Archivo de la categoría: Julián López “El Juli”

2018: ¿El Adiós del Juli? 

El Juli, para la crítica, siempre está importante. Pero ha perdido fuerza e imán con el tendido.

Por J. C. Valadez – De SOL y SOMBRA.

No es un secreto qué El Juli vive actualmente las horas más bajas de su carrera profesional, manteniendo su prestigio con alfileres gracias a que su maestría está basada en su poder muleteril, su arrebatada técnica y un ejército de periodistas que pregonan sin límites sus supuestas hazañas quijotescas por todos los ruedos.

Sin embargo el 2017 más allá del tan señalado aspecto tecnico, nos ha dejado ver a un Juli en horas bajas. ¿Poderoso? sin duda, pero casi siempre ante reses minusválidas e impresentables que nada abonan a la causa julista en estos momentos.

Porque no se puede tapar el sol con un dedo y hay que decir que la mayoría de las faenas del Juli durante este 2017 han sido de pueblo, dicho esto sin ánimo de ofender a los pueblos.  También es cierto que El Juli ha conseguido algunos triunfos importantes durante este 2017, pero casi siempre en faenas vulgares.

Su caso me resulta extraño porque a diferencia de los buenos toreros que con el tiempo consiguen serenidad y buen gusto, Julián López es todo lo contrario, ya que no termina por serenarse ni por atemperarse.

Para abonarle más a sus carencias artísticas como bien lo señala el periodista José Antonio del Moral: “No hay manera de que toree derecho, sin agacharse ni doblarse en su pertinaz machaconería de hacer el toreo tan por abajo y despidiendo a los toros sin apenas reunión ni el más mínimo relajo. En fin, que a estas alturas de su ya muy larga carrera, es inútil seguir señalándole estos defectos” señalo del Moral después de su actuación en la pasada Feria de Merida.

Tras unas breves declaraciones en la presente semana, El Juli después de casi 20 años de alternativa dejo entrever que podría ponerle un receso a su ya larga carrera el próximo año, algo que aún no está confirmado, pero que quizás sea positivo, porque ya es momento de serenerse -algo muy difícil de asimilar en el léxico julista– y quizás considerar no un breve, sino un largo receso antes de seguir arrastrando el prestigio, ese que tanto trabajo le costó conseguir desde que debutó apenas siendo un niño.

Tiempo al tiempo…

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@Taurinisimos 126 – Antonio Romero en Piedras Negras. Juli, Roca Rey y Luis David Adame a Hombros.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 1 de Septiembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Chica 2017, faena de Miguel Aguilar a Contador de El Vergel, una oreja.

Análisis Feria de San Antonlín, Palencia 2017: Toros de Zalduendo para “El Juli”, Roca Rey y Luis David Adame.

Versos – “Dos Destinos” de Guillermo Rubio Belmonte.

Antonio Romero regresa en Piedras Negras, tentadero en Tlaxcala y faena de Romero a “Caporal” de Piedras Negras en la Plaza México.

Recuerdo de Armando Ramírez “El Bam-Bam” banderillero de toros en la Plaza México, Noviembre 29, 2009, Xajay, José Tomás y Arturo Macías en mano a mano.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 8 de Septiembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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TOROS BILBAO: El Juli y Talavante no justifican en Bilbao su condición de primeras figuras

El Juli.

Dos de las primeras figuras del momento, como son El Juli y Alejandro Talavante, no han justificado hoy tal condición en una cita tan trascendente como la de Bilbao, con una actuación anodina y displicente ante una corrida de Domingo Hernández que les permitió, sobre todo al primero, mayor lucimiento.



IMPROPIOS DE SU FAMA Por Paco Aguado.

Ni en las taquillas, con apenas dos tercios del aforo cubiertos, ni en el ruedo justificaron hoy El Juli y Alejandro Talavante su fama y su prestigio de figuras del toreo en la feria de Bilbao.

Y no tanto por culpa del ganado -pues ambos tuvieron toros con mayores o menores opciones- sino por su grisácea actitud durante toda la tarde, impropia de su categoría y de una cita de la importancia de esta decisiva feria de primer nivel.

