la locura en el tendido. De pronto todo el tendido es morantista. Qué rápido cambian bandera, parecen tener los paganos la misma condición engañadora de este toro que, pese a la coba al Ganadero, acaba rajado, retrocediendo y en la querencia.

Por ello no hay adornos finales, porque “Debutante” lo estropea todo.

Entonces, con todo el tiempo del mundo prepara la muerte. Bien diría San Juan de la Cruz, “Toque delicado//Que a vida eterna sabe
y toda deuda paga//Matando. Muerte en vida la has trocado.” Solo la espada, trasera y tendida, en la suerte natural, pone la duda que el toro se eche. Ni medio minuto pasa cuando yace el astado en la arena aleteando pañuelos en la grada.

Vergüenza de Jorge Ramos al premiar la falta de casta y bravura que de haber sido así…

Esa es la autoridad en La México, la peor de su historia.

Morante pasea en la vuelta un ramo de claveles, otro de rosas, como el famoso pasodoble.

Y mirando esos candores, entre reflejos del sol y la sombra, pasando el inmaculado tallo del clavel e incluso las espinas de la rosa, llega esta gran faena, flor y espejo del arte del toreo, calvario y rosario de nuestra afición taurina.

La que aquieta el viento, la que enciende fuego eterno con el más torero de los aromas, el de la gloria.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 17 de 2016. Décima Cuarta de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fría con fuerte ráfagas de viento que no afectan a la lidia. Piso mojado. Mal la Autoridad al ordenar el Arrastre Lento al manso cuarto.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Cielo, Plomo y Blanco) Desiguales de presentación. Justo, cariavacado y sospechoso de pitones el tercero, protestado desde salida. Muy serio el primero aunque sin fondo en la muleta, descastado. Bien construidos el resto aunque débiles y sin raza en general. Precioso aunque chico el cuarto, número 147, “Debutante” nombrado, cárdeno obscuro, vuelto y astiblanco, degollado y lomitendido, pese a su mansedumbre hace los viajes largos y toma la muleta sincero aunque termina rajado y muy a menos.

Inexplicablemente la Autoridad de Plaza homenajea al mencionado cuarto con el Arrastre Lento, a todas luces, inmerecido. 

Morante de la Puebla (Nazareno y Oro) Saludos y Dos Orejas. Octavio García “El Payo” (Azul Rey y Oro) Ovación y Palmas. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Obispo y Oro) Pitos y Pitos.

El primer espada salió a hombros.

Destacó con el cuarto a la brega y en banderillas de la cuadrilla del primer espada en especial a la brega del cuarto, el banderillero José Antonio Carretero así como Gustavo Campos en la brega del primero, este último saluda tras banderillear al cuarto. 

La Autoridad guarda el minuto de silencio inexplicablemente omitido la semana anterior dado el muy sensible fallecimiento de Don Alejandro Arena Torreslanda, ganadero de Villa Carmela acaecido la semana pasada.

Derechazo de Morante a Debutante
Roto, completamente fundido el derechazo de Morante de la Puebla a “Debutante” de Teófilo Gómez. FOTO: Miriam Cardona.

RECAPITULANDO: A Golpe de Temple – Hipnosis de Juan Pablo en nuevo petardo Moralista.

Derechazo Juan Pablo Campo Real
La profundidad y la rotundidad de Juan Pablo ante el cárdeno de Campo Real. FOTO: Miriam Cardona.

Incluso el intento (malo) de Juez que tenemos, a dos tercios, un callejón, tres pasillos, veintitrés filas y un Palco de distancia, queda hipnotizado por el despliegue de temple, perfecta colocación y toque sutilísimo que Juan Pablo Sánchez brinda ante el tercero. Tan hipnotizada queda la endeble “Autoridad” que ve suficientes pañuelos para regalar la segunda oreja en el sexto, seguramente ha sido por la petición que mal ha valorado pues, si a tal distancia Jesús Morales ha premiado la estocada con claridad, seguramente puede ya también ver el futuro. Esperamos que ese futuro incluya una Fiesta que no lo incluya a él. Falla la casta de Campo Real en tarde espantosa para Macías y de castigo para Talavante gracias a su incapaz y vacilante espada.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Fotos: Miriam Cardona.

Surge del puño, como una paloma digna del truco de un magazo, el pañuelo del mal.

El de Jesús Morales.

Quien con  gracia particular guarda la tela alba en un puño y, justo cuando saluda y ya no puede aguantar sus ganas, según él, de valorar lo difícil que es ser torero, suelta su gracia con la oreja a Juan Pablo Sánchez ante el tiro de arrastre que pasea los restos del tercero, bien nombrado Don Beto, 550 su número, cárdeno oscuro, estrecho y veleto, de gruesas cepas y caribello testuz.