El Juli cumplió su segundo paseíllo en el abono sin que se le atisbaran mínimanente ni aquella determinación ni la férrea ambición que le lanzaron al estrellato desde que era casi un niño y que le han mantenido en primera fila durante dos décadas.

Aunque estuvo ya anodino y destajista con el insulso pero manejable primero de su lote, la verdadera decepción con el maestro madrileño llegó con el cuarto, que fue, con diferencia, el mejor toro de la voluminosa corrida de Garcigrande.

El musculado ejemplar alió ya descolgando y embistiendo con celo a los capotes y mantuvo tal comportamiento, ya más pagado, hasta el final de su lidia, pero el caso es que El Juli nunca apuró sus virtudes, sino que lo toreó a medio gas, desplazando hacia afuera las embestidas y sin poner ni en los cites ni en el trazo de los pases esa mínima entrega que merecía el noble y claro animal.

Dio la impresión, incluso, que el veterano diestro intentó tapar tales virtudes a ojos del público durante en un trasteo de altibajos técnicos, en el que sólo calentó al tendido con las fruslerías con que lo remató antes de matarlo saliéndose de la suerte.

Talavante, por su parte, se encontró en primer turno con un toro bastote y alto que se movió sin clase pero sin ponerle en ningún apuro a lo largo de la que fue una amontonada e intrascendente sucesión de pases sin fibra, ni mando ni alma.

El público aplaudió tibiamente tal alarde de inane cantidad, pero llegó a enfadarse seriamente cuando contempló la displicencia con que el extremeño, como de trámite, se manejó ante el soso quinto, con el que cortó por lo sano sin ningún rubor.

Ante tal renuncia de las figuras, José Garrido, el espada más joven del cartel, se encontró el ambiente a favor para haber repetido un triunfo -como los del pasado año en esta misma plaza- que, por una u otra causa, tampoco llegó a alcanzar.

Lo tuvo más a mano con el tercero, el otro toro de buena condición de la corrida, al que ligó varias series de naturales y derechazos en las que, por encima de otras consideraciones, primó su firmeza de plantas y su voluntad de llevarlo toreado con la mano baja.

El único error de Garrido fue alargar un punto de más el trasteo hasta provocar que el toro, pasado de faena, se incomodara y no le facilitara las cosas a la hora de meterle la espada, lo que acabó por enfriar los ánimos de la gente.

Así que, tras perder esa oportunidad de triunfo y después de que los veteranos le dejaran todo campo abierto para llevarse la tarde, Garrido salió a por todas con el sexto.

Dos largas afaroladas y varios lances de rodillas fueron su declaración de intenciones ante el que iba a ser el peor toro de la corrida, con una reservonería que se traducía en bruscas oleadas cuando se le obligaba a embestir, como sucedió cuando arrolló a su banderillero Manuel Larios cuando lo bregaba en el segundo tercio.

El joven extremeño intentó meterlo en vereda, con mejores resultados por el lado diestro, aunque no acabó de conseguirlo en un medido esfuerzo que remató de un feo sartenazo, tan indigno como la propia y nublada tarde de toros.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de Domingo Hernández (el primero con el hierro de Garcigrande), de gran volumen y de juego desigual. 

Manejables en general, salvo el reservón y violento sexto; varios resultaron sosos por su medida raza, pero tercero y cuarto destacaron por la mayor entrega y profundidad de sus embestidas.

El Juli, sangre de toro y oro: media estocada trasera desprendida (silencio); pinchazo, estocada caída trasera y descabello (ovación con algunos pitos, tras aviso).

Alejandro Talavante, de negro y azabache: estocada baja (ovación); estocada desprendida y dos descabellos (pitos).

José Garrido, de grana y oro: pinchazo en los bajos y estocada delantera (ovación tras aviso); estocada chalequera (silencio).

Sexto festejo de abono de las Corridas Generales, con algo menos de dos tercios de entrada (unas 9.000 personas), en tarde nublada y con rachas de viento.

Publicado en La Vanguardia

Corridas Generales de Bilbao: Alejandro Talavante, de lujo la bronca

Talvante en un momento mágico que presidió a la bronca.

Por Carlos Ilián.

Tres muletazos exquisitos, sublimes, tres redondos de parsimonia infinita, tres momentos de lujo de Alejandro Talavante. Así inició la faena de muleta al primer toro de su lote. Un rato más tarde, a la muerte del quinto, su segunto toro, escuchó una bronca. 

Así de intermitente y deslavazada transcurre la temporada de este torero singular, uno de los pocos a los que agarrarse en estos tiempos de pegapases insufribles. Talavante se descosió después de ese inicio de faena y en ese mismo toro, uno de los más notables de la sesigual corrida de Garcigrande/Hernández, perdió el norte y se enredó sin encontrar el punto. 

El quinto comenzó a embestir en tromba pero no fue más que una bravuconada porque se desfondó, como Tatavante que se fue por la espada sin más aspavientos. Bronca y gorda.

El Juli tiene disculpa ante el primero, un mulo, pero en el cuarto que metió la cara humillado se empeñó en un trasteo ramplón, de jornalero del toreo, sin una chispa de profundidad, salvo en una tanda de mano baja dentro de un mar de pases para olvidar. En dos tardes ni un sola vuelta al ruedo. Y esta es una de sus plaza míticas…

José Garrido templó de verdad y se plantó muy firme en un toreo macizo sobre ambas manos en su primero, pero no midió los tiempos pasándose de faena lo que purgó a la hora de matar con un toro en gazapeo constante. Un pinchazo y una estocada recibiendo. Solo pudo salir a saludar. 

El sexto, la cara amarga de los garcigrandes de ayer, no le dio otra opción que el trabajo voluntarioso.

Plaza de Vista Alegre. Sexta corrida. Media entrada. 

Toros de GARCIGRANDE/HERNÁNDEZ (6), serios, con movilidad y juego muy desigual. 

EL JULI (5), de corinto y oro. Medio bajonazo (silencio). Pinchazo, estocada trasera y caída y descabello. Un aviso (saludos con protestas). 

ALEJANDRO TALAVANTE (4), de negro y azabache. Estocada caída (saludos). Bajonazo y dos descabellos (bronca). 

JOSÉ GARRIDO (6), de grana y oro. Pinchazo y estocada delantera (saludos). Bajonazo (palmas).

Publicado en Marca 

¿Rey de espadas? El Juli y Roca Rey en Bilbao

De SOL y SOMBRA.

El Juli (que cuajo una buena faena al segundo de su lote) y Roca Rey que corto dos orejas en su debut como matador de toros en esta feria, dejaron constancia de sus diferentes estilos para manejar los aceros como podemos observar en las fotos.

¿Usted que opina?

Más adelante publicaremos la Crónica del festejo.

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Julipie 2017

El Juli: “El torero que más me ha motivado ha sido José Tomás”

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Fue niño prodigio y ahora padre por partida triple. Dice que se harta a sidra en los días de vacaciones y nada como perderse allá por Argentina o México, pero es hombre de campo atrapado por una pasión: «Desgraciadamente mi felicidad está en un lugar muy arriesgado, pero donde más feliz he sido es en la plaza».

Por Patricia Navarro.

Parece otro en la calle: Julián López «El Juli» en los carteles, esta vez a las puertas del Hotel Palace de Madrid, con camisa y vaqueros, relajado y lejos de los ruedos. Un huracán se convierte en ellos a pesar de la veteranía, los años pasan. Habla de todo. También de los miedos, las cornadas, y de aquella con la que todavía libra una vieja batalla. Tienen, los aficionados en general, otra entre manos, y asfixiante, el duelo político con la reciente prohibición balear que vuelve a poner la fiesta contra las cuerdas.

–¿Qué opina de la artimaña balear para acabar con la tauromaquia?

–Lo de Palma es totalmente ilegal. Poco más hay que decir, sólo esperar a que el Gobierno aplique la ley.

–¿Qué teme más, a un antitaurino o a un político?