Este es el único de la corrida que funciona en la muleta.

Si el encierro es pitado ha de ser por su falta de casta, su desesperante debilidad y extrema mansedumbre. Y esto es correcto. Pero si este encierro es protestado por una supuesta falta de edad o trapío, es porque algo muy raro ocurre en La México, no digamos en las redes. La corrida falla en sustancia y esencia pero cumple, tampoco exageramos, con la apariencia.

Y para muestra el primero.

Astifino, completamente asaltillado e irrenunciablemente cárdeno… y manso.

Como también es débil tiene la mala suerte de estrellarse con Arturo Macías, tan repetitivo como su terno, tan pendiente de lo funcional que olvida lo orgánico y tan débil como su oponente. Un torero que a diez años de su primer gran triunfo en México, no evoluciona. Para el, lastimosamente, el toreo es ebullición, hervidero y vapor. Y La México la ha de ver como ollas de presión.

Solo así entendemos las largas cambiadas en los medios al primero, débil y rajado.

Ni un lance le pega.

O las manoletinas de rodillas al final de la faena.

Inicia bien pero le desarman, obliga en tablas y hace pasar pero remata muy mal. Fatal. Se le debió ir vivo el primero pero ya sabemos que Usía hace magia… Doble aviso que replica en el cuarto, otro astifino pero lastimado astado de la pata izquierda y al que la lidia de Macías se carga por completo. Diez años, varios apoderados que no le aportan nada, y de aquel torero ilusionante incluso apasionante, el recuerdo queda.

Entonces se desata la rebatinga en el tendido.

Cómo no han estado quienes protestan al cariavacado, degollado, astiagudo, vareado y flojo cárdeno claro que hace las veces de segundo, hace ocho días cuando el mínimo histórico de trapío apareció bien hubieran caído estas protestas.

Pero no, hoy la protesta es protagónica primero.

Al cárdeno le rescata lo fino de sus cabos, lo agudo de sus astas, lo vuelto de los pitones, las arrugas de la cara y lo colgado de los cojones, para acabar pronto. Y claro, la magia esta sí auténtica de Alejandro Talavante. Que no cae en la trampa y lance, aunque algo apurado, con efectividad, tanto en el recibo con el quinte, donde cierra con tijerilla.

Trujillo, ante un toro que cabecea, pasa algo suelto sin meter la cara, que rebrinca, brinda una lección de calma, de mar sincero, al desplegar la playa de su capote, habrán sido tres lances que cambian todo el destino del astado, uno sobre pitón derecho que bien pudo ser una verónica. Juan José deja en troquel el molde sobre el que vacía Talavante la faena.

La pregunta entonces es, cómo someter sin lastimar.

Cómo mandar sin derrumbar.

La respuesta es abandonarse desde el primer doblón, desde el primer cambio de mano arrodillado –que no de rodillas- donde el toro se va largo, donde el olvida su suelta condición y donde responde al toque firme pero sutil, al mando sedoso pero a la vez de hierro del extremeño que firma el de pecho y echa la muleta a la izquierda.

Rebrincado, con la cabeza al garete, los naturales suceden rompiendo su cintura y todas sus articulaciones, lo mismo que todos los ángulos de la muleta, todos quedan al servicio de la muñeca y, claro, embarca tanto, templa infinitamente que los pases se hilan y se bordan trenzando la cabeza del toro que dobla contrario. Solo le interrumpe el viento.

Malcriado e indeseable.

He aquí cuando Talavante se otorga la licencia de ir a las tablas y donde su insistencia a enroscarse y traer la embestida toreada a la cadera se cargan al de Campo Real por completo, solo quedan, como si fueran poco, tras los derechazos donde su toque y aguante le hacen consumar cada suerte, las locuras de la arrucina prácticamente invertida, el desdén, la flor del invertido y el de pecho. Luego su arrebatada composición sin espada cambiándose de mano, al paso y por detrás hacia los adentros.

De cartel.

Luego hacia las afueras, al extremo de volver del mismo modo hacia dentro y desplantarse innecesariamente y pinchar.

Para variar. Y para su mala suerte.

El peor del encierro, el más cornalón pero el más insulso se lo lleva para quinto lugar. Manos atadas las de Alejandro. Que será hasta el otro año cuando esperemos, aun a pesar de su espada, no se le relegue.

Y si temple es la gran llave del toreo, la que es capaz de brindar las fuerzas al toro débil, de hacer bravo al manso y noble al que bravo, hay veces que este tiempo de la suerte adquiere grados superlativos, Juan Pablo Sánchez nació tocado con esta cualidad y en tal grado.