–A un político. El político ha creado muchos antitaurinos. El toreo desgraciadamente se ha politizado, ha habido un oportunismo tremendo. Los políticos juegan una baza con la tauromaquia y no es de ellos, es del pueblo, de quien la quiera ver, no es de derechas ni de izquierdas.

–¿Los toros se acaban?

–No creo que se acaben. Creo que la tauromaquia es muy rica, la menospreciamos. En Madrid durante más de 30 días han ido a la plaza 20.000 personas y a nivel rural es impresionante. Los números de la tauromaquia son muy potentes y por encima de los números… Ver torear emociona y acabar con la emoción es muy difícil.

–¿Qué le diría a un anti?

–Hay muchos tipos de antis. Es un mundo complejo y partiría de la base del respeto y del entendimiento con quien no le gusten los toros. Entiendo que la parte dura de la Fiesta les resulte tan fuerte que no les deje ver lo que verdaderamente es la tauromaquia, pero hay mucho falso animalismo y mucho desconocimiento de la tauromaquia y posicionarse en contra es ser moderno o progre y el toreo no lo hemos inventado ayer y no es normal que durante 300 años haya una actitud cordial y que en cinco estemos viviendo este cambio político.

–Por estas fechas las playas se llenan de gente y ustedes se juegan la vida. ¿Quiénes son los normales?

–Hay gente para todo, como dice el dicho. La verdad es que los toreros vivimos un poco a destiempo, en vacaciones es cuando más actividad profesional tenemos y luego es a la inversa.

–¿Cómo son las vacaciones perfectas?

–Hay muchos tipos de vacaciones y desde que eres padre cambia mucho el sentido. Ahora estoy muy cerca de los niños y es lo que más me alimenta.

–¿Se acuerda de cómo era la vida antes?

–Sí, viajar y conocer mundo era una de las cosas más divertidas.

–¿Qué tiene prohibido antes de salir a la plaza?

–Prohibido nada. Otra cosa es tu responsabilidad. Pero yo me prohibo ir a torear como quien va a trabajar, hay que pasar miedo, incertidumbre, si no luego no te expresas igual.

–¿El miedo se puede compartir?

–Yo no lo comparto. No me parece que sea trasladable a nadie, lo tengo que vivir yo y de alguna manera disfrutarlo.

–¿Qué le saca de quicio?

–Llegar tarde, que no me dé tiempo a vestirme relajado o llegar con prisas a la plaza… la impuntualidad.

–¿Hace dieta?

–En la pretemporada. Luego ya en temporada me libero más de cuidarme y empiezo más flaco que acabo; al revés de muchos compañeros que con el desgaste adelgazan.

–¿Qué le pierde para saltarse la dieta?

–El chocolate es mi debilidad, la pasta, los guisos, un buen vino, me gusta comer.

–¿Con qué se maneja bien entre fogones?

–Con nada, negado para la cocina. Cocina rápida y fuera.

–¿Hay un color de la buena suerte?

–Hay colores que te hacen sentir mejor.

–¿Y de la mala suerte?

–Respeto el amarillo por los compañeros y no lo toco por no molestar.

–¿Al miedo se le evade o se le habla de tú a tú?

–No siempre es la misma relación y no siempre ganas tú. A veces el miedo te gana y te imposibilita quitarte ese instinto de conservación que tanto limita a los toreros. Pero hay veces que le ganas, le hablas de tú a tú y le superas. Y otras veces la mejor pelea es la que no se tiene.

–¿Qué se escucha en una plaza?

–Se escucha todo, pero a veces no tienes que escuchar voces para saber lo que está pasando.

–¿Qué es lo peor que le han dicho?

–Lo que más duele es la indiferencia, el ni fu ni fa. Las críticas son ocasionales, las malas tardes nos pasan a todos. Pero el querer y no poder son de las peores sensaciones de cara al público, la impotencia, no ser capaz de ser lo que eres.

–¿El amor propio es infinito o se acaba la gasolina?

–Hay personas y personas y uno no está siempre en la misma escala. Hay ocasiones que lo tienes a flor de piel y hay otras veces que, como en el mus, pasas.

–¿Hay olvido para las cornadas?

–Para algunas sí, otras no y en particular una me está pasando factura y dudo de que la pueda olvidar.

–¿Se le aparece?

–Sí, son momentos que se te vienen a la cabeza, no lo puedes controlar y se te hace imposible hacer la tauromaquia. Con la cornada de Sevilla ocasionalmente se me viene a la cabeza y cuando se me viene toreando soy absolutamente incapaz. Y es una cosa que no se quita, tengo metido el recuerdo y de pronto hay una embestida que me recuerda a eso. Cuando llega esa embestida me descompongo.

–¿Y sintiendo eso cómo se puede volver a vestir de torero?

–Pues es lo que verdaderamente emociona, que teniendo todas estas cosas en la cabeza, el torero sea capaz de asumir volver a pasar otra vez por eso y llegar a torear con más entrega que nunca.

–¿Ser torero es una trampa emocional?

–Es una trampa total. Creo que en la cabeza soy mejor torero que en el ruedo y eso es una frustración tremenda. Creo que veo más de lo que hago y es doloroso.

–¿Qué ve y no hace?

–Hay momentos que visualizo la faena y no consigo llegar a ella. Creo que cuando los toreros están al cien por cien los toros te dan infinitamente; la entrega muchas veces es física, es del corazón.

–¿Y sale satisfecho de la plaza?

–Cuando me siento salgo satisfecho, aunque no sean las obras más redondas.

–¿Qué le asusta a El Juli?

–La educación de mis hijos, la estructura familiar, la integridad física de mi familia, me da miedo y me descontrola un poco.

–¿Le ven sus hijos?

–En la plaza, no, en la tele alguna vez y en el campo mucho. Es impresionante la naturalidad con la que un niño ve la tauromaquia cuando la viven en casa desde niño.

–¿Qué dice el toro con la mirada?

–El toro dice de todo y cosas muy distintas. Hay toros que dicen que des el paso y hay toros que te dicen que no lo des, que no te escapas. No sé cuántas corridas llevo, alrededor de 1.600 o así, pero todos los toros me enseñan cosas.

–¿Compite con sus compañeros?

–Sí, pero es una competencia interna. A veces dicen que los toreros nos pegamos abrazos, yo quiero a compañeros míos, los tengo mucho aprecio, aunque quiero ser mejor que ellos en la plaza, pero que ellos estén mal a mí no me hace más grande como torero. Los tiempos han cambiado y a veces se hace mucha demagogia barata con la competencia. Ahora hay toreros que rivalizan mucho y que tienen un nivel de compromiso con la Fiesta que sinceramente creo que en otras épocas no se ha tenido.

–¿A quién le tiene ganas?

–El torero que más me ha motivado ha sido José Tomás, pero quizá ahora los toreros que más me motivan son los jóvenes porque tú juegas como el torero que ya han visto muchas veces y el favor de alguna manera juega de su parte y ese reto es muy bonito.

–¿Cómo se celebra el triunfo?

–Cena con familia y casi siempre no hablas de la tarde. Se quedan pequeñas las palabras para las sensaciones.

–¿Cuál fue la tarde para el olvido?

–Ha habido muchas, pero no diría las trágicas, quizá las de Madrid en las que me he sentido pequeño por no ser capaz de superar esa sensación de atenazamiento.

–¿Cuál es el momento top del miedo?

–El patio de cuadrillas. Tienes los pensamientos más complicados y a la vez tienes que atender a la gente. Necesitas concentración y no la puedes tener. Te descoloca mucho porque sientes que se te está yendo el momento.

–Si en ese momento le pregunto si tiene miedo, ¿lo reconoce?

–Con el tiempo he aprendido a reconocer hasta lo más vulnerable de mí. No tengo pudor en decir la verdad.

–¿Su profesión frustrada?

–Psicólogo. O médico.

–¿A qué se hincha en verano?

–En los días de vacaciones a sidra.

–Discúlpeme que pase al drama, pero como profesional ¿cómo se asume las tragedias de Iván Fandiño o Víctor Barrio?