Una hipnosis total hacia el toro.

La ineludible red que, con solo el toro asomar a la misma, cae hipnotizado.

Por eso el tercero, recogido y asaltillado, dubitativo de inicio, tardo en algún momento, incluso como el resto de la corrida, sin emplearse en el capote o en el caballo, comienza a agarrar aire en banderillas y lo que inicialmente eran dudas acaban en certezas luego de los primeros muletazos alternados, genuflexos y hacia arriba, es convencimiento, quietud y lo que sostiene el edificio del toreo del hidrocálido, su perfecta colocación.

Los derechazos, ya por fuera del tercio, breves en la primera tanda, alivian y hacen al cárdeno convencerse, tomar el engaño aun y pese a su tendencia a quedarse abajo al final. Entonces Juan Pablo, en la siguiente, es capaz de ligar en un palmo, llevar largo y obligar con toda la sutileza de su temple, con todo lo amplio de su muleta, toda la armonía de su toreo al unísono del grito del tendido, se cae el toro al final de la nueva tanda.

Entonces, el natural alumbramiento, sobreviene.

El toreo con la izquierda se eleva.

Y más cerrado a las rayas Sánchez se rompe al natural, primero hacia arriba y luego con el doble toque sobre la marcha del muletazo y la verticalidad asomando toca en tres naturales la vena aorta de la Plaza México, una pulsación corazón a corazón en pleno pericardio de la Monumental que con el temple se alborota y goza el remate deletreado ante la nobleza del toro que saca, pese a la vuelta contraria, su fondo de casta.

Breve al fin.

Pero que alcanza a la nueva tanda que solo se afea por un giro martinista previo al de pecho que no le va a un toreo del imperio de Juan Pablo. Como tampoco descalzarse cada que torea, que si una mujer no aguantara los tacones. Así de grave, se toman la foto de tacones y a las primeras de cambio salen con pantuflas. Pero, forma de menos, malamente, el fondo del torero vuelve a aflorar en la tanda derechista en la que el toro cede y se rinde.

Aun quedan nuevos naturales de perfecto cite y aguante con el toro que ya clama la estocada, Juan Pablo liga ayudado y desdeñoso remate, previo a la dosantina a otros derechazos y a una estocada tendida y caída.

Aun así llega la oreja, no menos merecida, quizá excesiva, por no estar al mismo nivel de su toreo de muleta pero ya sabemos que el infame Jesús Morales liga orejas tarde con tarde, ahora con su truquito de mago de hacer aparecer el pañuelo. Luego en el sexto un astado con sospecha de estar lastimado y con el que Juan Pablo hace nuevo esfuerzo, le mata entero y por arriba en la suerte contraria y al volapié, muy efectivo.

Morales, lo piensa, sabe que hay que darla.

Pero afloja. Su especialidad.

Juan Pablo Sánchez sale a hombros, necesario es. Pero conste aquí que en otros tiempos, menos orejeriles y simplemente de mayor majestad, Juan Pablo no habría necesitado de las gracias de la supuesta “autoridad” para, aun sin salir en hombros, volver a torear, por ejemplo, el Aniversario.

Porque su hipnosis ante el toro de estas tierras es capaz incluso de adormecer a la aletargada Autoridad. Ojalá y que este templado procedimiento alcanzara para remover a Jesús Morales, el juez de la infamia.

Entre tanto, que Juan Pablo y su temple y su hipnosis perduren por muchos, muchísimos, años más.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 10 de 2016. Décima Tercera de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fresca con mucho viento en varios pasajes de la lidia, principalmente durante los dos primeros turnos. Mal la Autoridad al otorgar la oreja durante el sexto turno.

6 Toros, 6 de Campo Real (Divisa Azul Rey, Blanco y Naranja) Desiguales, primero, quinto y sexto bien presentados y con pitones, cariavacado pero injustamente protestado el segundo, con pitones, aunque estrecho y corto, el tercero, a la postre el mejor en la muleta gracias a la lida otorgada. Mansos en general, salvo el mencionado tercero que reacciona favorablemente en la muleta. El resto sin casta, con mucha flojedad pese a su calidad el segundo.

Arturo Macías (Azul Rey y Oro) Pitos tras Dos Avisos en ambos. Alejandro Talavante (Plomo y Plata) Palmas y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Nazareno y Oro) Oreja y Oreja Protestada.

El tercer espada salió a hombros.

Destacó a la brega y en banderillas de la cuadrilla del tercer espada, Alejandro Prado, así como el banderillero Juan José Trujillo de la cuadrilla del segundo espada.