–Mal. Doloroso. Nosotros convivimos con la muerte, pero no le damos el verdadero sitio que tiene porque quizá nos costaría mucho torear. No solemos pensar que nos pueda matar un toro. Te pega un golpe de realidad demasiado duro y te hace replantearte todo. Y hay una pregunta muy importante que hay que hacerse todos los días, ¿Y por qué? Porque para torear tiene que haber un por qué. Si no hay respuesta no te puedes jugar la vida porque no merece la pena. No hay dinero que pague ponerse delante del toro para perder todo lo que tienes.

–Dice eso pero mañana volverá a un ruedo.

–Sí, porque lo necesito para vivir, es el único sitio donde puedo ser yo, donde soy feliz. Desgraciadamente mi felicidad está en un sitio muy arriesgado, pero el lugar donde más feliz he sido en mi vida es en la plaza. El resto tiene otra escala.

–Entonces, con esa perspectiva, ¿asusta la retirada?

–Mucho. Sé que el día que no pueda torear mi vida estará vacía y me asusta. Hay una parte de mí que el día que no toree se va a morir.

Publicado en La Razon

@Taurinisimos 111 – Feria de San Isidro, 2017. Gines Marín, Puerta Grande. Entrevista Luis Francisco Esplá.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 26 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción Miguel Ramos. Operación Abraham Romero.

Actualidad Taurina. Plaza de Toros Monumental de Las Ventas, Madrid, San Isidro 2017. Semana Taurina.

Puerta Grande, Ginés Marín.

Faenas de Sebastián Castella, El Juli, Antonio Ferrera, Alejandro Talavante, Diego Ventura, Jesús Enrique Colombo. Toro “Hebrea” de Jandilla, vuelta al ruedo.

Enlace Jonathan Aguilera desde Madrid, Periodista Taurino.

Entrevista Luis Francisco Esplá con Luis Ramón Carazo.

Recuerdo. 1997 José Tomás y “Corchito” de Alcurrucén, Puerta Grande. XX Aniversario.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 2 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Decimotercera de Feria: A Julián le crecen los enanos (léase los jóvenes)

Por José Ramón Márquez.

Llegando Julián, no falla, siempre hay cosas. Es que no falla. Para su única actuación en San Isidro no se vayan a creer que el chiquitín de San Blas buscó la confrontación con Manzanares o con Talavante o con Ponce o con Roca, nada de eso. 

Como se le va pasando el arroz y por edad ya le tocaría ir abriendo carteles, que nació en el 82, el año del indulto de Belador y de la corrida del siglo, se ha buscado la triquiñuela de poner a uno al que dar la alternativa para que se coma el inicio de la tarde, romper el frío y hacer de prólogo, y como quien hace un cesto hace ciento pues su magín caviló que, ya puestos, mejor dos que uno y el tío se montó una corrida ad hoc con dos actuaciones en el papel de poderdante lo cual le abría ampliamente, a su modo de ver, las posibilidades de poder franquear la Puerta Grande de Madrid subido en el cogote de un capitalista. Parece ser que su obsesión es abrir al precio que sea la Puerta Grande de Madrid; lo mismo que el Capitán Cook estaba obsesionado por llegar más lejos que ningún hombre, Julian el Poderdante está obsesionado por tener al menos una Puerta más que Morenito de Maracay, inolvidable Pepe Nelo, con quien hasta el momento está empatado en salidas como matador.

Para que el contubernio fuera completo hacían falta dos toreros, que en este caso fueron Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, un Presidente que tenga un hijo torero, en este caso don Justo Polo, un adiestrado tiro de benhures de la mula que hayan educado a los animales en el paso milímetro a milímetro, en el llamado paso de la ameba y, además, un anónimo colaborador que tarde lo suyo y más en abrir la puerta de arrastre por donde deben salir los benhures. De todo eso dispuso el Julián, convencido de que sería capaz de descerrojar la salida a base del llamado “una más una”: esa fórmula que ha dado tan buenos resultados para ir colando, como quien no quiere la cosa, salidas triunfales de bajo vuelo y nulo recorrido. La ocasión estaba diseñada como la Operación Overlord y aunque la cosa salió más en plan Operación Over and Over (again), nadie puede negar la alambicada urdimbre que se trajo Julián de su casa a ver si era capaz de echar abajo la puerta ésa que, al decir de los que le conocen, tantísimo le obsesiona. Los toros, de Alcurrucén, que es ganadería muy larga y con multiplicidad de productos; encaste Núñez, como es bien sabido.