Fatal la supuesta Autoridad de Plaza que omite guardar el minuto de silencio homenaje en recuerdo del fallecimiento de Don Alejandro Arena Torreslanda, ganadero de Villa Carmela ocurrido esta misma mañana a consecuencia de una cornada en su Ganadería.

Cambio de Mano de Talavante
La profundidad y la rotundidad de Juan Pablo ante el cárdeno de Campo Real. FOTO: Miriam Cardona.

@Taurinisimos 72 – Plaza México “Mazapán” @deJaral de Peñas. Diego @Urdialesweb Vuelve.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 27 de Noviembre de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Temporada Grande Plaza México. Faenas de Juan Pablo Sánchez a “Dorado” de Marco Garfias, Diego Silveti con “Mazapán” de Jaral de Peñas.

Entrevista: El Bardo de la Taurina, Centenario Silverio Pérez.

Chotis: “Madrid”
Canta: Magia y la Orquesta Clásica de México de Carlos Esteva.

Previo a la vuelta de Diego Urdiales a La México: Ponce y Urdiales en Barralva.

Video Charly Lara:  Urdiales y “Personaje” de Bernaldo de Quirós. Luciano Pavarotti: “Nessum Dorma”

Cierre de Guadalajara 2015: Orejas Ricardo Frausto y Gerardo Adame.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 4 de Diciembre de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

La “S” de la Suerte – Torazo de Jaral de Peñas en Digno Ahogo Silvetista.

Rebolera de Diego Silveti a "Mazapán" de Jaral de Peñas.
Rebolera de Diego Silveti a “Mazapán” de Jaral de Peñas.

Reconocemos, nuestra predicción falla: la corrida de Jaral de Peñas no funciona. Pero un bravo y majestuoso, creciente en juego, encastado y noble a la vez, trae consigo lo que siempre del toro buscamos: la inagotable emoción taurina. “Mazapán” es el toro de la Temporada hasta ahora. Pena que el toro del Jaral no tiene la suerte de encontrar al torero “de allá mismo”. A punto del triunfo, Diego Silveti vuelve a amontonarse. Sin suerte Talavante estrella su buena intención mientras que lo único cierto en Saldívar hoy es el recuerdo de otra esperanza torera frustrada, una más.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Miriam Cardona.

Suerte, en buena medida, es origen de la emoción taurina.

Los actos de la corrida, lo hemos dicho siempre, no reciben el denominativo de suerte gratuitamente, lo son auténticamente pues en toda actividad que entraña riesgo, lo decía el gran entendido del arte y del toreo Santiago Amón, menester es la buena fortuna. Echar la suerte es norma en el toreo. Si observamos, el orden de la lida, tan objetivamente delimitado por la antigüedad de cada diestro, empata con el designio casi inescrutable del azar.

De nuevo el antagonismo, esencia de la Fiesta, presente.

Ya lo decía Don Luis Aragonés, ese sabio, no hay suerte, existe la buena o la mala suerte.

Así que Alejandro Talavante, en su primera incursión en la Temporada, estrella con el encierro que trae para la ocasión. Y es una pena. Porque ha toreado perfecto a ambos toros que le han tocado.

La corrida de Jaral de Peñas ha fallado por floja en el lote del primer espada.

Es increíble que un toro tan hermoso como el primero, con una ovacionaza de salida y la esperanza del buen aficionado de por fin ver un toro mejor en cuanto a trapío en la Monumental, quede en la modorra de no responder a los lances y, luego, tenga Talavante la mala fortuna de no poder quedar en posición, tras el buen puyazo, de poder pegar la fregolina completamente. “Alfarero” alcanza el capote que pasa por detrás de una mano a otra y el quite, que acaba desarmado, le viene fatal al jaraleño.

Aprende de más y esto se transmite en la lida.

Lo hemos dicho antes, lidiar no es más que la secuencia lógica de movimientos encadenados y que, mayormente, son consecuentes entre sí: uno es necesaria consecuencia del anterior.

El primero no pude, no con los kilos, sino con la falta de casta. Por ello, pese al buen trato, pese a otorgar Alejandro todas las ventajas, no reacciona, sigue dormido. Se pasa el tren de la bravura y el de la emoción. Cosa que se prolongaría con el cuarto, al que impunemente la Cuadra de la Plaza México acrecienta al no poder levantar pronto al caballo derribado, las mañas y arañas que impiden que los naturalazos del torero mejoren el breve y flojo fondo del toro, se aumentan al pasar el larguísimo astado años sin que se le presente el engaño.

Cómo habría sido la lidia antes, en los tiempos de caballos, no derribados sino muertos. ¿Qué habría hecho la autoridad anteriormente? Una querencia accidental como el caballo en la arena se debe evitar pero años pasaron para reanudar la lidia, por culpa de la autoridad, de la incapacidad de la cuadra, para pena y lamento de la Afición.

Que esperará a Talavante con otro taco de corrida: la de Campo Real en Enero.

Aguardemos, por favor.

La corrida, tristemente, también falla por mansa, como el lote del segundo espada.

Que también queda a deber por efectista.

Porque Arturo Saldívar hoy es solo el recuerdo del que ayer ilusionó. Hoy se reduce a lances a la trágala, pueblerinos recursos como chicuelinas de rodillas, muy festejados pero que poco ayudan pues no someten ni paran al precioso segundo, menos aparatoso de cornamenta, más armónico con un morrillo como para dar y regalar pero que sale a no dejarse a irse largo y doblar contrario, a salir suelto.

Como Saldívar anda taurinamente con la rienda suelta, no somete, brinda todo el campo abierto al manso en la tafallera, para que se sienta a sus anchas… Su cuadrilla, incapaz de parar con el capote, poder con las banderillas, aprovecha el tongo a través del oportunista Diego Martínez para al relance, luego de no poder ganar las cara, deja un lucido par de dentro a fuera que le aprovecha para saludar pero que deja al toro desmandado.

El jaraleño no cambiaría posteriormente.

Saldívar se empeña en que esto no suceda.

Solo así se explica la inútil necedad del pase cambiado por la espalda en lo corto con un toro que tardea y dobla contrario. ¿Cómo obviar que el toreo siempre comienza cuando el toro para? Por algo el primer tiempo de toda suerte es parar. Así, el hidrocálido anda por todos lados del ruedo sin lograr una tanda completa, enganchado, a veces a la trágala, muchas más sin mando, se nota que está a la desesperada.

Mata tendido y trasero. Con el toro en hora final, el puntillero trae la justicia divina, levanta y deja al diestro en una simplona salida al tercio. Luego el quinto, el peor del encierro, no permite mas que ver que Arturo Saldívar se encuentra en la peor de las grisuras.

De premio: 5 de Febrero.

Y, finalmente, la corrida falla porque uno de sus toros más serios, el aldinegro sexto, aparentemente se lastima, no puede andar y priva a Diego Silveti a remontar la tarde pese a la oreja que corta ante el tercero, el toro mejor de la Temporada.

Ese burraco, “Mazapán” nombrado, es el más chico pero el mejor hecho del encierro, con una pinta que ayuda y levanta su trapío tremendamente, comienza a tomar largo el capote pero doblando contrario. Diego Silveti en vez de someter, de hacerse de él, le deja seguir suelto, si la expresión se permite, achicuelinándose. Mucha atención, el juego posterior del astado comienza a cantarse aquí. Antes de llegar al otro lado del tercio, frente a Cuadrillas, vuelve natural y con emoción, luce entonces Silveti en el gran remate con la rebolera.

A la manera de Ortiz deja en suerte a lo largo y un gran puyazo prosigue.

Entonces, tirando la moneda al aire, la suerte torera al vuelo del revuelo de su capote, pasa por la capa por encima de la montera, cargando la suerte y tirando de la caleserina en dos ocasiones para rematar, rebolera a pitón izquierdo, al rojo vivo de la Plaza México, tan encendida en su tendido como su terno.

El toro se ordena y la duda del segundo puyazo aletea justo cuando Silveti cambia el tercio y la brega hace que el segundo tercio mejore el toro que a su arrancada larga se añada el rumor de lo grande que antecede el brindis general del guanajuatense.

Aquí se lo juega.

El ayudado por alto a pies juntos en el mismo sitio liga el cambiado por la espalda con la izquierda, el desdén y el ayudado por bajo. El toro, su prontitud y emoción, llenan la

Silveti en el pase de pecho de Diego Silveti.
Diego Silveti en el pase de pecho a “Mazapán”

Plaza. Justo es decirlo, las dos siguientes tandas de derechazos, a pesar de buscar el ojo contrario, son amplias en su cite, largas en su trazo y esencialmente ligadas, sin dejar de torear cada momento de la embestida, liga por bajo sin casi enmendar, una entrelaza la capetillina otra el cambio de mano y el natural, más los remates de pecho, formidables.

Y no se rezagan los naturales. Diego, liga con la zurda, se gusta arrojando el trapo al frente y soluciona rompiendo su muleta mandando al toro a donde quiere, donde gusta y emociona.

Todo en los medios.

La vuelta a la derecha es necesaria y, pese a meter la muleta al ojo contrario desprotegiendo la pierna de recibo, los nuevos derechazos cuentan con un momento clave, el toque que Silveti dicta a su muñeca, unido a la quietud ante la duda del toro que le hacen proseguir por bajo y a la faena crecer para iniciar su remate. Lo más difícil.