El primero, Fiscal, número 25, le tocó a Álvaro Lorenzo, de Toledo, nuevo en esta Plaza. El animal arrebató el capote de las manos al matador en los lances de saludo y tras un aceptable paso por las manos del jinete y de los rehileteros se dispuso a dar su Do de pecho en la muleta del toledano. Antes asistimos a la proyección de El Padrino Parte I al lado del burladero del 9 con intercambios, besamanos y zalemas usuales en estos casos. La cara que presenta Álvaro Lorenzo es la que se esperaba en la tarde de hoy, otro torero más en cuyas maneras no se percibe rasgo alguno de personalidad, anegado en la escuela del neotoreo. Como es habitual plantea su trasteo por afuera, al estilo de los aficionados prácticos, y entre sus muletazos va cosechando una gavilla de enganchones que deslucen su labor ya de por sí poco lucida. Da la impresión de que ni él mismo sabe a qué ha venido, acaso superado por las emociones de tan crucial tarde para él. En un derrote Fiscal le quita la muleta, la herramienta de trabajo, y mientras Álvaro Lorenzo deshoja la margarita de su primero Julián en el callejón se retuerce toreando de salón para sí. El final de la actuación de Lorenzo termina en arrimón, como nos imaginábamos, trata de dar el invertido pero el toro dice que nones, se queda clavado en la pala del pitón en un parón y finalmente deja un bajonazo en las carnes de Fiscal como para llamar a la fiscalía.

A continuación le toca su cameo a Castañuela, número 91. Julián decide demostrar su poderío, tan cantado por los rapsodas, y despliega su capote para demostrar que se puede ser poderoso incluso cediendo el terreno al toro. Castañuela sale corriendo ante tal despliegue de poder y corre hacia el picador de reserva, que le sujeta, y luego dándose una carrera hasta el de tanda a su libre albedrío para hacer ver que Julián no estaba por lo de la dirección de la lidia. En banderillas se pone de manifiesto que una buena cuadrilla cuesta dinero y que Julián no está dispuesto a pagarlo. Después asistimos a la proyección de El Padrino Parte II al lado del burladero del 9 con intercambios, besamanos y otras zalemas. Julián se lo saca… ¿con poderío? hacia el tercio y sigue en su línea de poderío construyendo su faena a base de poderosos derechazos bien por las afueras y de series dadas porque sí, como mera demostración de poder, a condición de no cargar la suerte, que eso resta poderío. Luego el toro le quita la muleta, la herramienta, pero eso no es importante porque ahí está Julián con sus carreritas, aunque hoy ha hecho menos que otros días, toreo de runner, pasándose el toro lo más lejos que puede y dejándolo por allá, ensayando el invertido, recorriendo todas las partes de la Plaza, un ratito aquí, otro ratito allá, para, finalmente, recetar un julipié caído, que la bondad del pueblo convierte en la primera oreja del 1+1 con la ayuda principalísima de los benhures de la mula.

Asoma un castaño y ya sabemos que en el ruedo está Favorito, número 60, de carácter algo parado y distraído, que lo que queremos es ver cuanto antes la proyección de El Padrino Parte III al lado del burladero del 9, esta vez con algo de frialdad en los modos. El poderdado es Ginés Marín, de Jerez de la Frontera, nuevo en esta Plaza. Ginés plantea la misma tauromaquia que Julián, pero con bastante mejor tipo. Donde Julián es bajito y culibajo, Ginés es esbelto y elegante; donde Julián es tosco y basto, Gines es fino y delicado; donde Julián es mayor, Ginés es joven. Lo del muleteo, lo mismo que los anteriores, con las salvedades dichas y pondremos aquí el cite en cinco fases: 1) ponerla donde el toro no va, 2) moverse a donde se sabe que tampoco va, 3) moverse a donde el toro se da por enterado de la presencia del torero, 4) ponerse donde el toro va a ir, 5) citar y comenzar la serie. La cosa acaba con una ensalada de medios y cuartos de pase… un perfecto julibis con mejores hechuras. Un pinchazo desprendido, un pinchazo tendido y luego otro y un descabello acabaron con Favorito.