Aquí se rompe todo por un error más que evidente.

Diego Silveti acorta distancia, deja de otorgar la que tan fundamentalmente ha dado y mete demás el pico de la muleta, sin espacio alguno, amontonado y a la trágala, es empitonado terriblemente. De milagro y con sorprendente nobleza dentro de su raza, “Mazapán” se porta como tal y perdona la cornada. Aun así, Silveti remonta el drama ya sin zapatillas, taleguilla rota, en buena tanda derechista que indica ya el momento de matar.

Pero sabrá Dios quién o qué le hace seguir…

Qué necesidad de ver a este torero hundido en la contrariedad. Quién le habrá aconsejado esos horribles muletazos, sin espada, por detrás del cuerpo, a un toro que le ha levantado y que le repite la dosis al verse embarullado y a merced. Diego se volvió muleta. Malamente la faena se derrumba, ahoga al torero en la terrible dude de la gente que no cree que su toreo ha estado a la altura de “Mazapán”, bravo ejemplar que acaba con la cara alta.

El pinchazo llega, la división igual al tiempo que la estocada entera y caída.

Sin rematarle como ha debido ser, “Mazapán” se inmortaliza, justo el arrastre lento y con él para la historia queda la siempre presente polémica que parece acompañar la “buena” suerte del menor de los Silveti. Toros, varios van, de campanillas y ante ellos solo brota la desigualdad de un torero cuyo concepto personal no aflora como tendría. De ahí la duda, de la Afición y del propio torero en la arena.

A veces, la buena suerte puede ser una condena, más cuando aparece un toro bravo. Peor cuando ya van varios en la cuenta.

Solo que, estamos seguros, Diego Silveti no será el mismo tras la gran lección que le ha dado “Mazapán”… basta tener fortuna o tener suerte. A la fortuna y la suerte no hay que dejarlas ir, hay que cuajarlas, rematarlas. Como a los toros bravos y las buenas faenas.

Quiera Dios que la buena suerte no le de la espalda, esta vez, a Diego Silveti.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Noviembre 22 de 2015. Sexta de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fría sin viento.

6 Toros, 6 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Blanco y Amarillo) Varios ovacionados de salida. Desigual y vario pinta, descastada en lo general, débiles los lidiados en primero, cuarto y sexto lugares, aparentemente lastimado este último. Manso el segundo y soso el quinto. Bravo, de juego progresivamente mejor en cada tercio de la lidia el tercero, “Mazapán” nombrado, burraco, número 90 de 488 kilogramos, noble y encastado empujó de firme a la cabalgadura, se empleó en banderillas y tuvo un juego espléndido en la muleta.

Ese tercero mereció, quizá ha sido poco, el homenaje del Arrastre Lento.

Alejandro Talavante (Grosella y Oro) Silencio y Palmas. Arturo Saldívar (Tabaco y Oro) Saludos y Silencio. Diego Silveti (Grana y Oro) Oreja con protestas y Silencio.

Fatal las cuadrillas, Dones, Saldaña y Kingston no atinan ni en brega ni en banderillas. Saluda tras par al relance al segundo, Diego Martínez. Fenomenal a caballo en el puyazo al tercero, Salomón Azpeitia.

Mazapán de Jaral de Peñas
“Mazapán” de Jaral de Peñas. FOTO: Miriam Cardona.

La Tregua de Joselito – Guerra de Mansos en Inacabada Puerta Grande.

El estaquillador en perfecta cuadratura, la muñeca rompe y la figura vertical de Joselito ayer en La Mexico.

Abre La México su Temporada del setenta Aniversario con un encuentro de mansos en nuevo disloque de despilfarro premiador; impresentables los de Xajay, flojos y débiles, como de costumbre, los de Julián Hamdan. En medio de esta competición mansurrona y desbocada gritería en los tendidos, solo un toro, flojo y noble, es bordado por los trastos, solo los trastos, de Joselito Adame que en vez de acabar con la guerra otorga la tregua a sus inquisidores quienes, no sin razón, encuentran en su faena al manso sexto un motivo para negarle lo antes mostrado. “Zotoluco”, en fase de liquidación, y Manzanares, en el óxido del luto, brindan una tarde para su olvido.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si un encierro parchado es ya de suyo discutible, en medio de una ocasión tan fundamental como una Temporada Grande hacerlo en plena tarde inaugural, no es señal de seriedad. Es más bien, gesto informal, que poco promete y mucho menos ha ofrecido.

Segundas partes no son mejores.

La reedición del cartel de febrero 2012 regresa ayer con la Guerra de Mansos, episodio que no puede empezar mejor. Julián Hamdan la comienza ganando al arrastre del primero, un zambombo que abre temporada, se espanta del caballo y muestra a Eulalio López “Zotoluco”, para variar, desarmado y desfondado, dando más pasos que pases, sin quedarse quieto, víctima de su propio ahogo al grado de no quedarle más que los muletazos de castigo, como si de Judas se tratara, el que abre Temporada.

Y el segundo episodio de la corrida muestra una posible diferente cara, con José María Manzanares enfundado en el luto y que para abrir capa vuelve a sujetar toreando, templando la embestida del estrecho y destragado segundo, a compás abierto y a pies juntos, que embiste con vivacidad al capote del alicantino que le encuentra en la salida, ligeramente adelantando el lance que remata en media para hacer.

El toro promete pero la mansedumbre gana.

Así se queda tras el puyazo y cada par de banderillas, como si no pasara nada, rasca y, como si no fuera la ocasión la que es, se derrumba por la arena cuando Manzanares le lleva a los medios. Menos mal la regla de las tres caídas del arte de fistiana no tiene efecto en el toreo. Lo que sí afecta es el cite manzanarista. Cae en el garlito de que el manso es flojo y, grácilmente, para luego es tarde, otorga el cite diestro hacia afuera y arriba pero sin siquiera hilarse al pitón derecho.

Ancho como el Mar Mediterráneo, amplia su muleta cual bandera de regata.

La corriente de mansedumbre por el hueco se cuela.

Ahí Manzanares muestra su sitio, atento evade dos veces la voltereta pero muestra su oxidación, su falta de ritmo, difícil ligar así. José María solo atina a pegar dos tandas con su habitual pantallazo con la derecha tras el primer pase se cambia de perfil, obliga por la izquierda pero demasiado rápido, sin soltura ni jugar las muñecas o la cintura, sin imponer su tiempo al toro. Por la izquierda, donde está lo difícil, aguanta un parón y no se vuelve a poner. En la suerte natural cobra volapié caído: petición dividida y el primer petardo de varios que vendrían y varios que vendrán en el Palco lo comete Jorge Ramos.

Ramalazo de costumbre. Petición mal leída y peor valorada. Oreja protestada, vuelta veloz.

Por ello los templados lances de Joselito ante el cornalón pero corto tercero resultan un remanso. Baja las manos y torea a la velocidad del toro, en el tercero, por el lado izquierdo, le torea tan sentido, tan bien hecho es el lance que el toro queda viendo visiones y busca las tablas escurriendo la vista en primer síntoma de que puede completar la tercia de mansos. A las rayas llega con chicuelina y remate con la cara abajo y el revuelo del capote a una mano.

Primera ovación grande de la nublada pero apacible tarde.

Del puyazo el toro saca su fondo breve pero bravo, se encela por bajo en el capote de la cuadrilla y Joselito quita por chicuelinas, tres, firmes y rotundas más la media ovacionada. Evade la tentación de las banderillas y centra toda su atención en la reacción del toro que, pese a su notoria flojedad, dispuesto está a embestir, se muestra así en el segundo tercio apretando y tomando los engaños que le cierran bajo la Porra.

La ovación en el brindis, durante todo un año aguardada, es atronadora.

Y quieto se queda en los ayudados por alto sacando la breve raza del toro, dan aire y pese al chicotazo abajo con la izquierda donde casi derrumba el astado, brinda espacio, sin equivocarse, pese el breve tranco del toro, por fuera de la segunda raya, comienza a ligarle el toreo por la derecha sin dejarse enganchar nunca, sin apresurar al toro ni apresurarse él, en el momento justo la muñeca hace el envite y a cada pase el paso del toro se mejora.

Mantiene la diestra, casi gira y embarca suave, embraguetándose más y mejor en la siguiente tanda, al temple que él quiere a veces con el doble toque, por fuera del tercio casi frente a la Puerta de Arrastre, un firmazo, el cambio de mano y el ayudado por bajo de cierre.

Clamor. Paseo entre nubes.

La mano izquierda dicta el camino donde dos naturales se van detrás de la embestida del astado rematando abajo. La pausa, larga y en respiro, antecede el cite al frente y el remate allá atrás con el muletazo hacia la raya, entonces, el astado queda hacia las afueras y frena, duda de seguir o no en el camino del engaño, el doble toque, apenas perceptible, hace que la tanda, cansina, con el toro a paso de procesión, prosiga pese al nuevo frenón, la muleta, cuadrada y con las yemas sostenida vuelva a desplegar el natural. Tres veces más.