Antes de asistir a la proyección de El Padrino Parte IV al lado del burladero del 9 ya con evidentes signos de hartazgo de tanto toma y daca, vimos las fatiguitas que paso José Antonio Barroso para hacerse con los mandos del aleluya que montaba en las dos entradas al caballo de Cornetillo, número 177; lo de las banderillas es inenarrable. ¡Menuda cuadrilla la de un figuras como Julián! Y es que para tener una buena cuadrilla hay que pagarla, Julián. La faena, como es costumbre, basada en ejercicios lumbares, carreritas, echar el toro como quien tira una servilleta en el suelo de un bar, ratonería con quinquenios y de pronto, oh, milagro, un natural, un auténtico y buen natural de Julián, que anotado queda. Después aguanta un terrorífico parón en el que el torero está en la oreja derecha del toro, toda la cabeza pasada, que entusiasma a las gentes. Ya casi puede tocar Julián la llave de la Puerta Grande: el 1+1 ha funcionado, pero hay que matar y ahí se le atraviesa el julipié, pinchando, luego otro dejando una baja trasera. Todo se enfría y Julián se queda sin su Puerta 1+1, porque 1+0 es 1.

Allá se fue Álvaro Lorenzo a practicar el toreo, o lo que sea, con el quinto, Peleón, número 170 un Núñez muy ensillado al que los peones habían dejado como un acerico con banderillas por diversas partes de su corpachón. Después de Julián Lorenzo brilla porque aunque la faena que propone es la previsible faena post-juliana basada en la ausencia de verdad tiene mejor tipo y es más fresco en su destoreo, al ser más joven. Termina con el Canónico arrimón que todos hacen a los toros que no inspiran miedo y lo mata de una gran estocada, marcando tiempos lentamente y dejando una entera hasta la gamuza ligeramente atravesada. La estocada de la feria hasta ahora, porque no ha habido otra.

Y de postre ahí tenemos de nuevo a Ginés Marín, esta vez con Barberillo, número 117, toro corto que apenas si cumple en varas y de óptimas condiciones para la muleta, con una bonita embestida y un tranco alegre, nada cansino. En este toro se revela la inteligencia de Ginés, que en seguida ve las condiciones del toro, sus ganas de embestir a la distancia, su manera de meter la cara y, sin dudarlo, pone en marcha una faena basada en los mismos principios que todas las del resto de la tarde con dos derivadas, que diría un tertuliano de la radio: de un lado la inteligencia del torero en hacer series muy templadas, verticales y muy bien ligadas, con el toro siempre en movimiento, que es lo que más puede gustar a los públicos actuales, y a continuación finalizar la serie en una fantasía de tres o cuatro remates consecutivos, una trincherilla, un molinete, uno del desprecio y uno de pecho pongamos por caso. El chico pone en ebullición la Plaza con esa claridad de ideas y tiene la cabeza fría como para juntar sus cuatro o cinco series, todas de similar jaez, y en seguida ir a por el acero, dar otra serie de similar remate de fantasía y luego una estocada baja que tira al toro y pone en sus manos las dos orejas que vino Julián a buscar. Ginés, no nos engañemos, ha toreado sobre los mismos argumentos de Julián, pero ha sido capaz de amalgamar a la perfección una faena inteligente y a favor de su obra de la que su valor más elevado es su condición densa, con algunos retazos de calidad algo incierta.

Se fue Julián por la puerta de caballos. Junto al burladero del 9 a Ginés Marín le esperaban las anchas espaldas del Yiyo de Yunquera de Henares para sacarle a hombros hacia la calle de Alcalá, a cumplir su sueño.

Fuentehttp://salmonetesyanonosquedan.blogspot.mx/2017/05/decimetercera-de-feria-julian-le-crecen.html?m=1