Y ya para cuando el toro parece caerse, un nuevo natural, estaquillador encima de los ojos, verticalísima la figura y la mano que vuela con la planta que contagia al toro y que se contagia de lentitud, brinda el tiempo de irse al cite contrario invirtiendo Joselito su muleta al paso y rematar con el pase de pecho más rotundo, entero y deletreado que se podría imaginar con su mano izquierda.

La casi aérea esencia de la flor remanguillera.

El preciso nuevo cambio de perfil encela y renueva la embestida del astado, lleva larguísimo y en redondo el último derechazo previo desdén y el cambio del acero. ¡Torero, Torero…! es el grito. Todavía se cambiaría de mano en una faena toda hecha en un palmo de terreno, ya cerrado a tablas volvió clásicamente a tirar del toro por la izquierda. Como para emborracharse de tanto temple y buen toreo.

Quizá aquí fue demasiado bueno el trasteo. Quizá con el toro ya descolgado absoluto sobraron los ayudados y, muy probablemente, tras el último de los muletazos genuflexos, la suerte natural estaba cantada.

Pero quién es uno para ponerle reglas a lo que solo es la armonía de un capricho.

El pinchazo tras el inexplicable cambio de terreno la espantosa media estocada dejan todo en una oreja protestada, el ridículo de la autoridad al otorgarla y el interesante Arrastre Lento. Pero lo peor, la paradoja de la corrida, es que tras torear así, aquello acabe como el Rosario de Amozoc. Con tres de Xajay con muy poca presencia, fea hechura y mala suerte para el cuarto. El único que camina.

“Zotoluco” a punto de quiebra. Manzanares en horas bajas, a disgusto, metisaca incluido.

Y Joselito desafortunadamente haciendo lo que la masa espera: zapopina, rodillazos, pases de tiovivo pese a convencer al manso sexto de embestir. Dando armas a quienes pensamos que es mejor torero de lo que muestra en el sexto. No por lo que hizo sino porque es extraño que el estilo se pierda de un momento a otro. O le desarmen o le enganchen.

Pero, malamente, ya sabemos, urgían las orejas. Y así, Jorge Ramos, hace de las suyas.

Bajonazo en la suerte de recibir y Usía afloja dos pañuelos de salida y arrastre lento al manso sexto para dejar la Guerra de Mansos en igualdad de circunstancias. Doble homenaje de la Autoridad al villamelonaje, cada día más confundido, lapidario de la recta razón taurina.

Menos mal en ciertas guerras, como está, queda tiempo -lento ha sido- espacio -amplio ha venido- para la tregua torera como en la faena descrita.

Quiera Dios que de la tregua pasemos, urge y es ya hora, a la plena restauración taurina.

Ojalá de aquí en adelante sea.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Octubre 25 de 2015. Corrida Inaugural. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fresca de cielo nublado y con poco viento. Mucho ambiente fuera del coso gente guapa en los tendidos.

6 Toros, 3 de Xajay (Divisa Verde y Rojo) lidiados antirreglamentariamente desde el cuarto a sexto turnos debió el cuarto abrir plaza: Chicos y mal presentados pobres de cabeza, los cubrió la capa. Sin cuello el cuarto, único que embistió de forma completa en la muleta pese a resultar manso de salida como sus otros dos hermanos que cantaron su condición desde el primer al último momento; y 3 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) lidiados en los tres primeros turnos, el primero debió lidiarse como sexto. Destragado el segundo y retacado el primero, flojos ambos con cierta casta el segundo pese a desarrollar algo de mal sentido. El tercero, extrañamente nombrado “Gravado en el Alma” (sic) resultó con fondo bravo, muy noble y sumamente débil.

La Autoridad que preside, además de iniciar la corrida con retraso, tarda en decretar el Minuto de Memoria en recuerdo del Matador de Toros neolonés, Humberto Moro Mier, fallecido en dias pasados. Igualmente, equivoca al juzgar mal la petición en el segundo y tercero. Así como en premiar exageradamente en el sexto al tercer espada y homenajear indebidamente al lote del tercer espada con Arrastre Lento inmerecido principalmente el del cierra plaza.

Eulalio López “El Zotoluco” (Malva y Oro) Silencio y Pitos. José María Manzanares (Negro y Azabache) Oreja con Protestas y Fuertes Pitos tras Aviso. Joselito Adame (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Dos Orejas con leves protestas.

El tercer espada salió a hombros.

Fatal la cuadrilla del primer espada, principalmente, Mauricio Martínez Kingston banderilleando con ventajas y espanto al cuarto de la tarde. Buen quite a una mano de Edmundo Navarro durante el segundo tercio del tercero.

La Porra Libre, A.C. entregó al terminar el paseillo el trofeo “Manolo Martínez” a Joselito Adame como triunfador de la Temporada Grande 2013-2014.